ANTORCHAS A LA SELVA La inteligencia se nos vuelve garra y llega a borbotar ácido digestivo utilizado en pruebas externas Laminados, aprendemos a sobrevolar el panorama y lanzarnos sobre cualquier presa a la vista como halcones tenaces golosos, hasta despedazarla en nombre del arte y después sus harapos al sol De tal aprendizaje se trata nuestro presente hambre Temas obras personajes un hecho cualquiera ofrecible una escena cualquiera ofrendable Y otros escapan revelandosé bajo nuestro pico para satisfacción plena d…
N o hay vidas suficientes para contemplar un solo instante. Sentir es infinito. L a piel está debajo de la imagen, la vida más adentro. D ó n d e dejar el grito sin que se asfixie el aire, sin que se caiga el dÃa muerto de los ojos. Maldigo esta injusticia interminable, esta desigualdad cruel tan legislada que corta los tendones de los sueños y pudre la esperanza en carne viva. Todo el horror inmenso del suplicio destila en oro que deja a salvo y rico al asesino, en este infier…
Edgar Borges piensa en la narrativa como una vÃa para desmontar la realidad. En su obra las crisis de los personajes tienen que ver con el control de la realidad. Las narraciones que otros nos cuentan y la que deseamos vivir; la realidad para la que nos educan. Esos son algunos de los motivos que sacuden la necesidad de escribir de nuestro autor invitado. Durante diez años de residencia en España, Edgar Borges ha escrito novelas como La contemplación; El hombre no mediático que leÃa a Peter Handke y La ciclista de las soluciones im…
La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, asà como por la honra, se puede y debe aventurar la vida. Miguel de Cervantes ANUNCIANDO PRINCIPIOS Rubia, antes de dar traslado al espacio santo de los laicos cordeles, se habÃan bañado los amantes en las ansiadas aguas de las culpas seguras. Donde muere el dÃa y nace la osadÃa, pues aquÃ, sólo hay una vida y queremos vivirla como si…
ODISEA Hoy rÃen las flores de la noche. Perseguidas caen deslumbradas en el centro de tu pecho. Espina por espina se plantó su simiente, y en mitad de la frente un pensamiento, rubor y abrazo interminable que no se agota en ciclos al empezar a renacer un nuevo hombre. Silencio no se oyó sino rumores del aire, de su estertor vahÃdos, carne que se resiente al doblegar la piel dañada labios. Ahora meditas dentro del escalofrÃo el final de tu odisea. Tu sudor es mÃo. No lo apartes pues como agua llena las charcas …
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