— No, no era un hombre bueno el Capitán Giménez. Una vez mató a un hombre porque le hizo trampas en el juego y otra, tuvo a su asistente estaqueado toda una larga siesta porque le quemó la comida. ¡No! — afirmó Don Cleto — bueno, lo que se dice bueno, no era, aunque esa vez del lobisón... Se interrumpió para beber su vaso de caña, hizo chasquear golosamente la lengua y luego pasó el dorso de la mano para secar los ralos bigotes y continuó: — ¿Usted cree en el lobisón? Bueno, yo tampoco creÃa porque como usted me he criado e…
Se habÃa generalizado en el pueblo la creencia de que Luis RamÃrez estaba loco. Pero no se hubiera podido decir si él sabÃa la opinión que la gente tenÃa de su persona. Si lo sabÃa, no se daba por ofendido ni tal opinión le preocupaba. Por el contrario, miraba a los vecinos, a los conocidos y a cuanta persona encontraba a su paso con una atención que si de algo pecaba, era de una cordialidad excesivamente atenta. Su indumentaria por lo demás llamativa, se centraba en un sombrero de alas pequeñas y tan ajustado, que sólo lograba ha…
LOS QUE SUBIAN Y LOS QUE BAJABAN Todos se equivocaban Cuando intentaban abrirla Como se abrÃan todas, - ella se abrÃa sola- Y los que ya habÃan subido DecÃan que no la cerraran - que ella se cerraba sola- De nada servÃan los gritos o las señas, seguÃan gastando su vida intentando abrirla o cerrarla. Ninguno se equivocó cuando bajaba, No habÃa nada más que gastar HabÃan aprendido que “esa puerta” se abrÃa y cerraba sola Y asÃ, bajaban sin hacer ningún esfuerzo, Liviano…
De: Ballestas contra el miedo [1990] INVENTARIO Miré si me quedaba alguna vÃspera, un claustro a quien gritarle su silencio, un retablo con fugas, aire, aire, un rastro de jardÃn en mis sentidos, un oboe llamándome, algo de yesca. ¡Por vida de, habÃa, acontecÃa!, asà que, ¿con qué gesto derrocarme? Hube de continuar, no tuve excusa.
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