Ana María Shua: Tatuaje y otros relatos | Nota biobibliográfica y selección de textos de Paula Anta Zarza



ANA MARIA SHUA nació en Buenos Aires en 1951. Estudió en la Universidad de Buenos Aires, donde recibió una Maestría en Artes y Literatura. Se ha desarrollado profesionalmente en literatura, periodismo, publicidad y cine. Ha publicado más de una veintena de libros, recibiendo numerosos premios y distinciones por su producción infantil-juvenil. Sus cuentos figuran en antologías editadas en diversos países del mundo. Algunas de sus novelas han sido publicadas en Brasil, España, Italia, Alemania y los Estados Unidos. Entre otros diarios y revistas de Argentina, ha colaborado en La Nación, Clarín, Página 12, Mujer, Gente, Página 30 y Noticias.

Su primer trabajo publicado fue El sol y yo, un volumen de poesía que vio la luz en 1967, cuando Shua tenía 16 años. Su primera novela fue Soy paciente (1980), primer premio del Concurso Internacional de Narrativa. Otras novelas importantes son: Los amores de Laurita (1984), El libro de los recuerdos (1994) y La muerte como efecto secundario (1997). Entre sus libros de cuentos para adultos están Los días de pesca (1981), Viajando se conoce gente (1988), Casa de geishas (1992), Botánica del caos (2000) e Historias verdaderas (2005). Especial mención merecen sus obras de literatura infantil, entre ellas, La sueñera (1984), La batalla entre los elefantes y los cocodrilos (1988), La fábrica del terror (1991), La puerta para salir del mundo (1992), Cuentos judíos con fantasmas y demonios (1994), Historia de un cuento (1998), Cuentos con magia (1999), El valiente y la bella (1999), La luz mala (2000) y Caracol presta su casa (2002). Algunos de sus escritos han sido llevados al cine. Es el caso de Los amores de Laurita, Soy paciente y Dónde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar. Su última novela es El peso de la tentación (2007). En el año 2009 ha publicado en Madrid Cazadores de Letras, que reúne sus cuatro libros de minificción, y en Buenos Aires, Que tengas una vida interesante, sus cuentos completos.

Para la presente muestra de su narrativa hemos escogido sus brevísimos relatos publicados en su libro Casa de Geishas (1992). Comenzaremos citando estas palabras de la propia autora:
Casa de geishas (brevísimos relatos) proponen una trampa más sutil. Ni siquiera los lectores más sensibles a su encanto querrán leerlo todo de una vez. Pero en cambio sentirán deseos de volver a sus páginas muchas veces. En cuanto hayan sido atrapados en su red, les resultará difícil o acaso imposible volver a ser verdaderamente libres. Éste es un libro destinado a perdurar en la mesa de luz de sus lectores, amortizando con el paso del tiempo la inversión hecha en su compra. Con ustedes, Casa de geishas: un libro para no leer de un tirón.

¿Un encuentro en Oriente? Mucho más que eso. Un viaje por geografías carnales. Un título que nos remite a donde las palabras luego nos envuelven en mezclas increíbles, donde olvidamos la formalidad con que iniciamos la aventura del encuentro. Nos sacude, con cuentos exquisitos.

Casa de geishas es considerado un libro de minificciones por la misma autora. Pero... ¿Qué es la minificción? Según Lauro Zabala es "la narrativa que cabe en el espacio de una página", algunos autores también lo relacionan con el haikú japonés, o relatos de tradición oral de la antigüedad. Aparece un lector participativo que en la relectura del texto breve recrea continuamente nuevos significados. Hay una austeridad, un uso de la hoja de papel, y múltiples voces que atrapan e invitan a continuar los esbozos de personajes e historias. La mínima extensión hace que sea compleja su redacción, al quitarle la temporalidad a la que nos acostumbra la literatura convencional, y darle el toque onírico, fantástico, laberíntico y fresco que tiene.



Relatos Seleccionados


TATUAJE

En cierto recóndito paraje de su anatomía, Jezabel ha soportado un complejo tatuaje. Muchos han pagado por verlo. Los que, gracias a su habilidad o a su fortuna, pueden contarlo, dicen que el dibujo representa un mapa teñido de colores suaves (esa combinación de las tintas con el tono natural de la piel). En el mapa está señalado el punto en el que se encuentra el observador y la ruta que la llevará a la salida.


LA INSACIABLE


A otra mujer la llaman la Insaciable, como si alguien, alguna vez, saciara algún deseo.


LA FLACA


Hay una mujer de una flacura densa, opaca, a tal punto filosa que es capaz de penetrar mientras es penetrada, abriéndose paso a través de los poros como un hilo que ensarta su extremo adelgazado en el ojo de una aguja. En el espasmo final vuelve a salir al exterior expulsada a través de la uretra, lista para cobrar esa compensación extra que bien se gana.


LA GORDA


Hay una mujer de carnes blandas, pantanosas, como la lengua de una ballena, de la que los clientes se separan con esfuerzo, recuperando su cuerpo con un sonido gorgoteante. A veces es posible entrever en la superficie de su piel traslúcida la forma de una coronilla calva, las vértebras de una espalda sudorosa, algún zapato.


CANTERA DE FANTASÍAS

Las fantasías que se les ofrecen a los clientes poco inspirados son provistas por otros clientes que después de realizarlas ya no pueden o no desean conservarlas como fantasías. Sirven, sobre todo, como publicidad para la Casa, ya que cada una de ellas es la prueba visible de que un cliente se ha retirado satisfecho.


VERSIONES

CENICIENTA I

A las doce en punto pierde en la escalinata del palacio su zapatito de cristal. Pasa la noche en inquieta duermevela y retoma por la mañana sus fatigosos quehaceres mientras espera a los enviados reales. (Príncipe fetichista, espera vana.)


CENICIENTA II

Desde la buena fortuna de aquella Cenicienta, después de cada fiesta, la servidumbre se agota en las escalinatas barriendo una atroz cantidad de calzado femenino, y ni siquiera dos del mismo par para poder aprovecharlos.


CENICIENTA III

Advertidas por sus lecturas, las hermanastras de Cenicienta, logran modificar, mediante costosas intervenciones, el tamaño de sus pies, mucho antes de asistir al famoso baile. Habiendo tres mujeres a las que calza perfectamente el zapatito de cristal, el príncipe opta por desposar a la que le ofrece más dote. La nueva princesa contrata escribas que consignan la historia de acuerdo con su dictado.

CENICIENTA IV

El problema se genera en esa identificación que hace la joven esposa entre su marido y la figura dominante en su infancia y adolescencia. Nada fuera de lo común en esta dupla que terminan por conformar esposo y madre, confundiéndose en una sola entidad exigente, amenazante, superyoica (en este caso príncipe-madrastra), en la frágil psiquis de Cenicienta.


OTRAS POSIBILIDADES

PISTA FALSA

Seguir el reguero de manchas, ¿no será peligroso?¿Cómo saber que conducen hasta el cadáver, y no hasta el asesino? (Pero las manchas son de tinta y llevan hasta la palabra fin.)


¡HUYÁMOS!

¡Huyamos, los cazadores de letras están aquí!


EL VASTO NÚMERO

3452, 3453, 3454... Cuenta, para dormirse, el vasto número de los hombres (los imagina saltando una tranquera) que nunca fueron sus amantes.

ASÍ SOY

Aquellos que conocen mi máscara, pero no mi cara, se resisten a creer que mis rasgos auténticos puedan ser aún más desagradables. Aquellos que conocen mi cara, pero no me conocen, se resisten a creer. Aquellos que me conocen, simplemente se resisten.



Analecta Literaria agradece a Ana María Shua su amable autorización para publicar los relatos seleccionados de su libro Casa de Geisha, según la edición de 1992 publicada por Editorial Sudamericana, Buenos Aires, Argentina.