Néstor Groppa

Poemas de Néstor Groppa
Selección de Textos y Nota Biobibliográfica
Ramiro J. Lozano


NÉSTOR GROPPA, cuyo nombre completo es Leandro Néstor Álvarez Groppa, es un poeta, escritor, periodista y educador jujeño nacido en 1928 en Laborde, en la provincia de Córdoba, radicándose en Jujuy en 1952. Reside en San Salvador de Jujuy. Se dedicó a la docencia especial en pueblos de la Quebrada. Colaborador de diarios y revistas literarias, dirigió la revista “Tarja” y “Pliegos del Noroeste” y desde 1988 es Secretario de Publicaciones de la Universidad Nacional de Jujuy. Autor de numerosas obras de trascendencia nacional. Cursó estudió en su provincia natal, Córdoba, y en Buenos Aires. Fue maestro en Tilcara y bibliotecario en San Salvador de Jujuy, donde reside. En 1955, fundó en Jujuy, con los poetas Jorge Calvetti, Andrés Fidalgo y Mario Busignani, el novelista Héctor Tizón y el pintor Medardo Pantoja, la revista Tarja, que fue un hito en la literatura del Noroeste Argentino.Perteneces a la Academia Argentina de Letras como miembro correspondiente.

Recibió, entre otros premios oficiales, la Faja de Honor de la S.A.D.E. (1976). Beca Fondo Nacional de las Artes, Letras, zona III, Noroeste (1972). Miembro Correspondiente de la Academia Interamericana de Puerto Rico desde el 1 de Agosto de 1980. Mención Especial al premio Selección Nacional. Especialidad Poesía, (1972/75). Primer Premio Regional de Literatura Poesía, Zona II, NOA, Presidencia de la Nación, Secretaría de Cultura, Trienio 1977/80. Mención Especial al Premio Nacional de Poesía, Ministerio de Educación y Justicia, Secretaría de Cultura, Trienio 1980/83. Diploma de Honor, Instituto Literario y Cultural Hispánico, Westminster, California. U.S.A. Obtuvo el Primer Premio Regional de Literatura "Producción literaria" en poesía (Bs. As., 1983) y Mención Especial al Premio Nacional de Poesía (Bs. As., 1986). Ciudadano Ilustre de San Salvador de Jujuy, Municipalidad de San Salvador de Jujuy (1987). Ciudadano Benemérito de San Salvador de Jujuy. Premio San Salvador (1995). Profesor Extraordinario Honorario de la Universidad Nacional de Jujuy (1997). Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía, del año 2007. Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía, del año 2007.

También fue creador de la editorial Universitaria jujeña, EdiUNJu. Durante 41 años editó la sección literaria, dominical, del matutino jujeño Pregón y, en 1998, con buena parte del material, inició la publicación de los Anuarios del tiempo que registran una historia afectiva de Jujuy entre 1960 y 1996, de los cuales ya lleva compilados diez tomos. Miembro correspondiente de la Academia Argentina de Letras desde 1996. Creador de su sello editorial "buenamontaña" (l966)con 31 títulos publicados (1 Premio Nacional, 1 Premio Regional y 4 Fajas de Honor de SADE. Uno de los sellos del interior con más premios nacionales). El sábado 13 de agosto de 2009, día en el que se recuerda el Día del Escritor en homenaje al nacimiento de Leopoldo Lugones, Néstor Groppa fue homenajeado por el Municipio de San Salvador de Jujuy con la imposición de su nombre a la plazoleta ubicada en intersección de las avenidas El Exodo y Pueyrredón. La comuna reconoció así la producción literaria del poeta de origen cordobés pero arraigado para siempre cerca de las serranías de Zapla.

No cabe duda que Néstor Groppa es uno de nuestros grandes poetas vivos cuya obra ha alcanzado un merecido reconocimiento tanto de sus pares como de la crítica especializada, nacional e internacional. Sobre la obra de este indiscutido maestro de las letras hispanoamericanas ha expresado Osvaldo Aguirre:

En sus textos lo infinitamente pequeño, el poema, y lo infinitamente grande, el universo, están en pie de igualdad, funcionan del modo similar: el azar de una estrella, o una palabra puede trastornar el conjunto, y la nueva concepción del caos que surgen de los últimos descubrimientos astronómicos, no es menos vertiginosa que la próxima página en blanco. La poesía de Néstor Groppa crea su propio universo.

Por su lado, comentando su libro Trópico de Huacalera, D. G. Helder señaló:

La increíble cantidad de series enumerativas de Groppa amenazan con nombrarlo todo. Jujuy aparece, por efecto de esta proliferación, como un catálogo virtualmente infinito de formas y nombres del tiempo.

Rodolfo Alonso, en su reseña al libro Este Otoño con el que Néstor Groppa celebró los 40 años de la Editorial Bueñamontaña y los 50 años de su primer libro, y publicada en el diario La Gaceta, de Tucumán, Argentina, sostiene:

Como casi todas las obras del autor (pero acaso de manera especial en la ocasión) también este libro está poblado. Y no sólo de presencias o recuerdos, de familiares y vecinos, de lugares y gente, de lluvias y de cielos, de compañeros y colegas, de silencios y sones y lecturas, de animales y árboles, de plantas y de libros, de amigos entrañables de toda la vida pero también de figuras errantes e instantáneas, gente vista y oída al pasar, en las calles de la ciudad o el lugar compartidos. Y no sólo en verso o prosa sino también en fotos y hasta en testimonios o recortes de diarios, pero todo ello elegido y moldeado siempre más a la manera del poeta que a la del cronista (aunque nunca dejará también de haber siempre un cronista agudo y perspicaz en el asunto).

LIBROS PUBLICADOS

Taller de muestras (1954)
Indio de carga (1958)
Romance del tipógrafo (1958)
Los herederos (1960)
En el tiempo labrador (1966)
Carta terrestre y catálogo de estrellas fugaces (1973)
Todo lo demás es cielo (1974)
Postales (1975)
Violetta marina y viola D'Amore (1976)
Romance del tipógrafo, 2da. Edición (1977)
Almanaque de notas (1978)
Cantos para Jujuy (1981)
Eucalar celeste, lapacho rosa (y otros nombres del tiempo) (1983)
Abierto por balance (de la Literatura en Jujuy y otras existencias) (1987)
Obrador (con una guía práctica para jardineros, arbolistas y labradores más el espectáculo de la Naturaleza) (1988)
Abacería (Obrador II) (1991)
Almanaque de notas (también Libro de Fábrica T.II) (1993)
Indio de carga (2da Edic. 1997)
Taller de muestras (2da. Edic. 1997)
Anuarios del tiempo T.I (1998)
Anuarios del tiempo T. II (l999)
Libro de ondas (con abrecaminos y final de pálidas) (2000)
Anuarios del tiempo T.III (2001)
Anuarios del tiempo T.IV (también llamado Almanaque Notas T. III y subtitulado Hoy, Jujuy, Hoy, correspondiente al año 1974 y con avisos) (2002).
Recientemente editó el tomo VI de sus Anuarios y tiene proyectado llegar al volumen 10






POEMAS SELECCIONADOS

a Vicenta Groppa
Como la planta creció
en el tiempo labrador;
ella amó como la planta,
con su silencio de flor.

Triste la luz del otoño,
en el tiempo labrador
doró sus hojas de vida
y su silencio de flor.

Guía nueva de su tallo,
en el tiempo labrador,
el aire iba trepando
a su silencio de flor.

A muy poco de aromar
en el tiempo labrador,
tornó silencio de tierra
a su silencio de flor.

Les dio a mis ojos el mundo.
Y en el tiempo labrador
ellos siempre harán recuerdo
de su silencio de flor.

de INDIO DE CARGA, ediciones TARJA, S.S. de Jujuy 1958.



LOS JUGUETES DE ROSA V.


Qué pocas son las cosas que dejo entre tus manos:
la luz de los inviernos; la paz del limonero;
los pájaros, señores de sencillos arcanos;
y un cielo de poemas con la luna de Enero;


los versos necesarios de estos días humanos,
que el tiempo va llevando con su andar de aguacero;
la lluvia que es el llanto de los mundos lejanos;
los cielos que volaron y los cielos que espero.


Rosita de las brisas que no tienen pasado;
paloma de las tardes, manzano peregrino
de las cuatro estaciones de un padre ilusionado,


te sueño con las galas del otoño y del trino.
Dichoso entre las flores de un año enamorado,
una estrella en el Este se me volvió camino.

De EN EL TIEMPO LABRADOR ediciones "buenamontaña" S.S. de Jujuy 1966.



LA FARMACIA

Esa casa, antes fue bar,
copetín al paso,
sangüichería de pringue
y whisquería dudosa.
La casa donde trabajaron,
sucesivamente,
un suboficial retirado
y sus hijos,
un hotelero
y sus hijas,
y alguien más.
Años atrás,
la casa albergaba
pimientos y cebollitas en vinagre,
anchoas - algo fuertes -,
medidas de peltre para la bebida blanca,
pickles y mayonesas sin huevo.
Anteriormente,
la casa fue unas líneas azules
en papel para planos
y un número de expediente
en Obras Sanitarias, otro en Agua y Energía,
otro en el Banco de la Provincia
y en Catastro, por sus respectivas Mesas
de Entradas.
Ahora descorre el telón de la mañana
y aparece una botica:
tiene duendes de colores
en los estantes
que plumerean
la alquimia nocturna,
los elementos y reactivos
enfrascados,
los sobresitos, los bálsamos
( el de cucumbé y el de Tolú ),
la goma de mascar y los perfumes,
los sonajeros, las gasas, los grandes
frascos
con agua coloreada,
los albarellos y morteros
en los que viborean firuletes
matutinos
con pájaros, humos y lpachos
helados. Los dependientes con sus chaquetillas
blancas
transminadas de ungüentos, suficiente
química
de esencias volátiles, moléculas, valencias
y específicos de prósperos laboratorios
de píldoras
escritas.

Llega la gente a la misa de la farmacia
y ofician los arcángeles
expertos en frasquitos
y taquigráficas recetas,
empíricos linimentos y aceites.

En la mesa mostrador
de madera picada
- de cuando el vuelto era con monedas -
se hace el trueque
y se oficia.
Así transcurre el sacrificio
durante 8 horas del día
y en los turnos.

Ya vienen las farolas
con sus sombras,
ya regresa la soledad nocturna
a la residencia
de los jarabes,
a las puertas de altas vitrinas
de madera barnizada,
tabernáculos de salud.
Vienen las santas y los santos
dueños del día
a pasar el tiempo - sin remedio - de la farmacia,
el tiempo como lago
donde de noche hierven
fórmulas y conjuros
de cadenas abiertas y cadenas cerradas
para el bien.
Las magistrales.
Mero estar de la química domesticada
de probeta a frasquito
más toda la exegética literatura
del bienestar
en los sagrarios vademecums
con bóricos, precipitatus,
sublimados y tártaro
y demás raíces medioevales,
transmutadas
en legendarios potes y almireces
y balancitas
puro espíritu de drogas
con algún pétalo
caído del tiempo
para pesar
las alitas del minuto
o el aroma y perfil del agua de rosas.

La casa que antes fue bar,
copetín.
de ají locoto y condimentos,
ve ahora la película
de los arcángeles en chaquetilla,
de laboratoristas y preparadores
sirviendo a toscos galanes enfermos
como en una estampa de Brueghel el Viejo
- o del Bosco en "la fuente de Juvencia" -,
o una de esas novelas por entregas
de la revista Fra Diable
que llegaba a Jujuy con las mensajerías
del siglo.

La casa del hotelero,
la que nació en una niebla
de números
y meticulosos cálculos de resistencia,
la que cobijó hornos y batidos,
licores y filtros
de café
y amor,
hoy es templo
de salud
con un mostrador picado
de cuando las urgencias
eran tecleadas con el canto de las monedas.

La farmacia amanece
con su cantoral
de salutíferas antífonas y salmos
aureolados
dentro de bienolientes envases
y vinajeras y vinagreras registradoras
de flores de genciana y flores de azufre
con malva y retama tutelar
para la buena suerte,
dando los buenos días
así como da los buenos y malos tiempos
el pico de la garza
libando en purpurina de la rubia,

bebiendo rítmicamente
en la misma gota del tiempo
que predice.

de ABACERIA (OBRADOR II). Ediciones "buenamontaña". Jujuy,año MCMXCI

CASA DE ESTAR
(En San Salvador de Jujuy - Argentina)


Los ríos se te pierden camino de la aurora.
Ya muchos remontaron arroyos del olvido
cargando con sus flores, que una tenue señora
protege junto al fuego que en su paz ha crecido.

El álbum de familia de los pasos perdidos,
con rostros revelados en un tiempo sin hora,
con brújulas de piedra sobre el mapa extendido,
con rulos de la luna sobre la mecedora,

van siendo los transflores de la bella pintura
que los años te trabajan con su hebra más pura.
Y porque eres dolida nada más que de gente,

yo anduve por tus calles como docto cronista
que cubrió tus cornisas, cual aquella florista
pastando sus tinajas, silenciosa y ausente.

de EUCALAR CELESTE,LAPACHO ROSA - y otros nombres del tiempo -. Ediciones "Buenamontaña". S. S. de Jujuy 1983.


LA COMETA

La cometa
es un rojo pez
de papel
al cabo
de una larga tanza viva
y pensante.
Divaga,
cabeceando
por el potrero
con el frío;
ondula
obediente
por callejones,
ovillándose
en un tarro
hasta su cola
de cartílagos
de papel en cadenitas de varios colores
como una estrafalaria
bufanda pobre.

La cometa
pincela el aire
con sus flecos,
esos escasos cabellos sonoros
también de papel.
Resuelta sube
y se deja estar
igual a una estampilla
contra el cielo
matesallada
al destino
de la infancia.
Y anda y vuelve
entre picados,
perros que juegan,
bocinazos de lechero a la cuatro de la tarde,
motocicletas con matrimonios
y matrimonios de ciclistas
endomingados,
con vecinos y visitas
ya antes del mediodía.
Un pez
en el lago del aire,
la cometa;
un renacuajo
por el desierto cielo
de la mañana,
algo que va escribiendo
en la luz desalada
con su rúbrica de color;
que mira y baja
al pasto amarillo
y se queda quieta un momento
cual araña
aguardando tejer el otoño.

Asoma por las calles
de tierra
y regresa
- siempre volando -
a la casa
a la galería
de la casa,
al sillón de mimbre,
al aparador de la cocina,
detrás de la bolsa del pan,
luego de haber andado
el barrio
en el sobre en blanco
de un día
de infancia.

De ABACERIA ( OBRADOR II ). Ediciones "buenamontaña". Jujuy año MCMXCI


EL TIPÓGRAFO

Para todos los que honraron esta noble artesanía


Dejando sombras y hogueras,
paloma blanca del libro,
la historia vienes volando.
Un ala de pergamino
y la otra con el recuerdo
de las edades, tan digno,
por milagro de las manos
que velaron tu camino.

Cuando remotas maderas,
menudas hebras de vidrio
cuyas imágenes tienen
la gravedad de un abismo,
llevaron hasta ese eterno
presente, los más antiguos,
un solitario cajista
- cuánto celo y sacrificio -
vio amanecer con la flor
de un largo tallo de siglos.

Leve la mano artesana
sobre la caja de tipos,
es atareada paloma
recorriendo cada nido.
Presto levanta el metal
en la madera dormido,
lo lleva como a simiente
que va a cumplir su destino.
En sementeras aguardan,
uno tras otro seguido,
ya cual eternos retoños
amparados por un hilo...
Cuidándola con amor,
esa porción de infinito
echará al tiempo de todos
el tiempo de uno, cautivo.

Manos que el pan de la vida
pudo cambiarlas de oficio,
darles cualquier otro gremio
en igual honra tenido;
hacer que enormes y solas
destejan montes perdidos,
o hacer que tramen los cielos
del agua con el cultivo.
Pero junto al escritor,
que en un severo ejercicio
hasta su pueblo lo acerca
la vieja ley del oficio,
ellas disputan al tiempo
lo fundado y lo vivido
desde la noche primera
con su día amanecido.

Cuando el poeta concluye
una verdad de su signo,
manos obreras la toman
y por los llanos del libro
la aquietarán cual la lluvia
sosegada del rocío,
y será un brote del aire
que en el papel ha prendido,
mientras la luna del mundo,
lejano rumbo amarillo
tutelar sobre lo muerto
y lo que aún no ha surgido,
donde el tiempo era de blanco
al tiempo lo ve florido.

Así el romance que dejo,
perenne como el olvido,
durará siendo homenaje
sincero y agradecido
por la mano y la tarea
de éste que llamo mi amigo.
A su estrella se lo ofrezco
y en su día merecido,
cuando el gremio conmemora
un suceso de prestigio:
el siete del mes de Junio
- mes que despueblan los fríos -
de mil ochocientos diez,
fue el semanario Argentino
de Don Mariano Moreno
por vez primera leído.....

Jardinero de los sueños
atados sólo con hilo,
jardinero cultivando
a orillas de ese camino
que por cada letra viene
con su distancia de siglos,
en algún lugar del tiempo
pon esta flor que te envío.

de EN EL TIEMPO LABRADOR. Edición "buenamontaña" S.S. de Jujuy 1966


UN ÓMNIBUS QUE LLEVA AL CIELO PASANDO
POR EL TRÓPICO DE CAPRICORNIO



El ómnibus que va al cielo
sale de plataforma once
en la terminal de San Salvador de Jujuy
poco antes del mediodía, apenas un antes de que el mediodía
deslumbre al Trópico de Capricornio.
todos los miércoles y domingos anunciados
por almanaque
y orientados hacia el palomar de Susques
suspendido aún del alambre invisible del
trópico
a tres y metros de altura
a los que se llega en las primera horas de la noche ya en el cielo.
Allí pernocta su chapeada,
rojiza carrocería al sereno y al viento
calador de San Antonio de los Cobres
el ómnibus que va por el cielo.

Una vez lo vimos volviendo en día siguiente
aventando salinas, tartajeando sus luces,
saltando oro para lavar a la intemperie y pastos chicos
del departamento.
Se lanza desde el redondelito de Susques
que está sobre el tensor
de Capricornio o Huacalera
hasta una plataforma asignada
( otras veces la 14 ) en la terminal de San Salvador
de Jujuy.

Dos veces a la semana todas las semanas
en bonanza o calvario
lleva cartas y pasajeros por el cielo
sacudiéndose en el barquinazo al cruzar la sombra
finita del trópico
el ómnibus letrado Purmamarca
que de regreso planea con carga parecida
y aposenta sus intervalos y descansos en algunas de las calles
del barrio donde está mi casa.

Siempre que lo encontramos, fue entre Yala y León
( pueblitos con parada )
parecía una calavera quejosa de polvo del
Andes
volviendo para alimentarse.


de LIBRO DE ONDAS - con abrecaminos y final de pálidas -Colección "Metáfora". Vinciguerra, Buenos Aires 2000


AMBROSIO LORETO


En que zafra no has tarjado
mataco Ambrosio Loreto,
ya sin el mundo en los ojos,
casi de arena tu cuerpo.

Porque los Llanos de Manso
guardan sus ojos de hachero
como renuevos cortados
al verde tronco del tiempo,
por los valles del Orán
es un brazo del Bermejo,
que deja en los arenales
su tributario silencio.

De las grandes inclemencias
del Pilcomayo o del Teuco,
donde fueron tolderías
rondadas por misioneros
y reinaban capitanes
desesperados de miedo,
mandando tropas de línea
que allí blanquearon los huesos;
de todo lo que regresa
por un madrejón del tiempo
y es verdad, según las crónicas
de Padres, si no mintieron,
bajan las tribus del Chaco
a los campos del ingenio
y en esa tierra esperando
entra su cauce de pueblo.

Como un río remontando
al lugar del nacimiento;
como unas que tornan
al ojo de su milenio,
así la vida del indio
- la misma edad del estero -
pecha en los surcos de caña
hasta perderse sin eco.

En noches del Tabacal,
luna de pobre y negrero,
cuando la mente acompaña
con nombres a cada rezo,
Ambrosio de Las Lomitas,
en otros años hachero,
hoy a los suyos conoce
tan sólo por el recuerdo.
Que es un triste algodonal
crecido en Chaco de fuego,
tapando la embocadura
lejana de su lamento.

Porque es un brazo de raza
que se ha secado en su lecho,
los peces y las charatas,
el palo santo y el cedro,
son esas sombras que duelen
en los remansos del pecho
como en un cauce vacío
duelen los rastros del tiempo.

Cuando retumben las lluvias,
los grandes saltos y el viento;
cuando ya vengan crecidos
los ramales del Bermejo;
cuando la vida rebrote
por los quemados de invierno
y las bandadas encrespen
las juntas de su silencio,
cuatro lunas de camino
le tardará su regreso
por ardidos cañadones
en las leguas del desierto.

Y ya para qué buscarlo
alrededor de los fuegos
en las viejas tolderías
con santones y hechiceros;
si donde luchan los ríos
y viven indios hacheros,
lindando las fabulosas
cabeceras del misterio,
el hombre y la tierra toda
dicen un mismo silencio:
en ocasiones, de luna
sobre los campos del cielo
y en otras, polvaredales
donde se sumen los pueblos.

Ambrosio de los Matacos,
indio libre y prisionero
por muy fatales negocios
con catecismos e ingenios

cómo cavaron tu alma
pastores y misioneros,

cómo cavaron tu carne
las zafras de los infiernos,

cómo en tu tierra, en tu monte,
nunca pudiste ser dueño.

de EN EL TIEMPO LABRADOR. Ediciones "buenamontaña" Jujuy 1966.


CHAGUANCA CIEGA

Trabajó junto a los hombres de este Norte
en el desventurado silencio de los feudos.

Como un animal acorralado por la zafra,
llega hasta el pueblo
con la solitaria multitud del monte
en la mirada.

Y toca la tristeza
que sus ojos vieron;
recuerda la miseria
que ahora ven sus manos.

Chaguanca ciega,
abuela que ya no tiene negrero,
abuela que dio la vida y no le queda nada;
erguida, cubierta de corteza,
indiferente como los árboles
a la lluvia o al hacha.

Así terminará su tiempo
sobre esta vieja tierra,
y será tierra bendita
bajo su pie descalzo.

Haced que se olvide, pobre abuela,
de lo que ven sus manos.

De INDIO DE CARGA Ediciones TARJA. S.S. de Jujuy, 1958.


EL RAMAL C. 14


Cada otoño en los últimos tres años,
cuando el frío solía estarse manso,
el viento desalojaba la cordillera,
las tapialeras de soledad que dan a Chile.
las noches incubaban
grados al rojo blanco bajo cero
( hasta veinticinco grados empollaron )
y la nevada fue la mala fiebre ondulante
una tormenta sostenida por mariposas blancas
igual a un persistente aerosol de luna
encalando la soledad y el silencio de la tierra,
esta porción de su hueserío,
volviendo azul negra
azabache la noche y su almacén de lejanías.

Allí en manos de Dios y del olvido
descubiertos por el viento blanco
y la mariposita niña del agua nieve,
los obreros ferroviarios del Ramal C. 14
se iban haciendo paisaje,
palitos color de luna, ramitos color de alma.

Hoy no sabemos si los malogró la nieve
o los sigue helando la vida.

De LIBRO DE ONDAS - con abrecaminos y final de pálidas - Ob. Cit. Buenos Aires 2000.


ALEDAÑOS DEL MERCADO VIEJO

En las orillas del mercado viejo
de todo esto se llenaba la tardecita:
de relojes, de peines, de crucifijos;
se llenaba de gorritos Tres Fronteras,
de chanchos alcancías, de linternas y extractos
de perfumes en frascos semejando troncos.
Se llenaba de las cumbiambas de Ramiro
Alcocer en la disquería Boy II
y de los pulóveres de La Cenicienta
y de los vinos en el ex Río de Janeiro,
de pimentón endiablado y pomada Mentisán.
Arriba, en los lapachos y serenos, se nos burlaban
los gorriones por dormirse;
era el dormidero de cientos de gorriones y tordos
y en los bolichitos seguían rondas y convites;
suazaban chorizos; refulgían ollas nuevas
enlozadas y floreadas, con api y jugo de pelones.
De todo se llenaba la tardecita
de maíces, de churros, de alas de loro,
de praliné, de cazuelas de cobre
con el brillo anaranjado de los alegistres en otoño,
con sus virutas rojas violáceas
como la paloma turca en un catálogo de Orbea.
Se iba llenando de calculadoras, de radios, de infinidad
de carritos de mano ( a contramano ) y bicicletas
y tenderetes donde se probaban camperas
de Taiwán y Perú
y camisas de Corea con hombreras y tiras
militares.
¡Ah, la tardecita!, ¡cuánto trabajo que nos daba!

Habría que hacer listas y más listas
de cientos y miles de manufacturas
con calcomanías de Mickey en los senos
y de aritos y trabas del color de las mariposas.
La tardecita se llenaba también
de viejas rosas de papel, de canciones y muebles antiguos
y pantallas para la luz y dormitorios a la calle
con una cómoda alta y una valija encima;
se llenaba de cajón de pera, cajón tomate, cajón manzana
y redondos espejos con almanaques.
Se llenaba de ausencias la tardecita,
De última vez,de ¡Dios sabe cuándo!. De ¡¿cómo es?!
de¡cómo será! y ¡¿dónde estará?!;
de historias de mudanzas y velorios de vecinos
a la orilla del mercado viejo, por donde
la herboristería trasciende.
De qué no se llenaba la tardecita,
por la carnicería con la luz rosada
y la peluquería repetida varias veces
con 18 ( dieciocho ) peluqueros trabajando
sobre los clientes.

¡Ah, la tardecita con la Casa de las Inyecciones
( el palacio de las Inyecciones )
y los pools y los juegos electrónicos
en las fronteras del mercado.
Y más lejos, se llenaba de toda la ciudad,
y más lejos, se llenaba de la savia del campo,
y más lejos aún, de otras ciudades
y otros llanos hasta el mar, y así
hasta otros lugares al borde del amanecer como un aguayo
al mismo tiempo que aquí
rebalsaba, a la noche
y mi corazón cerraba sus ventanas por acostarse
recordando a San Martín de Porres ( muy triste )
con su hábito de terracota y su escobilla
y un perro y gato pequeño a sus costados
y a sus pies una rana comiendo en plato verde
( debería ser un ratón )
en la vidriera de la mercería;
morocho y triste el beato Martín, santo
de los ratones, a la noche
calando la calle, rodeado de sombreros
y alicates y tijeras y pocillos
de fantasía

con la mucha ilusión de las fantasías.

de LIBRO DE ONDAS... Ob. Cit. Buenos Aires 2000. NOTA

Amo la luna y su rotar pausado;
a Venus el lucero; a la neblina
que sube del romero acariciado.
Amo el libro de letra cristalina
por el hombre y el tiempo encomendado.
Y a María la Judía ( adivina );
a don Jacobo Boehme, el imantado
y a la lluvia con sol de la glicina.
Amo nombres que el mundo caminaron
tensándole planetas y semillas
que no bien deducidos encantaron
a alquimista y fisiólogo. Sencillas
armonías que al hombre conjugaron.
Del solo amor persisten maravillas.

De OBRADOR. Edic. "buenamontaña", Jujuy 1988.


EN EL TIEMPO LABRADOR

Yo que ansío viajar eternamente
y eternamente sin partir me veo,
pensando en mi pasado y mi presente.
El niño en que viví y lo que leo,
son los suaves amparos de estos días
y la justa riqueza que poseo.
Honrado por la vida es sólo mía,
la principal labranza del decoro
plenándome de sombras y alegrías.
Es áspera herramienta que valoro
por ser grave de temple y soberana
y a la vez, común e íntimo tesoro.
Yo siento al renacer cada mañana
que la luz inmemorial en su camino
es una flor reciente y ya lejana,
que en el antiguo andar donde rajino
debieran ser amor los sinsabores;
que conozco desde mucho mi destino.
Y no tengo otro haber que estos amores;
este anhelar de verlo compartido
al cielo terrenal de las labores.
Y porque así lo pienso convencido
que es aquí donde sigue derrotado
bajo siglos de cielo prometido,
qué horrible daño, qué inmenso pecado,
yo puedo cometer, si lo que espero
es verlo en este mundo liberado !
Viviendo solamente porque quiero
que el rumbo de la luz por donde sigo
me deje en ese mundo verdadero,
aquí en la noche de mi patria digo
cómo fueron mis tiempos habitados,
y aseguro y me tengo por testigo
yo seré nada más que lo cantado.


de EN EL TIEMPO LABRADOR. Ob. Cit. Jujuy 1966.


ESTE LIBRO CIERRA SOLO


La estrella que persigue a su propia luz
la caza y mantiene prisionera
sin que nadie la vea.
Hay hombres así, tan generadores de su luz
en el placer del mundo.


Tal nosotros encerrados en nuestra luminosidad,
trabajándonos; volviéndonos agujero negro
sin peso específico.


Luz de paso hacia el infinito.

Del libro inédito ( S.S. de Jujuy 2006 ) "VOLVERÁ EL MAR Y SE IRÁ.....COMO ENTONCES"



(...) Hasta donde nace el sur es patria celebrada.
Cristal de su ventana es aquel cielo polar,
tiene al frente un baldío de noche alucinada
con estrellas que bajan solamente en el mar.
Con sus parvas de otoño la tierra va girando y rosales que nadie termina de soñar,
la lila que no existe se sigue deshojando
en auroras y ocasos de intensa brevedad.
Allá la lluvia vence su tallo blanco y blando,
por milenios de vientos de lenta inmensidad.
El contempla a su patria. Es el mundo y el hombre
y este simple poema que dice mi verdad :
lleva liado un bejuco de cosas en su nombre. (...)

San Salvador de Jujuy Sept. 2004




"......un ambiente menos
hostil para los sueños, para
la belleza, para la libertad ;
un ambiente que deje a cada
cual vivir su propia vida".

ANIBAL PONCE LIBERTAD (América)


Cuando el hombre puso a sus dioses en el cielo,
en la tierra comenzó a esperarte.
Todos los oficios
fueron edificando el mundo
y miles y miles
de años y dedos endurecidos
colaboraron para este presente.
Cuentan que osificadas multitudes de niños,
madres ahogadas en los ríos milagrosos,
obreros prehistóricos,
no lograron verte
a pesar de que buscaron
hasta con la última célula de sus cuerpos.
La leyenda no nos dice si eras pájaro,
estrella,
o planta
y sólo nos cuenta de tablillas secuestradas
porque hablaban de ti.

Nosotros los americanos
caminando por donde existieron las ciudades
o los imperios,
entre los siglos líquidos de los dos océanos
y con el viento que levanta la tierra de los siglos,
vemos que millones y millones de manos encallecidas
siguen edificando esta parte del mundo
y necesitan de ti,
hoy,
que sobre las ramas y los pájaros americanos
llueve.

Libertad,
te buscaremos fuera de las leyendas
y de la sangre de nuestros hermanos muertos,
y cuando la piedra y el andrajo,
que son los viejos testigos del dolor de América,
te vean
si ya nosotros nos fuimos hacia los milenios,
por lo que de los talleres quede,
por la pulpa del papel honradamente escrita
por las flores invariables que guardan todo el amor que hubo,
ellos conocerán que nosotros te buscábamos,
ellos lo sabrán,
porque de la sangre silenciosa que se fue por el subsuelo,
de todas las desconocidas fechas con sufrimientos anónimos
de la raíz milenaria de los pueblos actuales,
estás fundándote como un pan,
como el humilde pan que alimentó a la historia.

Así será,
porque no puede haber sido en vano
tanto dolor antiguo
y tanto dolor presente soportado en la tierra.

de INDIO DE CARGA. Edic. "buenamontaña" Jujuy 1958