Se habÃa generalizado en el pueblo la creencia de que Luis RamÃrez estaba loco. Pero no se hubiera podido decir si él sabÃa la opinión que la gente tenÃa de su persona. Si lo sabÃa, no se daba por ofendido ni tal opinión le preocupaba. Por el contrario, miraba a los vecinos, a los conocidos y a cuanta persona encontraba a su paso con una atención que si de algo pecaba, era de una cordialidad excesivamente atenta. Su indumentaria por lo demás llamativa, se centraba en un sombrero de alas pequeñas y tan ajustado, que sólo lograba ha…
LOS QUE SUBIAN Y LOS QUE BAJABAN Todos se equivocaban Cuando intentaban abrirla Como se abrÃan todas, - ella se abrÃa sola- Y los que ya habÃan subido DecÃan que no la cerraran - que ella se cerraba sola- De nada servÃan los gritos o las señas, seguÃan gastando su vida intentando abrirla o cerrarla. Ninguno se equivocó cuando bajaba, No habÃa nada más que gastar HabÃan aprendido que “esa puerta” se abrÃa y cerraba sola Y asÃ, bajaban sin hacer ningún esfuerzo, Liviano…
De: Ballestas contra el miedo [1990] INVENTARIO Miré si me quedaba alguna vÃspera, un claustro a quien gritarle su silencio, un retablo con fugas, aire, aire, un rastro de jardÃn en mis sentidos, un oboe llamándome, algo de yesca. ¡Por vida de, habÃa, acontecÃa!, asà que, ¿con qué gesto derrocarme? Hube de continuar, no tuve excusa.
Carta a un amor secreto « Escribo más para mà que para ti. Sólo busco aliviarme» Cartas de amor de la religiosa portuguesa. Al extranjero: Hubo una vez en mi vida un extranjero. Llegó como llegan los que están de paso: cuando menos lo esperaba. Nunca supe con certeza nada de él. Después de cada encuentro, yo suponÃa o imaginaba su vida. Y él, por su lado, hacÃa lo mismo conmigo. Hablábamos muy poco, pero a veces, cuando nos g…
SÃguenos en las Redes Sociales