Arturo Jauretche


Hacia una Epistemología Popular:
Jauretche Esta De Moda

Fabricio Loja
Universidad Nacional de Rosario




El, aún no resuelto, conflicto entre el Estado Nacional y las entidades agropecuarias, disparo una serie de menciones al pensador que, a nuestro criterio, mayor divulgación e influencia tuvo, en el habla y en las praxis militantes de aquellos que bregamos por una América Latina Unida.


El 21 de abril a inicios del conflicto, la Presidenta Cristina Fernández, sostuvo acerca de Arturo Jauretche, en la inauguración del Centro de Estudios de FLACSO en la ciudad de Quito – Ecuador; que: “el intelectual es aquel que genera pensamiento propio, desde categorías diferentes”. Por ello rescata a Don Arturo para otorgarle en la ocasión dimensión continental a su pensamiento.




Profundizada la colisión con las patronales campestres, el edulcorado y siempre correcto Carlos Chacho Álvarez, sale en defensa de la vanidad de los sectores medios, que a su parecer estaban siendo maltratados en su cosmovisión cultural por las políticas gubernamentales, sosteniendo en el Diario Clarín que: “…no se puede atacar a los sectores medios con el librito de Jauretche”, en obvia alusión al notable análisis sociológico que Don Arturo construye en su clásico El Medio Pelo. Punto mencionado, en el mismo periódico, también por el moralismo clase mediero de Beatriz Sarlo.


Desde el sector ruralista, y en el pico de adhesión social a sus reclamos, el Presidente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Bussi menciona en Rosario ante la multitud “libertadora” los combatientes versos escritos en El Paso de los Libres:

Hasta que un día el paisano
acabe con este infierno
y haciendo suyo el gobierno
con solo esta ley se rija:
es pá todos la cobija
o es pá todos el invierno.

Asimismo el rescate proviene de intelectuales de fuste, como Mario Rappoport o Aldo Ferrer, que al calor del conflicto creen oportuno rescatar a este original pensador en suplementos dominicales y en Comisiones Legislativas.


Ahora bien, cuales son los motivos para que la figura de Arturo Jauretche vuelva a la palestra cada vez que en nuestro país se discuten tanto los modos en que se gestiona el patrimonio público o el léxico en que se trata de dar cuenta de comportamientos socio – políticos de los sectores medios.


A continuación desatamos la agudeza analítica de quien para las microscopicas élites intelectuales es factible de ignorar por pertenecer su pensamiento al gran relato histórico, pero para muchos es una de las puntas desde donde debemos enhebrar un pensamiento autónomo para las mayorías.


Un lugar en el Mundo.

…la dominación fundada en el capital cultural
es mucho más estable, mucho más fuerte que
una dominación fundada solamente en el capital económico.

Pierre Bourdieu.


Una de las tantas vetas del pensamiento de Arturo Jauretche que mantiene vigencia a través del tiempo es la que nos interroga: ¿desde donde pensar la Modernidad?. Es decir, desde que parámetros no solo metodológicos, sino fundamentalmente políticos y filosóficos afrontar la percepción del mundo desde un aquí. Un aquí sin duda Nacional, Popular y Latinoamericano, inserto en un acervo cultural, que no por diversos es menos identitario. Desafío inevitablemente político, si queremos sobrevivir en un mundo que camina internacionalmente a la conformación de grandes Bloques Regionales, y en la que la opción de optar por ser un Estado Continental se cifra la posibilidad de nuestro Ser Político.


Arturo Jauretche, como el resto de los integrantes de Forja, estimulo una forma de ver el mundo desde la Periferia, justamente para dejar de sentirnos eso y buscar en un plano de igualdad la resolución de nuestros problemas. Es así, como en 1938 en el Teatro Comedia de la Ciudad de Buenos Aires ilumina a la concurrencia con un singular planteo, siendo el titulo de la conferencia: ¿Por qué la Argentina no figura en el centro del Planisferio?


De esto modo y reflexionando de que hay que construir un Modo Nacional de ver las cosas, plantea la imperiosa necesidad de entender el trazado geográfico como una formación ideológico - política del Centro hacia la Periferia. Planteo no por primario, menos desestructurador y que será retomado años después por personajes culturales como Mafalda de Quino, o escritores como Eduardo Galeano en Patas para Arriba o el Sociólogo Aníbal Quijano en La Colonialidad del Poder. Es este planteo la lanza para comenzar a luchar contra lo que Jauretche llamo la Colonización Pedagógica.


Nudo problemático por excelencia, la Colonización Pedagógica, es la herramienta por la cual el poder material, da base ética a los espíritus dominados por la cultura europeísta que aún hegemoníza a grandes franjas medias de nuestra sociedad. Sin caer en planteos de tipo mecanicista aunque retomando al Carlos Marx de La Ideología Alemana, encuentra Jauretche una de las claves por las cuales la estructura económica del país agropecuario monta una superestructura cultural que actuando como aparato de dominación en momentos históricos determina que diferentes sectores sociales, actúen por perjuicios culturales contra sus propios intereses económicos.


Por ello replanteando el pensamiento del pedagogo alemán Eduard Spranger vislumbra Jauretche esta cuestión medular en la formación de los valores que son inducidos por los centros de poder para que sus intereses particulares sean defendidos como propios y generales aún por aquellos que son perjudicados por ellos.


Antecediendo las reflexiones de Louis Altusser sobre la enseñaza oficial como un Aparato Ideológico del Estado o Pierre Bourdieu acerca de los mecanismos en que los aparatos culturales estructuran comportamientos de autopromoción en búsqueda de distinción, Jauretche desde nuestra singularidad nos llega a través de un lenguaje llano, coloquial y con una prosa chispeante.

En El Medio Pelo se refiere de este modo a este mixturado sector social “del quiero, pero no puedo”: “…se da la curiosa circunstancia de que el club más representativo de este grupo social sea el C.A.S.I (Club Atlético San Isidro). Con motivo de una…fiesta, los pueblos del contorno le dedicaron esta copla:

En una CASI ciudad,
Unos CASI caballeros,
Sobre unos CASI caballos,
Hicieron un CASI torneo.


Las Palabras y las Cosas


Existe una administración del saber,
una política del saber y relaciones de
poder que pasan a través del saber…

Michel Foucault.


Los primeros momentos de socialización en Arturo Jauretche se dan en su ciudad natal, Lincoln, ciudad rodeada de vastas extensiones ganaderas, donde ira adquiriendo rasgos que de por vida determinaran tanto la construcción de su lenguaje como enseñanzas políticas que intentará sistematizar con el correr de los años.


Es así, que Jauretche valora la enseñanza estatal obligatoria y laica, rescatando su obra alfabetizadota y su función integrativa de los hijos de la inmigración, pero realiza una crítica implacable a la orientación de la misma por provocar la escisión entre la realidad y la propia historia.


De este modo la Escuela como parte de la Superestructura Cultural actúa como un aparto de dominación que entre otras ideas difunde: la desestimación de las aptitudes del nativo y la adaptación del medio a la técnica sin importar el componente humano.


Si el padre de la Escuela de los Annales, Ernest Marc Bloch afirmaba que en el régimen europeo campesino, por el laboreo de los campos ante la ausencia de los padres el abuelo transmitía su historia a través del relato oral. En la pampa húmeda esto resultaba imposible por estar escindido este lazo familiar, de modo que el hijo del inmigrante poco podía hacer para contrarrestar la difundida zoncera de Civilización o Barbarie. Agudamente menciona Jauretche que solo en las provincias interiores pudo librarse una batalla cuerpo a cuerpo con la escuela oficial de modo que las figuras y epopeyas populares pudieron construir una memoria desmitificadora del relato oficial.


Asimismo, este sistema educacional enciclopedista avalando la modificación de la toponimia, borro el nombre original de los lugares y al substituirlos rompió la conexión con el hecho histórico ocurrido allí. De allí que al borrar casi todos los nombres propios de la lengua mapuche al intentar recorrer el itinerario de la Campaña del Desierto el mapa da una sensación de irrealidad entre el texto y la vivencia.


Una curiosa anécdota rescata Jauretche para demostrar como el ingenio popular muchas veces puede torcer la imposición de nombres que establece el Poder. Habiendo un pueblo llamado Monte Buey y siendo parte del trazado ferroviario, le colocan el culto nombre de Woodgate en homenaje al ingeniero británico que lo diagramo. Contrarrestando el nombre en inglés los pobladores la bautizan como Estación Bogatti. Horrorizado el propio ingeniero ante la italianización de su nombre decide colocarle a la estación el nombre del pueblo.


De este modo, los nombres como construcción de sentidos en su mayoría no proviene de la tradición sino del decreto, así la narración se desvincula el paisaje y los protagonistas. A Fraile Muerto le pusieron Bell Ville: Y a su pago natal El Chañar, Lincoln en homenaje el presidente federado.


Demoledoramente sostiene Jauretche que: “Una Política de la Historia, falseo su heurística en la investigación documental, mientras se creaban condiciones que impedían el contraste con la tradición oral, como fuente correctora”.



La Otra Llave



Aquí no valen dotores,
solo vale la experiencia;
aquí verían su inocencia
esos que todo lo saben;
porque esto tiene otra llave,
y el gaucho tiene su Cencia.

José Hernández.


Jorge Luís Borges en el prólogo a El Paso de Los Libres, además de un sinnúmero de elogios pone énfasis en el tema de la tradición, señalando: “La Tradición, que para muchos es una traba, ha sido un instrumento venturoso para Jauretche. Le ha permitido realizar obra viva, obra que el tiempo cuidará de no preterir, obra que merecerá – yo lo creo –la amistad de las guitarras y los hombres”. El pensamiento de Don Arturo estuvo empapado de vivencias, sucedidos, experiencias, es decir pasados, memorias. Memorias que lejos de estar emparentados con el tradicionalismo del pensamiento de derecha se aventura hacia la construcción de herramientas de análisis de la realidad para la praxis militante emancipadora.


A través de su prosa autobiográfica Jauretche va hacia el rescate de la Sabiduría Popular, mencionando que en su enseñanza pestalozziana el arte del lazo y la caza propio de sus paisanitos se los repudiaba por anticientíficos y primitivos a “… a escondidas nos creábamos otra personalidad a lo escolar para satisfacer al adulto… pero sentía debilidad por aprender la sabiduría prohibida de los ignorantes.”Porque: “… es mas difícil de aprender, se puede hacer de un gaucho un tractorista, pero no al revés”. Porque un paisano podía ser alfabeto y leído, pero nunca culto. Jauretche optara por tratar de otorgarle relevancia teoría al saber del Chico Lagunero de su infancia.


El pensamiento de Jauretche parte de reflexiones primarias, del hecho al pensamiento, de ahí a la reflexión, de lo simple a lo complejo, de lo nacional a lo universal. Pero no deja de asombrarnos como pensadores europeos alabados hasta el hartazgo por la sociología académica llegan a conclusiones similares a Jauretche. ¿Plagio?, ¿don Arturo se anticipaba a estos pensamientos? ¿O simplemente desechando la deducción y utilizando la inducción Jauretche lograba articular un pensamiento singular con dimensiones de universalidad?


El multidisciplinario filósofo Michael Foucault, desde otra escuela, también nos habla acerca de los saberes sometidos considerados inferiores jerárquicamente al saber científico, saber paralelo y marginal, el saber específico local regional, pero que: “…es mediante la aparición de este saber , de estos saberes locales de la gente, de estos saberes descalificados como se ha operado la crítica…Se trata de un saber histórico de lucha …en el saber descalificado de la gente se conserva la memoria de los enfrentamientos, memoria que desde entonces hasta hoy fue mantenida al margen”.


De esta manera, considera primordial Jauretche, consolidar un núcleo de ideas estructurantes resultantes de la lucha diaria. A contrapelo de la Intelligentzia que no induce sino que deduce. Acertadamente sostiene que las elites intelectuales argentinas son esnobista, mentalidades coloniales que asumiendo actitudes simiescas no van a los hechos, sino a ala ley de los hechos.


Una Política de la Historia



La historia no es una ciencia;
es el arte de mostrar una cara limpia
y esconder un culo siniestro.

Leopoldo Marechal


Retomando al Juan Bautista Alberdi de los Escritos Póstumos, en su crítica al mitrismo don Arturo nos apunta que “No es un problema de historiografía, sino de política: lo que se nos ha presentado como historia es una política de la historia…destinada a impedir…que la historia contribuya a la formación de una conciencia nacional que es la base necesaria de toda política de la Nación”.


Pensamiento que puede ser considerado a “orillas de la ciencia” por los cultores de la neutralidad valorativa, y la cientificidad de los análisis históricos, pero razonamiento mas que aceptado por las memorias populares que se cruzan con las tendencias que fomentan el microanálisis de los hechos sociales para encorsetar la posibilidad de construir un pensamiento critico.


Contrafilo.

Entre el explotado y el poder se interponen
una multitud de profesores desorientadores.

Frantz Fanon.


Por la década del 30´, adscribiendo al planteo de Antonio Gramsci, aunque por otros caminos, interpreta Jauretche que el Bloque de Poder dominante se sostiene a través de intelectuales orgánicos al poder agro exportador, pero con la peculiaridad de que estos no son escribas a sueldos sino que son parte de la clase dominante misma. Como funcionarios, el mismo presidente de la nación Ortiz, sus ministros y personajes como Federico Pinedo quien al igual que otros cofrades es miembro del Jockey Club, la Sociedad Rural y UIA.


En sus largos años como polemista Jauretche trituro el pensamiento de este Bloque de Poder que con sus intelectuales buscaron el consenso social a sus políticas. Por medio de juicios filosos como dagas don Arturo utilizo un método inductivo, sosteniendo la relatividad del dato científico y construyendo un lenguaje con pie en metáforas como medio para lograr lecciones amenas en un estilo clásico, por momentos disgresivo.


“Se confundió civilización con cultura, como en la escuela se sigue confundiendo instrucción con educación. La idea no fue desarrollar América según América, incorporando los elementos de la civilización moderna; enriquecer la cultura propia con el aporte externo asimilado, como quien abona el terreno donde crece el árbol. Se intentó crear Europa en América transplantando el árbol y destruyendo al indígena que podía ser obstáculo al mismo para su crecimiento según Europa, y no según América”.


El Pensamiento Alegórico, como fina elaboración simbólica convierte por momentos su escritura en una literatura figurativa de ingenio simple pero efectivo. El modo en que sintetiza una problemática tan compleja como: la de la absorción mecánica y acrítica de ideas propias de la metrópoli, logra momentos mas que contundentes: "Nos enseñan a ir al almacén con el manual del perfecto comprador escrito por el almacenero".


Los parámetros por los cuales podemos intentar sintetizar este estilo y técnica, hermana de la educación popular es en primer término: La Interpelación permanente al lector. Seguidamente el Involucramiento y la Subjetivación del mismo.


Por su humorística prosa fueron desfilando los maestros desorientadores de varias camadas de jóvenes argentinos entre ellos: Mariano Grondona, Álvaro Alzogaray, Victoria Ocampo, Silvina Bullrich, Beatriz Guido, Alfredo Palacios, Juan José Sebreli y hasta el propio poder militar con el que se batió a duelo allá por 1971, con el entonces Ministro de Obras Públicas General Colombo.


Arturo Jauretche fue uno de los mentores de la Fuerza Orientadora Radical de la Joven Argentina (F0RJA). Esta experiencia compartida con Gabriel Del Mazo, Luís Dellepiane, Raúl Scalabrini Ortiz configuro uno de los momentos más ricos de la cultura política argentina donde germino la tendencia nacional y popular más influyente de la historia argentina. El desafío de la hora es tomar la posta de éste pensamiento liberador, creando un lenguaje propio a nuestra época con categorías de este lado del mundo, que al decir del poeta Forjista Homero Manzi deberá ser: “Nacional pero no Nacionalista, Universal pero no Universalista”.