Sobre Manuel DÃaz MartÃnez y su libro «Vivir es eso» * Creo que estamos muy cerca, en Latinoamérica, de dar en el blanco de una poesÃa o, en términos más generales, de un lenguaje, y hasta de un estilo literario que, por individual y nacional que sea, responda, en lo esencial, a una problemática de la escritura y de la vida común a todos los escritores y lectores latinoamericanos, y que eventualmente alcance a traspasar, como se dice, «las barreras del idioma». Se me dirá que otras generaciones cumplieron ya esta tarea. Co…
1 Decir relámpago es nombrar a Gonzalo Rojas. OÃrlo es ya el fuego mismo. Relámpago. Hondura suya en el hacer y deshacer la sintaxis del poema, en el consentir la poesÃa como respiración otra, como necesidad, como sed diáfana para desentrañar el misterio que excede al hombre y alumbra al poeta. En su fulgor hablante, la poesÃa de Gonzalo Rojas deslee la linealidad del tiempo en lo sucesivo del Ser, se gesta en el silencio numinoso de las cosas en movimiento y en el acontecer mineral de lo que residente y profundo es humano, …
Apenas intuiciones sobre «El tallo de Las Lunas» de Jetzy Reyes Castro Irremediablemente, el texto de Jetzy Reyes contiene poesÃa difÃcil, hermética de puro familiar, pero cumple aquello que debe pedirse a la poesÃa: el arte incomparable de sugerir... Lo leo una vez más y compruebo de qué modo sigue llamándome lo que este libro encierra: su permanencia es obra de su belleza y su vigor. Cuando en la lectura de un texto mi intuición me devuelve auténtica poesÃa -esta, indefinible, inefable (a ella ¿qué puede añadirse?)- me …
De: Al Sur del Ecuador LAS ENCANTADAS Son erupciones volcánicas aparecidas en el mar. Superficies rugosas, calcáreas y negras, cicatrices del tiempo. Al principio no existÃa vida, entonces llegaron las aves y depositaron semillas incluidas en su excremento o en el fango adherido a sus patas, otras pepitas resistentes al agua llegaron por el mar desde el continente suramericano, troncos flotantes que transportan iguanas, tortugas que emergieron del mar y se convirtieron en gigantes terrestres, ani…
Una mujer me tiene maniatada mientras otra salpica su sangre en mis vasijas. La una es una perra de hortelano, la otra una puta de juzgados. A ninguna la conozco frente a frente pero han sabido exasperar a los demonios que pululan en las sombras de la mente. Las dos amasijo de execrables decisiones, estampida de satanes, pariendo un hijo bastardo cada dÃa. Ambas dos piedras en el monte oscuro, dos flechas incrustadas en la carne, dos brujas con grilletes bailando en aquelarre.
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