diciembre 14, 2009

Armando Tejada Gómez


Armando Tejada Gómez
21 Poemas

Nota Biobibliográfica y Selección de Textos
María Inés López


ARMANDO TEJADA GÓMEZ nació en Guaymallén, Mendoza en el seno de una familia de trabajadores rurales de muy escasos recursos, descendientes de huarpes. Hijo de Lucas Tejada, tropero (llevaba ganado de Mendoza a San Juan y Chile, a través de la cordillera), y de Florencia Gómez, casada a los 14 años, fue el anteúltimo de 24 hermanos. Quedó huérfano de padre a los cuatro años, razón por la cual su madre debió repartir a los hijos. Armando fue criado entonces por su tía, Fidela Pavón, quien le enseña las primeras letras en un breviario. Prácticamente no fue a la escuela y comenzó a trabajar a los 6 años, como canillita (vendedor callejero de diarios), y luego lustrabotas.



A los quince años se compró un ejemplar del libro Martín Fierro que le despertó la pasión por la lectura, la poesía y la inquietud por las injusticias sociales, volviéndose un activista político.

En 1950 obtiene un empleo como locutor en LV10 Radio de Cuyo, que alternó con su trabajo como obrero de la construcción. Comenzó a componer canciones junto al músico mendocino Oscar Matus, quien luego sería el esposo de la cantante Mercedes Sosa, en lo que sería una larga sociedad y con quien escribiría canciones como "Los hombres del río", "Coplera del viento", "Tropero padre" (inspirada en su padre), entre muchas otras.

En 1954, obtuvo el segundo premio en V Concurso Literario Municipal de Mendoza, por su primer libro de poemas Pachamama: poemas de la tierra y el origen, dedicada a su madre, e inspirada en la cultura huarpe de sus ancestros. El mismo poeta declara:

A los 23 escribí Pachamama, poemas de la tierra y el origen; cosmogonía americana del Universo. Entre las consejas de los mayores y de los indios huarpes, de los que yo provengo, y de las reuniones de fogón, aprendí la cultura americana, porque no frecuenté aulas. Aprendí la voz popular en que creíamos...


El premio y la edición del libro (ilustrado por Carlos de la Mota), le trajeron un considerable reconocimiento que comenzó a extenderse desde entonces.

Fue perseguido en la última etapa del gobierno peronista (1946-1955). Tejada Gómez se oponía a las tendencias autoritarias del peronismo y, si bien admiraba a Eva Perón, se había negado a aceptar la orden de usar luto al momento de su muerte en 1952. Fue despedido de la radio y se prohibió mencionar su nombre cuando se emitían sus canciones.

En 1955, escribió su segundo libro Tonadas de la piel. El libro ganó un concurso organizado por Gildo D´Accurzio un esforzado imprentero mendocino, obteniendo como premio la edición.

Luego del derrocamiento de Perón en 1955, Tejada Gómez da un giro tanto en su arte como en su posición política. El elemento detonante para el cambio en su manera de escribir fue un comentario crítico de su hermano, obrero de la construcción, que le mencionó que sus compañeros de trabajo decían que "escribía cosas que nadie entendía"

El comentario influyó notablemente en Tejada Gómez, quien decidió entonces orientar su poesía hacia los problemas social y los temas populares. Uno de los primeros poemas de esta nueva etapa fue su conocido poema "Hay un niño en la calle".

El poema fue incluido en tercer libro, Antología de Juan, publicado en 1958, desde entonces sus libros se volverían populares, y cada libro vendía un tiraje no menor a 10.000 ejemplares.

En 1958, fue electo diputado provincial, durante el mandato de Frondizi.

En 1961 publicó "Los compadres del horizonte", recibiendo la Primera Recomendación del Segundo Concurso Latinoamericano de Literatura "Casa de las Américas", de La Habana, Cuba.

En 1963 junto a Manuel Matus, Mercedes Sosa y otros artistas, crean el Movimiento del Nuevo Cancionero, allí sostienen la necesidad de un cancionero integrado común: "Hay país para todo el cancionero. Sólo falta integrar un cancionero para todo el país."Ese mismo año publica "Ahí va Lucas Romero."

En 1964 se radica en Buenos Aires y se dedica íntegramente a su tarea artística. Monta su primer espectáculo, en el Teatro I.F.T., con Mercedes Sosa, Oscar Matus y Tito Francia. Edita su primer disco con sus Poemas, Sonopoemas del Horizonte.

En 1967 publica Tonadas para usar.

En 1968 publica Profeta en su tierra, antología de sus primeros libros.

En 1969 gana el Primer Premio Ciudad de Buenos Aires, en el Primer Festival Ibero-Americano de la Canción y la Danza con Canción del Centauro, música de Ivan Cosentino.

En 1971 publica Amanecer bajo los puentes, donde relata su infancia como canillita y sus comienzos con la poesía.

En 1972 gana el Premio Festival de la Patagonia en Punta Arenas, Chile, por Fuego en Animaná, con música de César Isella. Gran Premio Sadaic, por su canción Elogio del Viento, con música de Gustavo "Cuchi" Leguizamón, y es finalista en el Festival Agustín Lara de México.

En 1974 gana el Premio Poesía "Casa de las Américas", La Habana, Cuba, con su libro Canto popular de las comidas.

En 1976 el gobierno militar publica un listado de composiciones y autores prohibidos para su difusión en todo el ámbito de la república, donde figura su nombre y algunas de sus canciones más Celebres: Canción con Todos y Fuego en Animaná. Es declarado persona no grata por el gobierno de facto de la provincia de Santa Fe y "deportado" a la provincia de Buenos Aires, en medio de la noche, luego de una frustrada actuación en la sala de la Lotería Provincial de dicha ciudad, en un festival a beneficio. Comienza un largo periodo do oscurecimiento y ostracismo, prohibidas sus representaciones, la publicación de sus libros y la difusión de sus canciones.

En 1978 viaja a España, a intentar suerte. Vuelve lleno de nostalgia hacia fines de noviembre y recibe apenas llegado la noticia de que su novela Dios era olvido se había hecho acreedora al Premio Internacional de Novela, en Bilbao, España. Vuelve a España a recibir el Premio y a intentar una vez más su inserción en ese país, aprovechando la difusión de su nombre gracias al premio recibido, pero se inicia el conflicto del Beagle en enero del '79, y regresa a Buenos Aires. Comienza a utilizar el seudónimo Carlos de Mendoza para registrar sus temas nuevos y que puedan pasarse por las radios.

En 1979 se publica en España su biografía de Horacio Guarany, de Ediciones Júcar, colección Los Juglares.

En 1980 participa en la edición de La VI Feria Internacional del Libro del Autor al Lector de Buenos Aires, donde se presenta su novela ganadora y firma ejemplares en el stand de Espasa Calpe, a despecho de La prohibición que todavía pesaba sobre él.

Recibe la primera distinción de honor de La Fundación Dupuytren, en la Tercera Bienal de Letras "Cuarto Centenario de la 2º Fundación de la Ciudad de Buenos Aires", por su novela Dios era olvido.

En 1983 viaja a Managua, Nicaragua, para participar del Festival por La Paz, junto a Mercedes Sosa, el Quinteto Tiempo, y el compositor Naldo Labrín. Participa del Festival de La Canción Bolivariana en Venezuela. Viaja al Festival de Baradero, Cuba. Junto con el advenimiento de la democracia vuelve a presentarse en festivales, actuaciones unipersonales y a montar espectáculos con diversos artistas.

En 1984 participa del Encuentro Internacional de Escritores por la Paz, Sofía, Bulgaria. Publica el cancionero Toda la Piel de América.

En 1985 es nominado para el Premio Konex, entre las cinco mejores figuras de la Historia de la Música Popular Argentina en La disciplina Autor de Folklore. Ese mismo año publica Historia de tu ausencia.

En 1986 publica Bajo estado de sangre poemas escritos entre 1974 y 1983. Ese mismo año gana el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para La Poesía, en su 20º Aniversario.

En 1991 La Cámara de Diputados bonaerense declara su obra de "interés educativo'. Publica "Cosas de niños" y "El río de la legua."

Fallece en Buenos Aires, el 3 de noviembre de 1992.

En 1994, se edita su libro póstumo Los telares del sol.



Algunas consideraciones sobre su obra,
su pensamiento y su militancia política:



Proveniente de una familia humilde, no tuvo la oportunidad de estudiar, fue autodidacta, para dejar la ignorancia y para no dejarse avasallar por los poderosos:

Como todos los pobres, entonces teníamos dos alternativas, el box y el fútbol. Fui boxeador amateur hasta que encontré los libros. Quería saber y no era la poesía una de mis pasiones. Creo que di con la poesía de frente el día que mataron a mi hermano, el Toto, allá, cuando tenía unos 15 años. El sacudón fue tan tremendo, con este hermano habíamos compartido eso de dormir bajo los puentes, defendernos entre los dos, sacar los diarios y de pronto me lo sacaron. Y de esta soledad feroz, este arrancón que fue la muerte de mi hermano, emergí días después como quien dice una oración, pero era un poema lo que estaba haciendo. Además me hice esta reflexión, el cayó porque además de pobres, somos ignorantes y aquí está al trampa, esta es la valla que hay que cruzar. Desde ese día me fui a las bibliotecas y empecé por e primer estante hasta que llegué al fondo. ¡Claro!, leía todo mezclado, Fisiología del placer de Mantegazza con La Divina Comedia. Eran bibliotecas de barrio y no estaban ordenadas. El objetivo era dejar la ignorancia...


Comprometido con las desigualdades sociales, usó su literatura para denunciarlas y hacerse eco, de aquellos hermanos que desposeídos de todo, no tienen voz para gritar su lamento. Él le presta la suya y le canta al pueblo latinoamericano y se hermana con ellos.

La verdadera tradición de una poesía perdurable está en que se ocupa de los asuntos del mundo...; si yo me conmuevo hasta las lágrimas por una gota de rocío ¿cómo no me voy a conmover ante el dolor humano? ¿Cómo no voy a tener sensibilidad ante un hombre caído? Para mí la poesía es el hecho poético perdurable que un hombre apresa en sus palabras, ya sea cuando llora o ve llorar, o cuando vuela y ve volar....


La lectura del Martín Fierro influyó notablemente a lo largo de su obra:

...la mayor influencia en mí fue la de José Hernández. El que lea atentamente mi poesía, comprende rápidamente que la intención es cantar opinando. De esos troncos vengo y uno se larga con las influencias sobre los hombros intentando encontrar su propia voz, es continuar contando la historia de nuestros mayores y agregar un espacio propio...


Sus raíces humildes lo llevaron a militar en la política para estar del lado de los desprotegidos:

...Creo que mi militancia era insoslayable, no pude evitarlo dado las condiciones en que crecí, los trabajos en que he ocupado en mi vida me dieron un concepto de la solidaridad desde muy niño. La primera militancia fue en el gremialismo y de ahí a la conciencia política del hombre de trabajo hay menos que un paso. Uno advierte que esta lucha de clases está establecida en términos políticos y eso te va llevando a ubicarte en los movimientos sociales de un modo natural...

...tengo el corazón clavado en cada trabajador, en cada compañera que lucha por la fertilidad de sus hijos y no tengo otra ambición que ayudarlos por esa simple interrelación que existe entre el poeta y su pueblo. Yo sin ellos no existo y somos socios en esto de marchar hacia una patria liberada. Es la función del poeta, luchar junto a su pueblo pero cargando la vanidad que alguna vez al pasar, una mujer diga, ahí va el poeta...

Esa misma vanidad es la que lo lleva a buscar un sentido de la expresión estética ligada a su pueblo:

...El sentido de la expresión estética es el prójimo; el objeto es el prójimo. ¿Quién esta del otro lado? Vos, el prójimo. Toda predicación tiene un prójimo como destinatario. Toda obra de arte, es una apelación al otro. Y esto es así, y será así cuando ninguno de nosotros, ni nuestros nietos, queden en la tierra. El arte tiene esa finalidad, el sentido estricto de la palabra final. El destino final de la obra de arte, es el otro...

...Si vos no me das un lenguaje que me levante en la categoría de conciencia, de la situación en la que estoy, ¿para qué te quiero? Levantáme ahí, haceme subir un centímetro, con tu poema, con tu libro, con tu cuento, con tu imaginación. Ascendeme. Yo estoy a tu disposición. Yo quiero que me subas. Cuando me cantes, cántame para levantarme. No me tires para abajo... Eso me hunde en el fangal de la mierda, a mí, como pueblo. Cuando me escribas una canción, levántame, por favor. ¡Dejá de joder, vamos para arriba! Vamos con el pueblo para arriba...

...Un integrante de la Real Academia Española, dijo: ¡Está haciendo un idioma dentro del idioma! Se creen que lo estoy haciendo yo. ¡Los latinoamericanos lo están haciendo! Lo que yo hago, no es nada más que traducir, lo que el pueblo habla...


Y a las nuevas generaciones les dice:

... lo que yo quiero, es alentar la capacidad de crear...La literatura, es una rebelión permanente. Esto es lo que somos; la alteración del orden. En lo diverso se resuelve la vida.

...Porque el arte como la vida, están en permanente transformación a través de los siglos. Nunca se podrá evitar que las nuevas generaciones pidan la palabra y la guitarra...



OBRA LITERARIA


1954- Pachamama poemas de la tierra y el origen; Editorial La Avispa", con ilustraciones de Juan Carlos de La Motta y Enrique 0. Sobisch, en 1955. Segundo Premio Concurso Literario Municipal de Mendoza.

1955- Tonadas De La Piel, con Prólogo de Jaime Dávalos; Premio Juan Carlos D’Accurzio, patrocinado por La Sociedad Mendocina de Escritores.

1957- Capitan Del Sur, inédito.

1958- Antologia De Juan, Primera Edición con ilustraciones de Carlos Alonso.

1958- Los Compadres Del Horizonte; Primera recomendación II Concurso Latinoamericano de literatura "Casa de las Américas", La Habana, Cuba, 1961.

1963- Ahi Va Lucas Romero, con dibujos de Enrique Sobisch.

1963- Luz De Entonces (inédito).

1967- Tonadas Para Usar

1968- Profeta En Su Tierra, Antología con ilustraciones de Omar Sobisch.

1971- Amanecer Bajo Los Puentes

1974- Canto Popular De Las Comidas; Premio Poesía Casa de las Américas, La Habana, Cuba, 1974.

1978- Dios Era Olvido, Premio Internacional de Novela, Bilbao, España.

1979- Horacio Guarany, biografía. Ediciones Júcar, España.

1984- Toda La Piel De America; Cancionero

1985- Historia De Tu Ausencia

1986- Bajo Estado De Sangre (1974-1983)

1991- El Rio De La Legua

1991- Cosas De Niños

1994- Los Telares Del Sol (Póstumo).



OBRA DISCOGRAFICA


1959- La Voz De La Zafra, Mercedes Sosa. RCA.

1964- Sonopoemas Del Horizonte, su voz. Edit. Juglaría.

1965- Testimonial Del Nuevo Cancionero, su voz, con Oscar Matus. Edit. El Grillo-Juglaría.

1965- Poemas Y Canciones En Direccion Del Viento, su voz, con Ramón Ayala. Edit. Estudio.

1966- Cantoral De Mi Pais Al Sur, su voz. Edit. Juglaría.

1967- Los Oficios Del Pedro Changa, su voz con Los Trovadores. Edit. CBS Columbia.

1972- Cantata Popular De Las Comidas, con Cuchi Leguizamón, inédita.

1972- Las Copleras Del Viento, con Horacio Guarany.

1972- Los Poetas Que Cantan En Cosquin, con H.L Quintana y otros, Azur.

1973- America En Vilo, con Quilapayum y César Isella, inconclusa, Chile.

1973- Cancion Con Todos, con Rosa Rodríguez Gerling, Trova.

1974- Isella Con Todos, con César Isella y Cantoral.

1980- Coral Terrestre, con el conjunto Sanampay, México.

1984- Tonada Larga Para El País Del Sol, con Nacencia.

1986- Historia De Tu Ausencia, su voz, CBS.


SELECCIÓN DE POEMAS

De: Pachamama (1954)

1. FRAGMENTO FINAL


Estar.
Permanecer.
Vertical.
Estar para el amor, simplemente,
creando
el camino del hombre que estamos aguardando.


Me pierdo por los besos,
la canción,
los abrazos:
las brújulas brillantes, universales,
blancas.
Llamo desde mis hombros las grandes resonancias
con un vaso de vida chorreándome las manos.

Nunca más de rodillas,
nunca más a pedazos,
nunca más a la muerte
sin haber respirado.
Nunca más como topos,
nunca más acosados.
El hombre por sí mismo
hasta él mismo lanzado,
hasta su envergadura,
hasta el hombre soñado.
Nunca más a las armas,
nunca más al soldado.
Proyectarse hasta el otro,
hasta el mejor logrado.

Búscate por tu rostro,
lávate con mi canto.

Estoy en la esperanza.

Despertarás conmigo.

Con un pan y una estrella,
alumbrando los siglos.


De: Antología de Juan (1958)

2. UN GRITO DE IDA Y VUELTA


Es de andar el país que traigo el rostro
azotado de polen, azotado
por un mapa desmedido,
por una enormidad de olvido largo.

Pasan las estaciones como tumbas
mientras los trenes pasan
desvaneciendo ranchos y chilcales
y regiones de arena interminable.
A veces queda en la pupila, ardiendo,
la sal de una mirada
donde la muerte talla en la pobreza
algún niño de trapo,
y aquella vasta soledad que crece
en la geografía del espanto.

Vengo de andar país. No impunemente
tengo un país delante.
Su gaviota a mi puerta. Sus raíces
de guitarra en la sangre.
Por ser nomás, no soy. Soy si me incumbe
entera su distancia.
Ando territorial y amaneciendo
en el velamen de su madrugadas,
protagonista de su luz enorme
como una llamarada.

Por eso cuando vuelvo no me puedo
el silencio que me traigo.
De ver el país por dentro no me caben
los ojos en la cara:
rostros y voces, nombres y apellidos
me acosan preguntando
por el futuro que jamás empieza,
por la reforma agraria,
por las postergaciones y el bochorno
del latifundio rata,
por el sometimiento que nos urden
a espaldas del alba,
por el miedo animal que merodea
con sus brujas gendarmes,
por los niños que crecen casi inermes
entre tanta mentira organizada,
entre décadas de hambre y de desprecio
y discursos y salmos
que no cree ni dios porque ayer mismo
un niño murió de hambre
y en La Rural un toro batió todos
los récords de subasta
y en Inglaterra a Borges lo nombraron
doctor honoris causa.

Por eso cuando vuelvo demolido
de ver a mi país crucificado
estalla en mi guitarra como un grito
el silencio que traigo.


3. EL LIBRO DEL VIENTO

Mi canción es un libro
que se escribe con el viento
y una imprenta indeleble
-la guitarra del pueblo-,
a lo largo de América
lo imprime a cielo abierto.

Después, de boca en boca,
santo y seña del sueño,
va entre los hombres, cruza
las fronteras del miedo
y nombra al sometido
en su padecimiento.

Las muchachas azules,
los rudos marineros,
el labrador de pámpanos,
el quieto, el andariego,
andan con mi canción
sin posible sosiego.

Mi canción no le teme
al tumulto ni al fuego.
Todos pueden cantarla
y llevársela lejos.
Yo sé que cuando vuelva
tendrá un sonido nuevo.

¿Qué dice mi canción?
De todo en su momento:
asuntos de casados,
asuntos de solteros,
dolores, alegrías;
juglaría del viento.

Y si a veces estalla
en un grito violento
es porque al pueblo acallan
¡y duele ese silencio!


4. COPLERA DEL CANTOR

Alto profeta, cantor,
alumbrador de palabras,
soy el pueblo,
la más vieja memoria de la esperanza,
siglos de caldear el pan
me han puesto blanca la barba.

Nunca olvides cuando pases
junto al que sueña y trabaja
que con mi pan
y la música de tu canción necesaria,
confabulados al viento
-molineros de distancia-,
a música,
viento
y pan,
le vamos haciendo el alma.


5. COPLERA DEL ALFARERO

Bajo mil lunas de barro
duerme mi abuelo alfarero,
polvo inmolado en el polvo,
sueño de piedra, su sueño.
Su sangre dura en mi sangre,
su sombra en mi sombra llevo,
arcilla soy de su arcilla
donde padece el silencio.
Mi canto canta en tu nombre
siglos de barro cocido,
cántaro oscuro, la copla
te busca a orillas del río.
¡Paz a la paz de tus manos
bajo la tierra alfarera!
¡Tu oficio de barro y sueño
fundó la paz en la tierra!

De: Ahí va Lucas Romero (1963)


6. TIEMPO AL TIEMPO

Ischigualasto, caen,
los siglos a la arena.
quedan ahí. Ya tienen
la soledad de piedra.

De noche, eres lo que eres;
El Valle de la Luna.
El museo del viento.
La estatua de la lluvia.

Piso en tus secadales,
donde yace el planeta.
Ischigualasto, abajo
la tierra es una estrella

soy el sonido, violó
tu silencio testigo
donde el tiempo durable
no ha sido corrompido.

Soy el hombre, esa chispa
de sangre de la ceniza
que calcinó a la muerte
cuando empezó la vida.


7. FILIACIÓN DEL ROCÍO

La mañana inicial sube embestida por la luz
principal y entrañable;
ya está nupcial soltando las palomas
entre la adolescencia de los árboles,
buscándolo,
tocándole lo verde que anda en la arboladura de su sangre,
lo verde flor que es él cuando amanece,
cuando amanece flor a flor de labios:
todavía aromado,
aún simiente,
aún simiente aroma enamorado,
amanece,
despierta lentamente por regiones de luz,
a pasos cálidos,
mientras que, panza arriba, el sol paterno
pasa sobre los humos del verano,
bebiéndolo,
lamiéndole la índole,
abriéndole al puerta de los párpados
por donde entra el día hasta su boca,
hasta su corazón verde y oceánico;
sube, viene,
lo busca la mañana
y aún tiene en la piel mujer y mosto,
su mujer moscatel en el costado,
dormida todavía como greda,
gredosa e inocente a su costado,
como greda dormida en la inocencia del barro maternal
que está soñando;
así,
tirado así de las raíces,
Lucas Romero asume la mañana.

Y todo es nuevo entonces,
bien nacido,
todo puede empezar esta mañana,
seguir creciendo,
andar el agua nueva que adentro del rocío está sonando
con un ruido interior de tierra herida
por la lengua estival que enreda el agua;
y él, entonces, de pie,
yendo y viniendo,
poniéndose de acuerdo con los pájaros,
semental y aturdido por el júbilo
que pasa por la brújula del aire:
mírelo aguaribay,
véalo rama,
tenga en cuenta sus manos vegetales,
fíjese, cuando mira el horizonte, cómo le queda el cielo
en las pestañas:
tan como en su lugar, pero ya ardiendo;
allí, de piel y raigal, con ese modo,
esa manera de paisaje que anda.

Véalo transitar en su armadura,
en la bandera viva de su traza,
en el cobre terrestre
de su pecho
y en la paz de sus huesos minerales;
acérquese,
miremos su ternura,
lo frutal de su boca de durazno,
la frente de soñar duendes y siembras
en la locura cereal del año.
Ese rostro trigal,
esa existencia circular de su voz y de su sangre,
allí en la luz,
cruzando por la tierra,
cruzado por la tierra y por el aire donde él residirá
y será habitado,
donde será habitado y habitante.

Así, Lucas Romero se recobra,
sale a vivir,
bebe su trago de alba,
de pie sobre su vida numerosa,
alto
en la luz mayor de la mañana.


8. TREGUA DEL DIA

El mediodía huele a su naranja.
Sobre la mesa fulge un pan reciente
y el vino capitán guía su barca.

Hoy es día de pago
y está pleno,
está sobre el mantel repantigado
con un florero gordo en el ombligo,
redondo en la ternura de la casa.
¿Cómo huele la flor de la cocina?
¿Qué panzada de amor hierve en la hornalla?
Una alquimia a laurel sueña en la olla
la danza material de las cucharas,
sahumando la antigua brujería que sube en el vapor,
que anda en el aire,
con su cesta floral poniendo aroma
en la voz aromada de la Paula.

A esta hora viene.
Ella lo mira
por el ojo guardián de la ventana
y él abraza la fiesta de sus niños
y se viene racimo por el patio,
preguntando sucesos pequeñitos
tropezando en el perro,
a carcajadas,
bebiéndose los ojos de los hijos,
sintiéndolos crecer entre
los brazos,
como sucede siempre a esta hora
que el mediodía huele a su naranja.

¡Qué nacional su voz!
qué idioma hermoso suena en su nombre
cuando llega y llama y dice traeme agua y ella corre
con el rocío que guardó en la jarra,
el agua mañanera,
la del día,
la que le lava el polvo y el cansancio:
él se mete en su euforia,
chapalea,
se salpica de vidrios las pestañas
hasta que queda nuevo como un potro
que fuera por la lluvia galopando.

Con los niños detrás,
dándole vueltas,
moliendo el cascabel de las palabras,
va,
se sienta con ellos a la mesa
a presidir la bulla de sus pájaros.

¡Si se vieran vivir!
si les dijeran
que ésa es la paz,
si fueran a decirles:
-¡la paz del mundo vive en esta casa!
¡qué ojos de no saberlo que pondrían!
qué fábula de asombro!
¡pobre Paula!
no atinaría más que a servir vino
y a ofrecer de lo poco su bocado,
porque hasta entender bien, ¿qué pasaría?
¿qué haría él en medio de su pájaros?
mirando a esos señores en la puerta,
oyéndolos:
-la paz vive en su casa
-esta es la paz que sueñan los que sueñan
-la paz
-la simple paz que hay en su casa

Pero no,
déjenlos.
No tricen esto.
De algún modo vital ellos lo saben.
Por algo él busca firmas por las noches
y es vocal titular del sindicato.

Hoy es día de pago,
día pleno:
el vino capitán canta en los vasos,
mientras la Paula sirve la comida
y el mediodía huele a su naranja.


9. SOL A DESTAJO

Cuando aún está pez el viejo río
en la resaca de la madrugada,
pasa Lucas Romero
pala al hombro,
va silbando bajito por el campo,
camino del trabajo y pala al hombro,
llevando al viejo río de la mano.

Ayer lo conchabaron en lo ajeno
para que hiciera una trinchera de álamos
y él que se tiene fe,
que se conoce, sin dar más vueltas la tomó a destajo.

Y ya lo ve;
silbando y sin apuro
cruza la ceja azul de la mañana,
el sombrero hacia atrás,
la frente en vilo,
¡caudillo de la luz y de los gallos!

¡Si tendrá oficios, Lucas!
¡qué no ha hecho
en el taller ruidoso de sus años,
colmenares de oficios y tares zumban
en la colmena de sus manos!
¡Qué va hacer cara fiera!
¡Hay que meterle!
no perder día ni perder salarios.
¿Si no de dónde va a salir, de dónde?
uno que no ha nacido propietario...
¡No va a andar eligiendo en estos tiempos
si todos los trabajos son trabajo
y a uno le gusta y le hace a todo
no va a hallarlo la muerte descansando!

Por eso se olvida hasta del nombre
mientras va haciendo el hoyo ya va plantando
con los cinco sentidos sometidos
a la verde labor de plantar álamos.

En tanto la mañana, allá en lo claro
remonta un sol feroz sobre los árboles
Lucas le gana un trecho ala la pobreza,
construye el esqueleto del paisaje,
casi sin darse cuenta que lo trepa
un sol degollador por las espaldas.


De: Tonadas para usar (1967)


10. LA LUCHA

Con una flor, con una
manzana solariega,
con un cogollo y una
granada de rocío,
puedo cortar de cuajo
la oscuridad del lobo
y el odio y la amarilla
vejez de los colmillos.

Esta es la lucha, es esta
la suerte de los siglos:
de un lado el jardinero,
del otro el asesino.

El hierro será el hierro.

Pero el lirio es el lirio.


11. LA NOCHE QUEDÓ ATRÁS

Esta es la vida nueva:
trabajar seriamente en tu oficio, vivir
algunas inquietudes y despuntar el vicio
de pintar, de cantar, de pescar, de reír
o cantar seriamente o pescar
seriamente
o pintar seriamente
y despuntar el vicio de vivir
y vivir
y vivir.

Este es el nuevo oficio
de la vida del hombre.

Es simple como el hombre:
se trata de vivir.

Pero al que no trabaja
quítale el pan y el agua,
al guerrero las armas
y al avaro el botín.

Mas luego,
seriamente,
como quien suelta pájaros,
a construir la alegría,
a vivir con lo puesto,
a vivir, simplemente,
simplemente,
a vivir!


De: Historia de tu ausencia (1985)

12. HISTORIA DE TU AUSENCIA


Si ahora digo amor tal vez no diga
que la ausencia me mira del fondo de tus ojos,
que aquí estuvimos juntos, que fue hermoso
y que el sol conocía tu perfil de memoria.
Tal vez sea imposible que alguien sepa lo claro,
la luz que fue llevarte de la mano pequeña
como a un tallo mecido por un viento de música
hacia los territorios donde aguarda el silencio.

Y ya que estás distante,
qué pensarán los árboles
qué dirán las canciones,
cómo verá la noche mi soledad de río;
dónde pondrán su ronda los niños de la tarde,
adónde irán los pájaros sin tu risa y mi silbo
y la calle tan sola con sus puertas inútiles
y las sombras sin besos
y los perros perdidos;
ahora que la ausencia me interrumpe la boca,
ahora que me esperas tan allá de los niños.

Se nos ha muerto el año.
Yo le veo el invierno
hecho de un sólo frío,
de un solo tajo solo
a la mitad de agosto,
de una dura distancia...
larga, definitiva.
Porque de pronto sobran los barcos,
los andenes
y de pronto este rumbo ya no tiene sentido
como si nadie fuera hacia ninguna parte
o alguien hubiera muerto a mitad de camino.

Alguien.
Mi voz. Tu pelo. Las cosas que no dije.
La flor de tu vestido.
Se nos ha muerto el año donde dejé tu nombre
para que recobrara su condición de estío.

Ya no sé,
nunca entiendo estas precarias sílabas
cosas que no recuerdo de pronto me dominan:
¿te dije que tenías la piel como de humo?
¿que de estarme en tus ojos me conozco el origen?
¿te he enseñado el misterio de los árboles solos?
¿sabes ya que tus manos son dos siestas dormidas?

No sé,
nunca recuerdo tanta distancia,
tanta canción que no he cantado cuando anduvimos juntos.
Me dolería mucho no haberte dicho todo
lo que llevo en la boca casi como otra risa.

13. LA BARCA

A imagen de mí,
a semejanza
de cuánto y tanto sueño desvelado,
te vi llegar,
atravesar la ausencia
con la proa lunada de tu barca.
Y a imagen de ti,
a semejanza
de un antiguo profeta destinado,
salí a nombrarte niños,
a fundarte,
a ser tu territorio y tu habitante.

Pongo una historia aquí,
fecho tu arribo,
inauguro en tu voz mi calendario:
tú has de explicarme el alba cuando llegue
rodeada del rito de los pájaros.

Destino tu lugar.
Este es el sitio
donde fui diariamente solitario.
Siembro una estrella aquí para que crezca
su luz enamorada por tu sangre.

Fundo tu casa aquí,
sostengo el día
y su paloma sideral sin margen
para que andes vestida de alegría
tan húmeda de azul como el verano.

Debes decirme tú cómo la tarde
se te vuelve horizonte en el regazo,
cómo la noche es tu materia y tiembla
ceñida por tu piel y por mis brazos.

Cuéntame como canto cada rama,
cada viento que pasa,
cada olivo
y aprenderás a verme en mis silencios,
maduros de memoria, como el vino.

Pongo tu nombre aquí.
Este es mi modo
de amarrarte la barca con la vida,
mi manera inocente de ser hombre,
la costumbre terrestre de mi espiga.

Escúchame crecer.
Multiplicarme.

La muerte queda lejos todavía.


14. SENCILLO EXILIO

Paso frente a esa casa
que alguna vez fue un nido,
donde a esperanza y sueños
jaqueamos al olvido,
echamos la tristeza
y limpiamos el tedio
del patio a la cocina,
porque la soledad,
al fin, se había ido.

Volvió un Golpe de Estado
con fanfarrias y edictos
y la noche, ya bruja,
pasó borrando amigos;
yo fui a las catacumbas
de las que salgo y entro
y al regresar a casa
aún estábamos vivos.

Empezamos de nuevo.
Cantó la cacerola
y la escoba barrió
el silencio del piso.
Huyó el moho. Abrimos
el sol de las ventanas
y entró, otra vez, la voz
del niño del vecino.
A poco, mi guitarra,
recuperó el sonido.

Después, no sé en qué espejo
un día no nos vimos.
Empezó la tristeza
y comenzó el olvido.
Las valijas partieron
por distintos caminos
y ahí quedó la casa
que alguna vez fue nido.

Hoy pasé frente a ella
con mis pasos perdidos:
recordé tus sollozos
y me lloré el exilio.


De: Bajo estado de sangre (1986)


15. ORACIÓN A LA BANDERA

Quédate en el cielo, amor,
no bajes.
Aquí abajo, los grises
son tan grises
que, de algún modo gris,
van a ultrajarte.

Y sos tan linda allá,
tan nomeolvides,
-simple ademán de madre
por el aire-
que si caes, amor,
con la ternura
conque caen las hojas
de los árboles;
si llegas a caer,
acaso nunca
vuelvas a ser tan cielo
ni tan madre.

Déjanos a nosotros,
los humildes,
los que nunca te usamos
ni abusamos de tu inmenso
silencio planetario,
que cuidemos la altura
donde habitas,
celestemente hermosa,
como el aire.

Déjanos a nosotros.
De los otros,
es piadoso no hablarte.


16. SEGUNDO INFORME PARA AUSENTES

Es increíble: he muerto
y ando por mi casa.
Vienen amigos. Beben
y, minuciosamente,
se acuerdan del pasado.

Me recuerdan: ¿te acuerdas
de aquello que cantabas?
-¿Cómo era esa del niño?
-¿La del laurel es tuya?
-Yo le oí esa canción
a la Mercedes Sosa.
Hablaba de la tierra...
(¡puta, si me acordara!)
Era una que decía
que el que no cambia todo
no cambia nada.
¡Hacé memoria. Dale!
(¡Puta, mi me acordara!)

Insepulto, le agrego
más brasas al asado.
Pienso en ustedes.
Echo más leña al fuego.
Digo: el humo bombero
me ha mojado esta lágrima.
Pienso a lo lejos. Sé
que no debo llorarlos.
Aunque esté muerto
y ande como Juan por su casa

De: Telares del sol (1994)


17. TELAR DEL SOL


Urdimbre de los siglos,
unas terrosas manos tejen
hilo por hilo
la vida permanente,
las guardas, los colores
de totales crepúsculos
y el milagro rocío
del día adolescente.

Hace quinientos años
el asombro fue mutuo:
¡Dí con el paraíso!,
escribió el Almirante
en su nao de niebla.
No supo, ni en la muerte,
que chocó con Andinia.

El oro encegueció
la búsqueda de Especias
y comenzó la muerte
su lóbrega tarea,
la conquista, el incendio
de las depredaciones,
pero el telar urdía
la vida que no cesa.

De Las Casas clamó
junto al padre Victoria.
Umbrosos capitanes
clavaron la Encomienda.
Desde la España clara
llegó la España negra.
El telar, tinto en sangre,
siguió con su tarea.


18. EL TELAR DE LOS MAPAS

Las naos abordaron
por distintas corrientes,
milenios tras milenios
las costas de mi sangre,
las bahías azules,
las penínsulas ciegas,
el resuello del mar.

Los hombres no vinieron
de distantes galaxias,
llegaron de la vida,
la misma vida y única
que aquí se vio llegar.
La vida que ya estaba
donde vive la vida.
La vida allende el mar.
La vida aquende el mar.

Al telar de los mapas
los ha borrado el tiempo,
los robos, los naufragios,
el lento deterioro
de toda antigüedad.
¿De dónde vino entonces
esa vida que vino?
¿Y esta vida que estaba
adónde fue a parar?

Nos han llamado Indios
los que iban a las Indias,
obsesos mercaderes,
oscuras faltriqueras,
torpes cartografías,
frailes de íncubo y súcubo
que dieron de narices
con mi tierra opulenta,
se dijeron: no existe.
Y que no se hable más.
Y al telar de los mapas
lo arrojaron al mar.

19. EL TELAR DEL ENTERRADO

La identidad es un emprendimiento
de vasta, de una desmesurada dimensión.
Las raíces, de hondas, se vuelven inasibles.
Uno se ve brumoso a la luz del paisaje
y tiene una memoria que en realidad no tiene.
¿por qué perdura, entonces? ¿Por qué insiste?
Y más: ¿por qué nos busca en las vidas remotas,
en estas vidas breves, con la misma obcecada,
obstinada obsesión?
¿Por qué yo leo el aire? ¿Por qué la sed de hondura?
Siempre creo que estuve ya en la luz de este valle,
que he mirado esos rostros y esos silencios altos
donde mis dioses mudos ya no son ni oración
¿Quién soy si soy? ¿Soy el que está durando?
Soy el que ha partido o el que está llegando
a su ser, a su uso infinito de estar de sólo estar?
¿Cuánto polvo me habita? Y aún ¿cuánto barro?
¿Qué de mí está enterrado? ¿Hasta qué edad de olvido?
¿Quién me dejó olvidado en esta eternidad?
Digo el lugar: América, por señalar un ámbito
o dar de cielo a cielos señal de identidad.
Yo soy el enterrado, el poema de abajo
Hecho añicos, disperso, esparcido en el viento
que la arena ha escondido
y que yo busco en vano entre el polvaredal.

20. TELAR DE LA CULTURA

No hemos conocido la riqueza,
pero sí la abundancia,
el oro era inocente en nuestras manos
con toda su opulencia planetaria.

Fue la piedra del sol
como la tonada
y la piedra del día fue la plata.

Eran fiestas del día y de la noche
adonde se inmolaban los relámpagos.

A su luz construíamos los templos
para amparar la luz
que nos ampara
y Tiahuanaco y Cuzco y Machu Pichu
y la enumeración interminable
que al sur se llamó Cachi,
Tastil, greda
de alfarera memoria por los valles
que permanece húmeda en lo oscuro
de dónde nace a gritos la baguala,
ese canto de un sólo canto sólo
que derrumba el crepúsculo y la tarde
y sube y nos encuentra la memoria
que cae inmemorial a nuestra sangre.

No hemos conocido la pobreza
ni el modo criminal de despojarnos.
El Aiyu era de todos, repartíamos
por puñados iguales todo el cultivo
que la tierra nos daba
y el maíz era la riqueza de la vida,
era el país que nos multiplicaba.

El oro era inocente y se miraba
En la inocencia clara de la plata.

21. TELAR DE LAS PALABRAS

¿Cómo reptó el idioma por al arena,
malherido y exhausto
desértico, manchego, solito y solitario?
¿Cómo llegó a la lengua de las Runas,
La Maya, los Ainara,
el Uro indescifrable del lago Titicaca?
¿era oro el sonido?
Lo contenía como siempre el aire.
La vibración mujer, sustituyó a la
Warmi.

¿Cuándo, en qué suceder,
el Fatay pasó a Padre
y la Mamay a Madre?

¿Era plata el sonido?
¿En qué distancias cósmicas
cayó a las soledades el duro castellano
y fue un canto rodado
y fue un grito rodando
en las extremidades planetarias?

Se le quemó la Nao al hombre del idioma.
Cogió la hembra el hombre. La violó
por la sangre
y el primer vagido mestizado
se le acabó el espacio.

El idioma fue un niño de dos sangres
gateó en la lengua
dificultosamente articulado,
se quebrará en las ramas de la música
desafió a la muerte,
sonó de un ronco modo en lenguas nuevas
y empezó a herir de un fuego que no cesa
en la fermentación de la palabra.

Hay un idioma dentro del idioma
que hila el telar y que no tiene pausa.


SELECCIÓN POÉTICA EN VIDEOS


Hay un niño en la calle - Armando Tejada Gómez





Primera Soledad - Armando Tejada Gómez





Oración a la Bandera - Armando Tejada Gómez





La Lucha - Armando Tejada Gómez