© Analecta Literaria 2014 A LA IZQUIERDA DEL POEMA AquÃ, a la izquierda del poema Comienza la noche Apenas intuimos el sonido Con el que nos llevará el mar De: Lengua de Siervo (1993) LENGUA DE SIERVO (a la poesÃa) Enrédame por los ojos Que siempre amanecen Nútreme de la sangre Que anochece inquieta EncaprÃchate con mi cuerpo Y súrcalo una vez más Con tu lengua de siervo Danza de culebra Amaestrada por la soledad Y la ternura Desátate de tu bosque Y entra al mÃo Invade el trágico destino de los…
De: El oro de la república (1982) NACHT UND NEBEL I pura bestia se desangra a fuerza de golpes que le han dado duros palos cierta noche por ayeres pregunta no obstante se responde difÃcil lugar para vivir y sin embargo II la araña recuerda lo que en distracción perdió de vista calcula el lugar en que destellará su tela no abre las manos no reposa recorre el árbol de rama a rama atravesando el aire conoce el rostro del que se echa a morir entre sus hil…
De: Poemas para un niño que murió en noviembre (1958) [IV] Mi infancia —que noviembre configura— tuvo el juguete roto de mi risa, un barro cotidiano en la camisa y flotando en los ojos la amargura. mi infancia fue el paÃs de la sonrisa, con trompos en la tarde dulce y pura, y una cometa verde que en la altura era un sueño feliz lleno de prisa. Tuvo un niño perdido y encontrado, y un noviembre lentÃsimo y mojado, que de todos los meses fue el más triste. un niño como yo …
ÉL Hay un pez en su lengua nadando profundo hacia afuera. Hay un pájaro volando hacia donde la luz insiste, adentro. Nunca ha actuado en perjuicio ajeno; aprendió a ver, a decir o callar, según fuera el momento. Un afable rÃo su rostro. Una hendidura su ceño. En el aire que escurre su camisa escuchas el organillo dócil de su alma escribiendo esto. * Prefiere apartarlos, prefiere no causarles eso de tener ahà al lado lo que sacude el suelo; envuelto en sábanas pulcras como quiso su madre antes que bajara de no sé dond…
Hasta el último hálito, Enrique Lihn fue fiel a su vida. Es la verdad que dice el libro con el que cierra su obra, confirmado por el testimonio de quienes pudieron verle en esos dÃas en que aguardaba el viaje último. Linh desencantó siempre a los que esperaban de él fiel adhesión a credos polÃticos o posturas literarias. De espÃritu crÃtico, imaginaria y furtivamente creador, supo deshacerse a tiempo de cualquier tipo de militancias incondicionales, por lo que fue siempre un sospechoso para los dogmáticos de izquierda y un sujet…
SÃguenos en las Redes Sociales