jueves 31 de diciembre de 2009
martes 15 de diciembre de 2009
Miguel Ángel Morelli
1
mi madre creía en dios y hablaba con él en voz alta
mientras lavaba la ropa y la colgaba de la soga
sentado en un rincón del patio | después de la escuela
yo la escuchaba hablar sola y pensaba que mi madre estaba loca
¿cómo no iba a pensarlo? | yo tenía apenas doce años
la edad del mundo | la edad de todas las verdades de este mundo
pero un día llegué y ella no estaba
y fue como volver a nacer | aunque del lado de la desesperanza
eso pasó hace mucho tiempo, es cierto, pero de tarde en tarde
cuando el olvido me acorrala | me siento en el rincón de pensarla
y vuelvo a ser entonces ese niño al que la muerte le mordía los labios
a beatriz piedras
2
y me pregunto qué va a ser de mí | con esta lluvia
con tanta agua corriendo calle abajo | y esos despojos
que van a la deriva | si hoy el mundo es una boca de tormenta
hay que llegar | me digo | a la otra orilla
mientras trato de recordar cómo era que rezaba
aquel hombre que no salía de su casa sin paraguas.
a liliana guaragno
3
"Al advertir que Ulises se aproximaba,
le halagó con la cola y dejó caer ambas orejas,
mas ya no pudo salir al encuentro de su amo"
La Odisea - Libro XVII
le halagó con la cola y dejó caer ambas orejas,
mas ya no pudo salir al encuentro de su amo"
La Odisea - Libro XVII
con sus ojos de cazar estrellas
desde un rincón | me está mirando
tal vez recuerda aquellas noches de miedo
cuando dormíamos el uno contra el otro
y el fuego dibujaba fantasmas en el aire
a lo mejor | el encuentro en una isla
cierta mañana de octubre | con ese mendigo
fatigado que regresaba a su patria
quizás piensa en los trenes y la espera |
las despedidas que prolongan la tarde |
el morir uno para que el otro exista
sus recuerdos son tan viejos como el mundo
y nosotros | dos amigos | que se sueñan
4
qué me puede importar el juicio inapelable
de aquel que separa la paja del trigo y dice
esto está bien | está muy bien | por aquí pasó dios
o simplemente baja el pulgar y se acabó todo
qué me va a preocupar (lo digo sin malquerencia)
la palmadita en el hombro | muy bueno lo tuyo che
muy bueno | y ahora sigo porque dicen que en la luna
han organizado un concurso y hay diez lucas de premio
yo escribo, amor, para ganarme tu indulgencia |
el secreto perdón que trae cada noche | y con el sol
de la mañana | hacerle un corte de mangas a la muerte
a hilda paz y néstor tellechea
5
mañana | 21 de setiembre de 1970 | tal cual está previsto
desde que el mundo comenzó a ser mundo
el sol saldrá por el este a las 7.16 | y se pondrá
por el oeste doce horas más tarde |
y ya no habrá biblia ni torah que pueda quebrar esta ley inexorable
lo explicaron en clase: el orden de la relojería llamada universo
es de una perfección extraordinaria
desde que copérnico explicó que las esferas celestes
giran sin importarle la voluntad de algunas santidades
(por eso y porque será 21 de setiembre
esta tarde te compraré rosas rojas)
pero mañana | sobre este lado del planeta | exactamente las 7 y 14
una nubecita distraída se empeñará en desafiar lo indesafiable
y al rato nomás un aguacero vendrá a inundarme el corazón
para que aprenda a desconfiar para siempre
de las leyes perversas del cosmos
de las vanas promesas del amor
6
si en este instante | si en este abismo de luz
el tiempo se detuviese ante tus ojos
podrías ver la flecha todavía en el aire
y al pájaro ensangrentado cayendo desde el cielo
la herida, amor, es siempre una parte de abismo |
la flecha una excusa de la muerte
7
adónde va el dolor cuando deja de doler? |
cuando por fin el hombre se libera del hombre
qué astillas del olvido deshabitan su cadáver? |
qué razones de intemperie lo devuelven a la nada?
si nada queda de él en nuestras manos |
adónde oculta dios su propia ausencia?
a luis alberto vittor
8
escribir un poema | un único poema
elemental y simple como una piedra
y después trepar las escaleras | salir al balcón
ser como ese pájaro que bebe la luna
a jorge ricardo aulicino
9
¿es la arena un pretexto del desierto?
¿son las huellas un invento del camino?
si todo es conjetura | lo será también mi fuga |
y sin embargo | es de tanto cruzar el desierto esta fatiga |
de fuego | la sed que me devora la garganta
10
dejad que los muertos entierren a sus muertos
cómo será nuestro reencuentro
con aquellos que no hemos sido capaces de enterrar?
cuando el futuro ya no sea una suma de los días
y cada madre busque a su hijo entre difuntos
qué haremos con estos huesos insepultos
con tanta ceniza devorándonos los ojos?
que los muertos entierren a los muertos |
que sus bocas queden mudas para siempre
11
la armonía entre pensamiento y realidad,
como todo lo metafísico,
hay que buscarla en la gramática del lenguaje
ludwig wittgenstein, tractatus logico-philosophicus
como todo lo metafísico,
hay que buscarla en la gramática del lenguaje
ludwig wittgenstein, tractatus logico-philosophicus
cuando ya nada puede ser dicho y el silencio impone su agonía |
¿calla el decir o el pensamiento?
si calla el decir, son las palabras las que nos han abandonado
en el límite exacto de nuestro propio lenguaje |
si calla el pensamiento | en cambio
es el lenguaje el que nos roba cualquier promesa de mundo
silencio sobre silencio | cuando todo es intemperie
lo inexplicable que emerge del poema
nos devuelve del vacío y da consuelo |
pero esa luz ya no es nuestra
a ignacio uranga
12
la lengua de los muertos dice cosas que los otros callan |
y cuando habla del ayer describe mundos que serán mañana
la lengua de los muertos es la que rinde cuentas
por aquellos que no volvieron | o volvieron sin palabras
Dolores Etchecopar
De: Notas Salvajes, (1989)
1. EL SACRIFICIO
Ella murió
pero pudieron salvar
el primer resplandor del océano
que se abría en el iris de sus ojos
2. DONDE ESTUVIERON SENTADAS LA DAMA Y SU PIEDRA
Asómese y alguien la salvará de la nieve de los
cuentos. Traiga sus profecías y sus ollas y la música
que ama porque toda música es imperfecta como
la máxima felicidad. Asómese aunque en la foto
no se noten sus uñas de oro ni su pequeño vestido
sucio como el agua de los bosques. Usted entró
en la casa de Barba Azul, pero allí Usted no fue
degollada. En su lugar murieron: la Dama y su
Piedra, la mujer que baja del ascensor, la mujer
que siempre sale en las fotos y la Otra, cuyo
nombre pudo ser Corsaria, pero en realidad se
llama la Mujer Muerta y Brillante a quien se le
confía la música de los prados para que hable
de su primera infancia.
Usted es una excepción. Usted se acerca a las
inmensas flores del verano porque ellas empujan
una balsa llena de luz y de muerte. Es Usted
una persona tímida y fértil. Hay hombres que
quieren besarla. También hay un vaso lleno de agua
y silencios que aterciopelan y el ruido mágico
de las naranjas cuando caen y abren un tajo
violeta en la hierba. Usted recita en alta mar.
Teje y desteje su sepulcro. Habla y deshabla.
Cuello volcado. Ama y desama. Galope verde
hasta sus ojos. Llovizna donde desaparece su carne
más lenta. Vientre de bandadas. Rosa sísmica
que atraviesa ?a piedra del sepulcro.
Asome su ojo cerrado en los bosques. Su color a
pasto brillante del abismo. Vendrá el que la
mantiene unida a caballo con las hojas y el sitio
de su cadera que hace fuego con la noche. Vendrá.
Carne tatuada en el silencio arisco de la pradera.
No vendrá. Nodriza-Aullido-Áspera-Alegría-Útero.
En su tobillo gira un río de plumas negras y el vidrio
del crepúsculo va cayendo adentro de un pozo. El
cielo se frota en los árboles hasta prenderse fuego.
Los pies de la Nodriza están clavados a una tabla.
En su cadera de oxígeno la luz hunde una rodilla
negra. Su cabellera es otra pierna de la noche.
Usted es un niño y teme que en la oscuridad se
le muera de golpe todo el pasto en la boca.
Entonces ella entra en la muerte con su vestido
de cañas y una raya de oro huye por el muro
cuando sus grandes brazos traban la noche. Usted
tiene la palidez y la lengua y todo su pelo clavado
en el mar. En la ciudad electrocutan a un pájaro
diminuto y se llevan los huesos de la hierba por
un túnel. Los muertos despeñan a la luna por una
zanja. Luego el sacerdote trae cuchillos para mirar
la nieve, sólo para mirar la nieve. Pero la nieve
hace miles de años que no cae más que en los
ojos de los niños. Únicamente ellos pasan por
el gran vidrio roto.
ENTONCES ALGO VUELVE A SUCEDER
Fin de la Boda
Fin del Silencio
Fin del Sepulcro
Fin Fin Fin
3. EL RESPLANDOR
a la memoria de Andrei Tarkovski
tú en la madera
quiero que vivas en la madera del violín del desierto
alguien da órdenes a la luna
pero nada resplandece
si me muevo es de noche
si no me muevo es de noche
en el silencio están cavando un túnel para matar
no me calma la sonrisa ni su fijeza
en los dientes cada vez más blancos
de las Azafatas y de los Ministros
ciudades amarillas negras me arrastran
de un cuerpo a otro de un tren a otro
de un hospital a otro
(las enfermeras traban mi corazón
y me recortan en forma de mano que grita)
no puedo reunir mi alma
carteles luminosos titilan crímenes
se está borrando del suelo
el leve tatuaje de la aurora
esta ciudad tiene muros
y hombres muertos en la niñez de los árboles
yo me hechizo con los agujeros del fin del mundo
pero tú en la madera
quiero que vivas en la madera del violín del desierto
qué sonido furioso mientras hablo
expulsa al narrador de la pradera
qué lanas durmientes abren ese cuento
comido por la nieve
hablo con el motín de los perros del silencio
y las rodillas nucleares de la aurora
hundidas en el agua de los secretos
pero tú quiero que vivas
en la clarividencia del furor de las hierbas
dotado de alegría
y de un habla de emergencia para calmar
el fondo de la noche
ahora que escuchas a una mujer
que cruza con sus medias de fuego
el aire cada vez más oscuro
ahora que incubas por última vez
el llanto de todos los hombres
4. DOCUMENTAL
los guardianes tienen risas de látigo en la oscuridad
así iba a comenzar la historia
no era yo sino el rocío de los muertos
ellos movían lentamente las alas de mi sangre
así iba a comenzar la historia
un hombre buscaba su vivienda
en el temblor de un año de sed
así iba a comenzar la historia
cuando el esqueleto de la prostituta
era más anciano que la luna
y se balanceaba al son de la melodía
rumba rock rezo sonidos que gatean
gotean una luz para tu cuerpo
así iba a comenzar la historia
tres millones de muertos
y un pequeño pez rojo en el océano Pacífico
¿qué opina Usted de los muertos
y del nuevo régimen de los muertos?
¿qué opina Usted de la acupuntura
para llegar al fondo del dolor
sin maltratar su piel?
acuérdese del alarido en la caverna
donde fueron hallados los restos
de manos tan jóvenes para pedir socorro
¿a qué edad supo Usted que había muerto
y qué consejo daría Usted a los que empiezan
y qué ruidos salvajes nos traería
en este Gran Día?
así iba a comenzar la historia
yo era un hombre apenas informado
por el toro que orina un lucero
en medio de la infancia
así iba a comenzar la historia
y abrí la jaula de las palabras
y me puse los silencios del mar
así iba a comenzar la historia
pero no había nadie alrededor del silencio
niños que caminaban como la luz caían
mientras bajábamos por el lado desconocido del cerro
así iba a comenzar la historia
yo era la que perdió la razón
cuando le dieron los nombres de las cosas
así iba a comenzar la historia
5. EPÍLOGO III
una niñita abría su polvera cuando estalló el edificio.
sus pies, al hundirse, alcanzaron la velocidad de la luz
y no fueron hallados
es decir que hubo árboles en ella
y alguien que envenenaba a las bestias que subían
por las rosas
6. EPÍLOGO VI
las palabras gatean sobre el suelo atormentado
por la inminencia de la total extinción
de los murmullos que sostienen la noche
De: Canción del precipicio, (1994)
7.
nuestro lenguaje es muy simple
sólo hay que soplar un barquito
sobre los lagos de la muerte
8. MEMORIAS DEL NIÑO I
tambores de ala negra
niñez de mi dolor
hoy será el cumpleaños
erguidos sobre una tabla
mis abuelos buscan por alta mar
la música que los hará vivir
9. MEMORIAS DEL NIÑO II
protejo una mano pequeña
en medio del mar
aprieto la mano pequeña
dentro de ella protejo
el latido del mar.
10. MEMORIAS DEL NIÑO III
bosque de ligerísima luz
llévame lejos del que habla
las lenguas se han secado
cuelgan del espejo que no hay que mirar
pastor de las aguas
pastor de los besos
llévame lejos del que habla
sin piedad.

Secreto, Dibujo a la tinta
11. LA MUÑECA DEL VERDUGO
no volveré a subir
por la real memoria del perfume
agitando estas hojas muertas
que alguien arrojó en mi hondo vestido
no quiero volver a estar despeñada y frágil
en el rostro de los sueños
no quiero que besen en la boca
a la ramera que me acompaña
hasta mi cuerpo
12. VACILACIÓN DE LOS ÁRBOLES Y LOS MUERTOS
allí he dormido mientras caía
un árbol lleno de hombres
he dormido llena de fuego
en un jardín
junto a ellos
los patos
y el lodo
las moscas
desapacibles alfabetos
que recorren el misal del asesino
13. EL QUEBRANTO DE TU REINO
los pájaros sangran al pasar por mi memoria
y no me acuerdo dónde estuve qué decían las palabras
las monedas trabadas en la máquina que engulle
el clamor de lo que muere
De: El Comienzo (Inédito)
14. ENSAYO
estuve ensayando un chillido
la consagración
interceptada por miles de bocas
estuve ensayando
la desmesura
del más breve amor
por un trino
por una margarita
por la pata verde delgadísima
del tata-dios
infinitas pequeñeces luchando
libélulas corriendo en el aire
portadoras de anuncios
avatares sin ton ni son
toman mis ojos por asalto
mi corazón me llama
por la ventana de otro corazón
para un respiro
antes que caiga la noche
y obligue a los pétalos y a los pétalos
15. ARISTA
hay palabras preciosas
gemas que se abren misteriosamente
cuyas facetas destellan algo que se quiebra
antes de completarse
así es la palabra aquiescencia
difícil de pronunciar
esquiva como un hilo de agua
que fluye entre las aristas filosas
de la palabra no
16. XI*
en mi casa algo grave le sucedía al silencio.
había hielo en un ojo y un jardín aterrado era el otro
en la oscuridad nevaba y los pasos de mi padre eran rápidos llegaban
en un día a todas mis edades y rompían una ventana hasta que
entraba esa luz en mi oído esa luz que quieren los árboles para tocar
el día más allá de sus ramas más allá de sus frutos heridos por el
hielo yo quería tocar la mañana de esa ciudad que se iba en los trenes
17. XII
tengo miedo
te abrazo con estas palabras
que salen de sus guaridas
como animales
de una rara tristeza
18. XIII
la tejedora enhebra su soledad
teje y teje durante años
de noche se queda tejiendo
le duelen los ojos
sus dedos han comenzado a deformarse
algunos puntos de escapan
y la trama se hace más liviana
la tejedora no sabe qué tejen sus manos
las agujas aéreas
la dejan atrás
no saben qué hacen
entre los hilos ciegos
los puntos que se escapan
19. XIV
la liebre hace un alto
todavía no sabe si es peligro o sosiego
lo que la abraza
20. XV
mi empeño es crecer de las madres
dormidas en el sonido
de la catástrofe
21. XVI
hablé de golpe
cuando me paré
frente al pozo ciego
de la conversación
dije algo que no sabía
algo que bailó entre tu cara
y la risa de mi abuela
que atrás mío había muerto
22. XVII
madre desentendida y numerosa
cordel de mis nombres
dicen que tienes las llaves de mi última casa
que debo tomarlas de tus manos
y hacerlas girar con perdón
en cada herida
* Nota de la Redacción: Los números romanos que encabezan los poemas son nuestros. Los colocamos para distinguir esta numeración de nuestra numeración que está en números arábigos.
Alfredo R. Bufano
ALFREDO R. BUFANO, nació el 21 de agosto de 1895, era el quinto hijo de Leonardo Bufano y Concepción de Cristo, humildes inmigrantes italianos. El lugar de su nacimiento es discutido: el afirma que nació en Guaymallén, provincia de Mendoza, pero su hijo menor Ariel en una entrevista confirmó que su padre nació en Italia, en la región de las Apulias, entre los Apeninos y el Adriático, y que llegó a puerto argentino siendo un recién nacido.
Pero Bufano quiso ser argentino. Su vida consciente y su vida literaria se desarrolló en la Argentina. Su obra entera es la de un argentino.
Su infancia trascurrió en Guaymallén, en numerosos poemas ha dejado constancia, del paisaje semi-agreste, con viñedos y frutales de aquella época.
A los dos años de edad sufre un accidente doméstico: cae sobre un balde cuya orilla le produce una ancha herida en el cuello. El médico cree que el niño desmayado está muerto y la madre hace una promesa: si el hijo se salva vestirá por diez años el sayal franciscano. Este hecho marca la psicología, la espiritualidad y hasta la concepción poética de Bufano.
Fue autodidacta. Concurrió a la escuela Vélez Sarsfield, de Villanueva, Guaymallén: "en sus grandes aulas descubrió el maravilloso y simple secreto de la palabra, en cuyo mundo deslumbrante quedó prisionero para siempre, allí cursó hasta tercer grado. Su sayal y su espíritu soñador provocaron algunas burlas de compañeros y maestros. Su infancia fue soñadora, solitaria y melancólica, desde entonces ya se inclinaba a la contemplación sensitiva y amorosa de la naturaleza."
La pobreza apremiaba en la casa paterna y debe abandonar la escuela para entrar de aprendiz de las más diversas artesanías. Fue carpintero, aprendiz de albañil, su padre era talabartero, y lo acompaña recorriendo fincas y bodegas buscando arneses para arreglar.
A los quince años, se instala con su familia en Buenos Aires, en búsqueda de mejores perspectivas económicas.
Allí Alfredo desempeña las tareas más humildes, lustra zapatos en la Avenida de Mayo, vende globos de colores, en plazas y jardines públicos.
A los diez y ocho años trabaja como vendedor en una librería de la calle Carlos Pellegrini, y lee febrilmente. Allí comienzan sus contactos con el medio intelectual y artístico de Buenos Aires y con el periodismo.
En 1915 comienza a publicar sus poemas en El Correo Musical Sudamericano y abandona su empleo en la librería para ser redactor de la revista. Colabora también en otras publicaciones de gran difusión: Caras y Caretas y Mundo Argentino.
En 1917 publica su primer libro: El viajero indeciso, se casa con Adela Giusti, con ella tiene cinco hijos.
En 1919 publica su segundo libro: Canciones de mi casa, el tema familiar está presente en todo el libro.
Su círculo de amistades se va agrandando: Alfonsina Storni, Martínez Estrada, Fernández Moreno, Alfredo Palacios, Amado Villar, Bartolomé Galíndez, entre otros.
Por esta época vivía en Caballito, en la calle Thompson 771, era uno de los líricos más divulgados. A medio camino entre la de Banchs y Fernández Moreno, su poesía (apoyada siempre en temas de fácil acceso) resultaba la más visible en las revistas populares. A finales de ese año, colabora casi quincenalmente en los principales diarios de la Buenos Aires.
En 1920 recibe, el segundo premio por su libro Canciones de mi casa, en un concurso organizado por la Municipalidad de Buenos Aires.
Ese año muere su madre. Expresa su pena en el libro Misa de Réquiem. En 1921 publica una antología. En 1922 se traslada a Adrogué, en búsqueda de un ambiente más propicio para su delicada salud. El libro Poemas de provincia publicado en ese mismo año, se inspira es ese pueblo y su paisaje.
Su salud no mejora, la amenaza de la muerte subyace en muchos de sus poemas de El huerto de los olivos, publicada en 1923. Casi desahuciado se traslada con su familia a San Rafael, Mendoza.
La dirección de vialidad le da un cargo como "Inspector de caminos". La entidad le brindaba, como parte de la retribución, una casa humilde pero rodeada de árboles y flores, a dos cuadras del río Diamante.
Era un lugar idílico, hecho como a propósito para que allí residiera el poeta virgiliano de las églogas y dulces cantares.
En 1926, por gestión de Antonio Sagarna, ministro nacional de Educación que conoce el prestigio del poeta y su precaria situación, le asignan a Bufano cátedras en la Escuela Normal de San Rafael. Fue profesor de Castellano, Literatura y Geografía. Profesor sin título, autodidacta, fue sin embargo un descubridor de belleza, un incitador de vocaciones. Quienes han sido sus discípulos lo recuerdan con devoción. Luis Casnati dice: "Con él aprendimos a mirar, a oler, a llorar, a cantar y a callar. A sentirnos heridos y agradecidos de belleza, a escuchar en la mitad del aire el mensaje milenario de la gleba..."
Bufano conocía todos los animales de Cuyo y se detenía en los más diminutos, en los más frágiles, en sus lecciones áulicas el bosque entraba por todas las ventanas. Los que fueron sus alumnos habrán olvidado clasificaciones zoológicas, pero incorporaron a su imaginación adolescente, para toda la vida las palabras que el maestro sacaba de su corazón.
De sus experiencias como profesor, y del tipo de vida que llevaba en el lugar, da testimonio en el poema "Esta es mi simple vida"
La etapa vivida en San Rafael fue fecunda desde todo punto de vista. Durante este período publicó Poemas de cuyo (1925), Aconcagua (Crónica en prosa sobre un viaje a la cordillera de Los Andes) (1926), Tierra de Huarpes (1927), Poemas de la nieve (1928), El reino alucinante (1929), en el poema del mismo nombre, se refleja el problema de salud que comienza a acecharlo desde entonces, una sordera progresiva que lo llena de dolor porque las personas amadas por él perdieron su voz , Valle de la soledad (1930), primer premio en el Concurso de las Provincias de Cuyo, Open Door (1930) (cuentos), Romancero (1932), Premio Nacional de las Letras, Laudes de Cristo Rey (1933), Los collados eternos (1934), Poemas para los niños de las ciudades (1935), Zoología política (1935), prosa, Poemas de las tierras puntanas ( 1936), Ditirambos y romances de Cuyo (1940), Mendoza la de mi canto (1943), Tiempos de creer (1943), Colinas del alto viento (1943), Infancia bajo la luna (1945), Jerarquía de la libertad (1945), Charango (1946).
Además de las publicaciones de estos libros, dictó algunas conferencias, y colaboró en La prensa y en La Nación.
Bufano nunca tuvo militancia política, en su libro Zoología política (1935) satiriza al caudillismo y la demagogia, deformaciones de la política. Cuando se desarrolla la segunda guerra mundial y adviene, en el país el primer gobierno peronista, toma, como muchos de los intelectuales argentinos, posiciones de apoyo a la causa de los aliados en el ámbito internacional. Se afilió al partido Conservador, aunque esta afiliación no implicaba militancia partidaria, fue una toma de posición frente a un momento político determinado.
En su libro Tiempos de creer (1943) señala el apocalíptico contexto en el que se mueven los hombres de la época. Jerarquía de la libertad (1945) que recoge aforismos aparecidos en La Prensa entre 1940 y 1941, manifiesta convicciones democráticas. En Elegía a un soldado muerto por la libertad (1950) expresa su temor de que la ofrenda de la vida de un soldado americano haya sido en vano.
En el verano de 1947, mientras se encontraba con su familia de vacaciones en San Clemente del Tuyú, lee en el diario una de las listas de "cesantes" por razones políticas, que aparecían habitualmente y encuentra su nombre.
Bufano vivía de su trabajo. Cuando pierde las cátedras debe abandonar San Rafael y se traslada con su esposa a Buenos Aires. Allí viven en una pensión; Guillermo Kraft le da un puesto en la entidad cultural"Amigos del libro" en la calle Florida.
Se trasladan a vivir a Adrogué. Desde abril hasta noviembre de 1947 realiza un viaje a Europa para organizar en España la Exposición del Libro Argentino. La muestra se realiza en Madrid, Barcelona, Granada y Sevilla. En esta ciudad pronuncia una conferencia sobre el movimiento literario argentino. Recorre varias ciudades de España y África. Visita también Francia.
De esta experiencia nacen los libros Junto a las verdes rías (1950) y el póstumo Marruecos (1951). Han quedado poemas inéditos sobre ciudades y paisajes de España y Francia, que permitirían según testimonios de familiares editar dos o tres libros más.
Regresa a Buenos Aires, a Adrogué. En 1950 publica Elegía a un soldado muerto por la libertad. El 15 de octubre viaja a Mendoza a visitar a su hija. Desde agosto lucha con una de las crisis periódicas de sus dolencias respiratorias. El 31 de octubre falleció repentinamente en San Rafael.
Sus restos fueron trasladados a Buenos Aires, velados en la Casa de Escritor y sepultados en el cementerio de La Chacarita. Una comisión de honor acompaño los restos del poeta. Estaba integrada por su presidente, Jorge Luis Borges y Eduardo Mallea, Conrado Nalé Roxlo, Vicente Barbieri, Manuel Mujica Laínez, vicepresidente de la institución. Bufano había expresado su deseo de que sus restos descansaran en la Villa de San Rafael.
El 6 de diciembre del mismo año sus restos fueron trasladados nuevamente a San Rafael. Pueblo, amistades y familiares le rindieron el último homenaje. La tumba, sombreada por un terebinto, como lo deseara Bufano, tiene u epitafio, tomado de Poemas de provincia:

Bufano es el poeta postmodernista más importante y reconocido de Mendoza. Desde Lugones, y el maestro Rubén Darío, hasta "la generación de 1910", integrada por Manuel Gálvez, Enrique Banchs, Miguel Obligado, Arturo Capdevila, Y Baldomero Fernández Moreno, influyeron notablemente en Bufano.
Para él la poesía es vocación medular, y da varias definiciones sobre su esencia y su ejercicio. En el poema"Elogio de mi canción" de Poemas de provincia (1922) enuncia una poética postmodernista que busca despojar a la poesía de "trajes caros y raros" y procura orientarla hacia una temática del campo y del paisaje.
Allí declara que su poesía nace del sentimiento y de la sensibilidad.
Su canción busca la transparencia, quiere asemejarse a los elementos simples y humildes de la naturaleza.
En el libro Poemas de provincia define por primera vez su poética y orienta su temática predilecta hacia el campo y el paisaje.
El estudio de la versificación y recursos elegidos por el poeta, nos permite observar su preferencia por la armonía, la musicalidad, el ritmo, la claridad, rechazando las oscuridades vanguardistas.
En varias oportunidades el poeta establece la relación "canto-dolor", es decir, canta para amenguar su dolor o para vencer por su intermedio el destino adverso:
La poesía, es para Bufano, una vía para la superación del dolor, al cual él estuvo tan expuesto por su precaria salud, por su pobreza, por su hipersensibilidad de poeta, y por los reales problemas que debió enfrentar.
Su obra testimonia además una capacidad de gozo lindante con el éxtasis frente a las grandes y pequeñas criaturas de Dios, frente a los grandes acontecimientos de la existencia. Su reflexión poética expresa la necesidad de que la poesía sea también un canto gozoso:
Ese gozo que ha de expresar la poesía proviene de un místico amor a la creación que se relaciona con el franciscanismo de Bufano; es más, poesía y amor a lo creado se identifican.
La poesía ha de ser entrañable, ha de brotar de los hondones del alma:
El agua es un elemento que le sirve al poeta - por los diversos modos en que se brinda y por sus diferentes funciones - como imagen adecuada para expresar la esencia de la poesía:
Con respecto a las condiciones necesarias para la creación poética, Bufano destaca la importancia de dos: la soledad y el ocio fecundo. En una de sus conferencias dijo:
En el plano de los medios expresivos, Bufano aconseja al que quiere ser poeta que se proponga conocer la gramática:"viril gozo es domarla como mujer bravía"
En su obra poética se pueden considerar tres etapas evolutivas: la primera, de iniciación y búsqueda, correspondiente a la obra concebida en Buenos Aires, desde la aparición de El viajero indeciso (1917) hasta la de El huerto de los olivos (1923). La segunda, de madurez y consolidación del propio estilo, abarca los escritos en Mendoza, desde Poemas de Cuyo (1925) hasta Charango (1946). La tercera, coincide con su forzoso abandono de San Rafael, su traslado a Adrogué, y su viaje por Europa, incluye libros publicados desde Junto a las verdes rías (1948) hasta el póstumo Marruecos (1951).
A lo largo de su extensa obra literaria, están presentes diversos temas: el amor, el dolor, la muerte, la soledad, la flora y fauna mendocina, la figura de Dios como creador del universo, y de todas las bellezas de la naturaleza.
Bufano reelabora el tema campestre como un nuevo "beatus ille", como una nueva vivencia de la contraposición "campo-ciudad". Esta virtud salvadora del campo proviene de que sus criaturas son un mensaje de su creador. El alma religiosa de Bufano lo lleva a descubrir la presencia de Dios en el paisaje.
Él se inspira en realidades particulares, las individualiza con variados recursos, entre los que se destacan sobre todo la toponimia y el léxico riquísimo en americanismos, argentinismos, regionalismo, etc. Sus palabras aluden a costumbres, y a modos de hablar propios de la región: charqui, chapecas, sopaipillas, pallana.
De este modo, logra una interrelación entre literatura y realidad: la literatura es su instrumento para incorporar a la cultura nombres sólo conocidos por quienes viven en íntimo contacto con el campo.
Bufano es y será para los mendocinos un poeta entrañable, él nos ha enseñado a mirar, a querer, y a valorar nuestra tierra, porque al nombrar nuestras más queridas realidades les ha conferido eternidad.
Nos ha revelado las más profundas esencias cuyanas y nos invita a actualizarlas ininterrumpidamente.
Selección De Poemas
De: El Huerto De Los Olivos, (1923)
1. GENEALOGÍA
De heroica estirpe corsa desciendo; hay en mis venas
sangre de montañés, de monjes y piratas;
sólo mi madre, que era más suave que una nube,
puso en mí viejo espíritu una azucena pálida.
Por eso muchas veces frente a ti, soy como una
garra dura y tremenda, como una enorme garra
que al sólo suave roce de tu mano de seda
se hace también de seda como tu mano blanca.
Por eso mis pupilas se pierden en las sombras,
y son frente a tus ojos, como aves solitarias
volando más allá de la vida y de la muerte,
más allá de los siglos más allá de la nada.
Por eso soy a veces taciturno y doliente,
y otras, ¡tu bien lo sabes! un puñado de infancia;
y así como te lleno de besos y canciones,
he abierto con mis uñas, en sueños tu garganta.
Ya te lo dije un día: pesan en mí diez siglos
de pasión y de muerte, de amor y de venganza;
¡No tiembles, pequeñuela, si alguna vez descubres
en mis profundos ojos la sombra de mi raza!
Por lo demás ya sabes: soy una cosa tiste,
¡bastante triste! Acaso siempre azucena pálida
que en las noches profundas vuela hacia las estrellas,
trémula de suspiros y luciente de lágrimas.
2. HOY NO LO SABES
Hoy que me tienes cerca, hoy que tienes
junto a ti como el aire, hoy que te miras
en mis ojos, no sabes lo que valgo.
No sabes lo que valgo, oh, sí; mis dedos
están prontos a verse entre los tuyos
como ateridos pájaros, mi boca
se abre a tu beso antes que tú lo pidas;
y aunque yo no lo diga, porque ignoro
las palabras superfluas, tú sabes
que estoy lleno de ti como está el árbol
lleno de flores en la primavera
y de sollozos cuando pasa el viento.
Hoy me tienes cerca, hoy que te busco
para apoyar esta cabeza mía
tan llena de tristeza en su regazo,
a veces como un niño y otras veces
con la grave fatiga de los hombres
que en vano recorrieron los caminos
del mundo, en busca del ansiado sueño;
hoy que te ansío, hoy que me tienes cerca,
no sabes lo que valgo.
Mañana sí; mañana cuando el frío
de la ausencia te envuelva como un brazo
invisible; mañana, cuando esperes
en vano al que no ha de volver ya nunca,
sabrás lo que yo soy; hoy no lo sabes.
Y cuantas veces en tu alcoba triste
habrás de recordar aquel muchacho
silencioso y extraño, que tenia
esa cara tan pálida, esos ojos
como con sueño siempre, y esa boca
con algo de ansiedad y algo de hastío;
y aquel aspecto suyo, tan cansado...
Y cuando te pregunten: "¿En qué piensas?"
leve rubor encenderá tu rostro
y como sin querer, acaso digas:
"¡En nada...!" pero tu alma
murmurará en silencio: "¡Era tan bueno!"
¿Y tus ojos? ¿Y tus queridos ojos?
3. UN SUEÑO
Era una noche profunda,
obsesionante y fantástica.
Soñé que eras una sombra
envuelta en sedas extrañas,
y que entre nubes de incienso
sin un rumor te acercabas.
Soñé que tus ojos raros
me estremecían el alma;
soñé que eran mis pupilas
de tus pupilas esclavas.
Yo te dije:" ¡Tengo sueño!"
Tú no me dijiste nada.
Era una noche profunda,
obsesionante y fantástica.
Tú te acercaste a mi lecho,
y con tus manos de nácar
acariciaste mis párpados
con una caricia larga.
Mis párpados se cerraron,
mi boca te dijo: "¡Gracias!"
Tú en cruz pusiste mis manos,
mi cara se puso pálida,
y en el silencio de muerte
se oyó un leve rose de alas.
¿Y después? Ya no recuerdo
nada... no recuerdo nada!
4. TE QUIERO
Te quiero por la tenue caricia de tu voz,
te quiero por la seda de tus manos,
por la blancura de tu piel, te quiero
por la sensual promesa de tu nuca,
por tu fino cabello, por el raro
perfume de tu carne en primavera,
por la gracia felina de tu cuerpo
con algo de vestal y de leopardo,
te quiero por la roja flor de fuego
de tu boca entreabierta, por el vago
resplandor religioso que te envuelve
como el halo de luz circunda al astro;
te quiero por tu alma, oh mi pequeña,
que es alma de pureza y de milagro,
¡y por tus ojos!, por los ojos esos
que en gracia eterna moverán mis labios
para cantar los versos que ellos mismos
hacen brotar del corazón extático,
como el hilo perene de la fuente
que murmurando salta hacia el espacio,
para tornar de nuevo a recogerse
y volver a surgir, siempre cantando.
¡Oh mi gacela. Oh mi olorosa, linda
como una florecita de naranjo!
De: Poemas De Cuyo, (1925)
5. ÉGLOGA A LA TIERRA DE CUYO
Cante esta vez el claro verso mío
tu fecunda bondad que en todo alienta;
lo mismo en la montaña que en la menta,
que en turbia acequia o caudaloso río.
Cante la aristocracia austera y suave
del álamo, que eleva su figura
hacia la claridad inmensa y pura
de tu cielo, en un vivo anhelo de ave.
Cante tus amplias, lujuriantes viñas,
fuentes enormes del gran bien celeste;
y este perfume, este perfume agreste
que tan sólo regalan tus campiñas.
Cante al nativo pájaro que el vuelo
remonta al cielo y que trinando ambula;
y el desolado cardo que se azula
de tanto y tanto contemplar el cielo.
Cante con su más tierna melodía
las olorosas flores de la tuna,
que son como pedazos de la luna
decorando la torva serranía
el manantial jocundo y cristalino,
y la fecundidad del duraznero,
y la cruz solitaria que el viajero
suele encontrar al borde del camino.
Y el cedrón oloroso, la cancela
que da a las galerías silenciosas,
y las enredaderas milagrosas
que plantaron las manos de la abuela.
q cante a la mujer fuerte y garrida,
de ojos profundos y de piel morena;
mujer la más hermosa y la más buena
que entrega con su amor toda su vida.
Cante al mancebo de cuerpo robusto,
de tórax amplio y de cuello taurino,
alegre a veces como el sol y el vino
y otro fakir hermético y adusto.
No desprecie mi canto conmovido
ni la brizna más leve del sendero;
sabroso sea como pan casero
y bueno como un árbol florecido.
Que tenga olor a vid y a yerbabuena
y fluya claro como linfa agreste,
para que logre ser así como este
hondo perfume que tus campos llena.
6. RANCHO MENDOCINO
Sobre oscuras esteras de trenzada totora
el sol de otoño seca, tuerce, comprime, dora
uvas, higos, ciruelas, duraznos opulentos
y zapallos y choclos y sartas de pimientos.
De la pared de adobe, del clavo de una estaca
penden ramos de orégano, de cedrón y albahaca.
En el corral cercano una mujer trigueña
con otoñal cachaza la dócil vaca ordeña.
Cuatro chiquillos sucios juegan a la pallana
sentados en el suelo, en plena resolana.
Bajo la añosa parra, callado y pachorriento,
un viejo magro y fuerte está sobando un tiento.
Por el desierto patio, bajo el sol amarillo,
cruza lenta una flaca gallina con moquillo.
De tapia en tapia, en tanto, una leve ratona
con breves notas finas su ubicuidad pregona.
Y a la puerta del rancho, un perro macilento,
lleno de garrapatas duerme su aburrimiento.
7. SIESTA
La chicharra en el parral
su rauda matraca toca
acompañado a la loca
flauta que toca el zorzal.
Olor a vino pichanga
sale de la amplia bodega,
el tibio viento a mí llega
trayendo un son de catanga.
El sol quema la enramada
de chilca reseca y dura,
mientras la acequia murmura
su eterna y simple tonada.
Y bajo un chañar que ostenta
sus huevecillos de oro,
parlotea un viejo loro
en la tarde soñolienta.
8. PRIMAVERA EN LA MONTAÑA
Brillan las moreras y los carolinos,
se hinchan los sarmientos de las viñas prietas,
y hay en los caminos
y en las ríspidas sierras violetas
una oculta alegría pagana
que es oro en la tarde y oro en la mañana.
Cantan los senderos, cantan los pinares,
cantan los chañares y albaricoqueros,
y los durazneros y los olivares
y los azahares de los limoneros.
De limpios verdores se cubren las parras
del huerto querido. La siesta
ya afina su orquesta
de agudos zorzales y roncas chicharras.
Mi verso se viste de pámpano y pino;
se lleva a los labios su flauta de rama de higuera,
y se va por el pardo camino
danzando la danza de la primavera
9. ALEGRÍA DE LAS PRIMERAS NIEVES
I
Nieve en las ramas de los terebintos;
nieve en las hojas de los limoneros;
nieve en la soledad de los caminos.
Blancos están de nieve los almiares
que el mal año dejo sobre los campos
húmedos, desolados y espectrales.
Los álamos se yerguen en la niebla
bajo los cielos; y la nieve diáfana
es fino llanto entre las ramas secas.
II
¡Oh, alegría de andar sobre mi mula
por todos los caminos y los montes,
sólo con Dios bajo la nieve pura!
¡Alegría infantil de ver los copos
prendidos en las ancas y en las crines
del animal de lento paso isócrono!
¡Alegría de andar por la montaña
bajo esta lluvia de aves milagrosas
que me besan las manos y la cara!
Y saber que allá abajo nos espera
el fuego amigo y los manjares rústicos
y el fuerte vino de color de fresa!
III
Nieve en los pinos y en las secas parvas;
nieve en los montes, nieve en los senderos;
nieve en mi poncho y nieve en mis isangas.
10. RIO DIAMANTE
Azul esta el Diamante bajo la luz celeste;
azul profundo, azul de cielo vespertino;
y al corregir entre breñas, con su música agreste
llena de soledades del opaco camino.
Río Diamante, río montañés y sereno,
hecho de cielo puro y de noche estrellada;
enorme mancha larga de azul de metileno
caída en la campiña negruzca y desolada.
En tus orillas ponen las finas cortaderas
su simple blanca y verde nota decorativa;
mientras la arabia llueve su aroma en las praderas
e incendia el sol la roja montaña pensativa.
Río Diamante, río sensual y soñoliento
alegría sonora del monte florecido;
río que cuando abrevas al ganado sediento
le das también el cielo que en tu agua esta dormido.
11. COLORES
¡Campos de Tunuyán en esta clara
mañana de domingo tibio y lento!
Blanca, violeta y rosa la montaña,
azul celeste el cielo;
ocre profundo las trincheras de álamos
y verdes los pletóricos viñedos;
negruzcos los inmensos jarillales
y pardos los caminos polvorientos.
¡Mis ojos están llenos de colores;
la vid, el campo, la montaña, el cielo!....
12. NOMBRES
Chachingo! ¡Lunlunta! ¡Panquehua!
Épicos nombres sonoros,
hechos como de lanzas y trabucos
y tremolar de banderas y ponchos,
y silbidos de lazos,
y profundos galopes de potros.
¡Tabaleste! ¡Guaymaré! ¡Ocoyunta!
uno sólo, no más que uno sólo
de estos nombres, gritando en las montañas
o entre los montes hoscos,
levantaba a las huestes
de fieros y broncíneos rostros,
y fuertes cuerpos
musculosos,
como raíces de alpatacos
y tocones de algarrobos.
¡Ñacuñán! ¡Guaymallén!
agudos, cortantes, roncos
vientos entre los desfiladeros,
siniestros, oscuros y torvos.
¡Nombres de guerra y de malones!
¡Nombres que tienen color rojo
y el gutural sonido de la piedra
arranca al caer a las aguas del pozo!
¡Nombres!
¡Musicales corceles indómitos
galopando a través de los siglos,
las crines al viento y el casco de oro!
13. PAISAJE INFANTIL
Camino del Cerro. Cuatro hileras de álamos;
cuatro hileras de álamos bajo el claro cielo.
En verano, verdes y ocres en otoño;
y en invierno grises, rápidos, enhiestos.
Camino del Cerro, cuesta arriba va
entre las hileras de álamos geométricos;
lindos alamitos d juguetería,
con el tronco blanco y el ramaje espeso.
Paisaje de niños es este paisaje;
al fondo el hirsuto boscaje del Cerro;
sólo faltan unos soldados de plomo,
briosos caballitos de pintado leño,
cañones de lata... ¡Y que nuestro pobre
corazón, dios mío, no fuera tan viejo!
14. VIEJA DEVOTA
Misia Fidela vive en su casona
llena de malvarrosas y glicinas;
sola, callada, triste, bonachona,
con sus perros, sus gatos y gallinas.
Su dormitorio es una antería
por horror a los guiños del demonio.
Estampas de Jesus y de María,
de San Pedro, San Pablo y San Antonio.
Metida en su mantón va a misa de alba
todos los días, infaliblemente,
cuando aun brilla el lucero suavemente
y el cielo montañés es verde malva.
Los domingos, con manos amorosas,
cuando no fríe ricas sopaipillas,
calienta el horno viejo con jarillas,
y hace empanadas de las más sabrosas.
Gusta de la pichanga y la mistela
y de alguna legumbre en escabeche,
del orejón y del arroz con leche
espolvoreado apenas de canela.
Mañana ha de morir, y ha de ser una
oveja más en el celeste aprisco,
y dejará su casa y su fortuna
a la comunidad de San Francisco.
De: Tierra De Huarpes, (1927)
15. PUREZA
A estas montañas vine
a reposar un poco;
y aquí estoy, hecho un loco
personaje de cine.
Con mi perro y mi mula
bajo los cielos vago
y a su divino halago
el alma se me azula.
Los años van pasando
entre esta serranía.
¡Oh, dulce brujería
de lo que estoy cantando!
¡Brujería celeste
de la montaña grave;
brujería del ave
y de su flauta agreste!
Equitación y pesca,
Caza ensueño y descanso.
¡Mi vida es un remanso
de agua fresca.
16. CAMINO FAMILIAR
Este es el camino, el camino viejo,
largo, desolado, mudo, polvoriento;
con sus mismos álamos y su turbia acequia,
y su vaga, escondida tristeza.
Camino de siempre que lleva a la casa
habitada ahora por gentes extrañas;
gentes que no saben que me fui en el tiempo
mejor de la vida, y que a mi regreso
sólo traigo el hondo dolor de los años
vividos en vano.
¡Corazón cansado, dime, a qué seguimos,
si ninguno saldrá a recibirnos!
De: Poemas De La Nieve, (1928)
17. NIEVE Y LUNA
Sobre el valle de Uspallata,
en esta noche de junio,
un obsesor plenilunio
su cabellera desata.
Mi alma no sabe decir
frente a tanta maravilla,
si es la nieve la que brilla
o es el celeste zafir.
¡Oh roja luna serrana!
¡Oh valle dulce y profundo!
¡Todo el silencio del mundo
se ha dormido en mi ventana!
18. SILENCIO
Pálida nieve en toda la campiña;
y en nuestro caserón, silencio y nieve.
Sólo percibo en la inquietud profunda
mi corazón latiendo tenuemente.
Silencio.
Sombra. Nieve.
¡Esta noche se oirían
los pasos de la Muerte!
19. CARRERAS
La cancha criolla, como un cuchillo,
abre en dos grupos a los jinetes.
Bombachas, ponchos y cintas patrias
en los arreos y en los zumeles.
Viejas y niños con canastotes
llenos de tortas y de pasteles.
¡Largan! La nieve tórnase harija
entre las patas de los corceles.
Se abren los gritos de los que ganan
sobre el velorio de los que pierden.
Hombres y bestias se desdibujan
como fantasmas bajo la nieve.
De: El Reino Alucinante, (1929)
20. EL REINO ALUCINANTE
Yo conozco un lugar inmutable y doliente.
En sus calles y plazas crecen las hierbas, como
si hiciera muchos años que nadie transitara
por ellas. Los viajeros se deslizan sin ruido
cual las vagas imágenes que vemos en los sueños.
Hay pájaros que vuelan, pero que no poseen
la piadosa virtud del trino melodioso.
Los árboles se mueven merecidos por un viento
sin voz. Las aguas corren mudas en los canales.
Cuando la lluvia cae sobre las plantas, cuando
acude a los cristales como pidiendo abrigo.
Lo hace en silencio; lo hace con el grave silencio
de la divina lágrima que asoma a nuestros ojos
sin haber contraído ni el más pequeño músculo.
Clarea el día y llega la noche de oro y ébano,
y al moverse los seres y las cosas, lo hacen
sin el menor murmullo. Gesticulan las bocas
como si hablaran, pero la voz no sale de ellas.
A todas horas vese de hinojos sobre el musgo
a un solitario monje de angustioso musita
un rezo del que nadie conoce las palabras.
Las ventanas se abren sigilosas, y asoman
unos rostros estáticos de inquietantes pupilas
que se quedan las horas mirando a la distancia
cual si escrutaran algo que nadie ha visto aún.
La verdinegra fuente lanza su fino chorro
que cae silencioso cual si fuera de lana,
mientras el agua inmóvil del viejo estanque copia
un pedazo de cielo de un gris desconocido
y el follaje dorado de los árboles muertos.
¡Oh Dios mío, Dios mío, piedad para el que llega
a este lugar más triste que la nada y la sombra!
21. IMAGEN
Gusto mirarme al espejo
ya de penumbras bañado,
y verme desdibujado
como en un retrato viejo.
Vacías cuencas moradas,
suavidad de antigua cera,
con algo de calavera
y algo de estampas sagradas.
Y me entretengo en creer
que así, borroso y distante,
volveré por un instante
en un hondo atardecer.
22. SUEÑO
¡Es cierto! Todo se me fue soñado.
Mas déjame soñar, que el sueño es bueno.
¡Cuánta angustia que pudo ser veneno
del alma triste se me fue soñando!
Toda la vida se me va en un sueño
que no he de ver hecho palabra un día.
¡Y sin embargo sueño todavía,
pues si mi vida es algo, es porque sueño!
Nada más que por eso; y porque alcanza
el cielo, claro almendro florecido.
De este modo mantengo mi esperanza
con su cirio eucarístico encendido.
Déjame ¡oh Dios! Que duerma y sueñe ahora
que estoy para sufrir siempre despierto.
¡Hoy este sueño el corazón me dora,
y haz que me lleve a ti después de muerto.
De: Valle De La Soledad, (1930)
23. ESTA ES MI SIMPLE VIDA
Esta es mi simple vida de profesor rural:
dar clases, mal o bien, en la Escuela Normal.
Para ir a mis aulas, a diario debo hacer
unas leguas de campo rojo de amanecer.
Esto, indudablemente, de todo es lo mejor.
El campo es profilaxis de cualquier profesor.
Eso sí; para ser cual todo sabio ha sido,
me falta ser un poco provecto y distraído.
Voy a la escuela como cuando era estudiante.
La austeridad la dejo para más adelante.
Como cualquier alumno me alegro cuando suena
la campana, trizando la mañana serena.
Salgo a al patio con simple gozo de caracol,
y en diez minutos lleno mi espíritu de sol;
Pájaro tibio que, de tan hermosa jaula
liberto luego para que vuele por el aula.
Y entre un croquis y un hecho, y entre un ver
como un error furtivo el tiempo se me escapa.
Salimos. ¡Hora bella! Libre ya al mediodía
de textos de gramática, de historia y geografía;
Torno a mi lugar cerrero, que a orillas del Diamante,
goza la franciscana virtud de su habitante.
Como no sé jugar al truco ni al tresillo,
ni al ajedrez, ni al póker, ni descifro el sencillo
misterio de la loba, nadie puede notar
mi ausencia vitalicia del pueblerino bar.
24. SOL MENDOCINO
Bajo este tibio sol de otoño mendocino,
el alma es una tenca trinando en el camino.
Cielo sin una nube, sin una nube, igual
a una campana límpida de celeste cristal.
¡Alegría en el árbol y en la acequia; alegría
en el ave y en la cambiante serranía!
¡Alegría en el valle tornasol y en el monte
y en la grávida curva de todo el horizonte!
Y es porque uno no sabe, de ninguna manera,
si es del otoño el mundo o es de la primavera.
Y el alma, alegre y niña por no darse a dudar,
se pone bajo el cielo a volar y a cantar.
25. USPALLATA
Valle de Uspallata,
erizados de cumbres de plata
Que en la tarde pura
voluptuosamente ciñen tu cintura.
Valle de Uspallata, donde el sol, rendido
de andar por las cierras, se queda dormido;
Y tanto se huelga
en el río y los prados de mielga,
Que el bíblico hato de vellón de nieve
como el sol, si pace; bebe sol, si bebe.
Valle de Uspallata, en donde la luna
de noche, en silencio, guarda su fortuna;
Cuando no se baña, desnuda y hermosa
en las verdes aguas del río Mendoza
Que baja cantando por la pradería
contento de su alma sonora y bravía.
Claro valle de oro, en donde los años
se mueven apenas como tus rebaños.
Valle de oro y cielo, en donde la vida
está entre las cumbres tan bien escondidas,
Y es tan pura, tan grave y tan fuerte,
que por más que la ronde no la haya la Muerte.
26. CRECIENTE
Lento bajaba el río como siempre,
entre sauces, arabias y jarillas.
La tarde estaba quieta en las montañas,
azul y quieta como adormecida.
Más poco a poco, grandes nubes negras
de las cumbres, fantásticas surgían;
se abalanzaban por el cielo claro
como una loca y trágica tropilla;
y sobre el monte cárdeno y los árboles
torva zalea entretejiendo iban.
Rompió el trueno montes su gran matraca
contra la cordillera anochecida;
y el relámpago abrió su rosa inmensa,
roja, morada, verde y amarilla.
Rompió a llover. Rompió a llover en forma
que el cielo con la tierra se perdía.
El sonoro Diamante fue creciendo,
y al rato era una sierpe enloquecida
que iba hinchando su lomo tenebroso
hasta romper, bramando las orillas.
Sobre las turbias, sollozantes aguas,
como si fueran deleznables briznas,
boyaban algarrobos y chañares,
matas de jume, zampas, allamisas,
sauces, álamos, troncos, y resacas,
cabras cerreras, vacas montesinas,
y cuanto halló al pasar la auda boa
que de la cumbre al llano se extendía.
Pasó al instante de terror. Ahora,
como una agreste y dulce margarita,
sobre el cuadro cerril recién pintado
la clara estrella de la tarde brilla.
De: Romancero, (1932)
27. RETRATO
Este muchacho que tiene
negros los ojos y el pelo,
ágiles miembros de gamo,
elástico y firme cuerpo;
este muchacho que mira
de un modo tan grave y tierno,
de un modo que pareciera
estar mirando a lo lejos;
este muchacho que luce
hermoso tórax y cuello,
este muchacho es mi hijo,
lo mejor que diome el cielo.
¡Clara música del patio;
capitán de barulleros;
luna, relámpago, aroma,
mística rosa y lucero,
ojos por donde yo miro,
boca por donde yo muero!
28. ROMANCE DE REGRESO
Me fui con las hojas verdes
y el verde río sonoro
con las ubres de las parras
llenas de miel y de gozo.
Me fui con los valles anchos
y los dorados aromos,
con los caminos en flor,
en flor de herrenes y tordos.
Me fui con el alma mía
vestida de frescos tonos,
me fui con los ojos llenos
de claros mundos remotos.
Vuelvo a las viejas montañas
marfil de cera en mi otoño;
ojos blancos y vacíos
de tanto mirar a otros;
manos heladas y frágiles
como antiguos heliotropos,
y todo yo de cenizas,
de sal, de pena y de polvo.
Al llegar, bajo la luna
en el camino he abierto un pozo;
mi corazón
he enterrado
como un tubérculo de oro.
Dios hará que se abra un día
hecho lucero o gladiolo;
me lo pondré alborozado
en mi pecho suave y hondo,
y he de volar bajo el cielo
como un Halcón luminoso.
De: Los Collados Eternos, (1934)
29. ROMANCE DE LOS DOS RÍOS
Labrador era mi padre,
y yo he sido labrador;
pero mi madre tenía
de cristal el corazón.
El me dio músculos recios
para ser trabajados;
Y ella en mi alma, viento y agua,
su música deshojó.
El trabaja la tierra,
¡con qué cariño, Señor!
Ella miraba las nubes
cual suelo mirarlas yo.
Mi padre me hizo labriego,
mi madre me hizo cantor;
por él manejo el arado
por ella lloro de amor.
El me decía: "¡Muchacho:
agua y tierra es lo mejor!"
Ella a mi oído rezaba
"Rapaz ¡qué cielo el de Dios!"
Mi padre vino a estas tierras
a buscar lo que encontró:
presnos, hogar y domingos
por seis días de sudor.
De estos dos ríos contrarios
de estos ríos vengo yo
De los dos ríos que canto
no sé cual será mejor.
A ella el cielo le gustaba
y el cielo se la llevó
Él se quedó mudo y sólo
con su tierra y su dolor.
Vivió en ásperas pobrezas,
y así pobre envejeció.
¡Un día se fue en silencio,
tan pobre como llegó!
Allá se encontró con ella,
la misma que aquí adoró.
¡Estará mi padre arando
en las tierras del señor!
¡Soñando estará mi madre
Sentada a su bastidor!
El me dejó fortaleza
para aguantar mi dolor;
sus ojos ella y sus lágrimas
para llorar a los dos.
Hoy ya solito en el mundo,
esta copla canto yo.
Mi padre me hizo labriego,
mi madre me hizo cantor.
Por él manejo el arado,
por ella lloro de amor.
De: Colinas Del Alto Viento, (1943)
30. BUENOS DÍAS POETA
Sean la claridad tu más firme camino.
De nada han de valerte mucho seso y buen tino
si es la palabra brozna, si es el decir ladino.
¡Puros, límpidos, castos: sintaxis, verso y vino!
Muchos un día holgaronse en decir raras cosas:
ahogabanlas, hacínalas de talento tenebroso.
Nadie las entendía, nadie hallolas sabrosas.
¡Yo sigo prefiriendo la belidad de las rosas!
Yo continúo amando la lección de las flores,
la del viento y las aguas y la de los pastores,
la de la huyente nube con sus varios colores.
¡Y la de mis angustias con mis propios dolores!
Así logré mi verso, día a día labrado,
por mi sufrir ceñido, con mi sangre regado.
En él di lo que a mi alma por Dios fuerale dado.
¡Si no fuera para la gloria, tieneme sin cuidado!
Abrévate en los hornos y eternos manantiales
de Dios y de la Patria. Los poetas cabales
son siempre de su pueblo, cual los ríos caudales,
cual las constelaciones y los claros trigales.
Porque la Patria es esto que da perpetua vida,
que jaden, que suda sangre reverdecida,
que nos queman las carnes como gleba encendida.
¡La Patria ha de dolernos como duele una herida!
"Nunca menos ocioso que cuando estés ocioso",
Escipión Africano nos dice ¡Dulce gozo
de la semilla eterna que germina en reposo
viva, anhelante, inmóvil en sueño laborioso!
Da tu verso y no pienses que alguien oye tu acento
¡Que lo lleve la gloria, que lo derrame el viento!
deja proscenio y ruido para gallo y jumento.
¡Canto y llanto se amasan con el mismo elemento!
Sea tu ejemplo el agua tenaz y laboriosa;
ella eriales fecunda, duras piedras labora,
mueve recios molinos, canta murmura, llora.
¡Empero, nunca he hallado más humilde señora!
Entre ciudad y aldea no dudes ni un momento.
El campo es la dulzura de la estrella y el viento,
de la flor, del olvido, del humilde sustento,
del alba y de la luna, del buen recogimiento.
¿La soledad? ¡Maestra de mucha autoridad!
no hay obra ni grandeza sin su buena amistad.
Haz en ella tu mundo de luz y de verdad,
y de amor sin confines, y de eterna bondad.
31. LA SOLEDAD Y LA LUNA
Nada mejor que este callar sombrío
que al fin es voz de poderoso viento;
nada mejor que este escondido acento
maravilloso del silencio mío.
No porque yazga remansado el río
deja de ser indómito elemento;
No por dormir sobre la cumbre el viento
pierde su tumultuoso señorío.
No por estar tan sola es menos pura
la tola que la unánime azucena.
En una y otra el gran amor fulgura.
Así en mi soledad ardida y plena
mi corazón se agranda de ternura
como la noche con la luna llena.
De: Mendoza La De Mi Canto, (1943)
32. EXALTACIÓN DE LA TIERRA
Miro con ojos casi vegetales
estas mesetas, estos valles míos,
estas altas praderas- cielos verdes
entre rojas montañas escondidos
y estas nieves gozosas, estos raudos
arroyuelos montunos, estos pinos
inmóviles, estos calvijares,
estos alcores, estos sembradíos,
y una ternura poderosa y honda
me invade todo como un dulce río.
Ay altozanos, bosques, parameras,
terrazgos y jarales y bajíos,
correhuelas unánimes, horacajos,
temblorosos luceros matutinos;
cumbres rodenas, azulados montes,
hortales de manzanos y de olivos,
luna remola de las verdes alba,
mundo del vuelo, del color, del trino;
dulces cosas fugaces, pero eternas,
de todo esto tan hondamente mío!
Un día seré tierra entre la tierra,
pero mi corazón seguirá vivo
porque canté con sangre y no con voces
lo que hoy con desvelados ojos miro
como si los abriera en este instante,
oh tierra, a tu hermosura y tus prodigios.
33. GALVANA
Reverbera el guadal soturno y rojo
bajo la luz que a los chañares raja;
Purpúreo el aire montesino cuaja
olor de sirria y de quemando hinojo.
El horizonte es una ardiente faja
que hace del abrasador manojo.
Traza su negra línea en el espejo
del cielo, pardo de aventada harija.
Y en el sendero que en fugarse puja,
una verde y brillante lagartija
su rijosa pereza desdibuja.
34. VENTANA
Esta ventana abierta al campo arado,
a la montaña azul y al viejo río,
es en mi soledad el mundo mío,
el mismo siempre, y siempre renovado.
Por ella en cielo ilustre he navegado,
triste señor de mi estelar navío;
por ella he visto el mínimo rocío
en arca de color transfigurado.
Albas de verde mar, horas del cielo,
lejanos grises, luna, azul profundo
por ella vienen hasta mi canción.
Y por ella se van claro vuelo
por los caminos pálidos del mundo
las golondrinas de mi corazón.
De: Infancia bajo la Luna, (1945)
35. DOÑA LUZ
En el aula era una especie
de espantapájaros negro.
vaina enjuta de algarrobo,
nariz de jote o de anzuelo.
Cada grito de los suyos
se me metía en el cuerpo
como una araña peluda,
como un helado murciélago.
Doña luz nos desaznaba
con voz ruda y fieros gestos
y para apodos no había
quien extenuase sus sesos.
"¡A ver usted, niñiñaque!
¡pase y lea pichiciego!
¡qué hace usted su frailecillo,
con esa cara de de muerto!"
Sin embargo una mañana
la vi llorar en silencio
sobre unas flores marchitas,
sobre unos papeles viejos.
Aún veo su triste rostro
como entre nieblas de sueño.
Aún veo sus flacas manos
desmenuzando unos pétalos.
¡Qué dulce llanto empañaba
aquellos ojos tan fieros!
36. EL PROMESANTE
Ved a este niño metido
en su sayal en su sayal franciscano:
ojos verdes y remotos,
negro pelo alborotado,
rostro anguloso y moreno
tan de niño, y ya cansado.
Anda por caminos lueñes,
se pierde en medio del campo:
Cuando quiere compañía
busca el arroyo y el pájaro,
la nube que va y no vuelve
o la sombra de algún árbol.
¡Bien sabe ya que estar solo
es estar acompañado!
Cuando otros ríen el llora
con un escondido llanto
que sin querer se le sube
a los ojos asombrados.
Le gusta mirar el cielo
sólo porque está tan alto;
le gusta mirar el río
porque se va mundo abajo;
sueña dormido y despierto
casi perdido en su sayo
que le da un aire de viejo,
de pordiosero y de santo.
Ved a este niño grotesco
en un pueblucho serrano;
anda que te anda caminos,
ora a pie, ora a caballo.
Por un lado las montañas,
por el otro el verde campo;
arríbale cielo profundo,
cielo grande, inmenso, diáfano;
y el niño sólo en la tierra
en su sayal franciscano:
y en su alma el trágico asombro
de no haber nacido pájaro,
agua, viento o nubecilla,
o lluvia, o flecha, o relámpago.
¡No hay que ser muy zahorí
para saber de quien hablo!
¡Sin ser adivinadores
ya lo habrán adivinado!
De: Charango, (1946)
37. COPLAS
I
La copla es copla si nace
de los hondones del alma,
como de la peña brota
el hilito de agua clara.
IX
Mi copla, con claro gozo,
brota de mi sentimiento;
fresca música del pozo
que sube y se lleva el viento.
XI
La poesía ha de ser
tan vieja como la luna,
mas sin dejar de ser una
flor ebria de amanecer.
XLV
Mi canto es vivencia en mí,
pero es también tu vivencia,
del mismo modo que el río
es agua en él y en la tierra.
XXV
Dulce es el agua si canta,
dulce es el agua si llora.
saque tu verso ventaja
del agua caminadora.
XXIX
Deja inútiles lamentos
y sé jocundo, cantor
como un duraznero en flor
entre olivos cenicientos.
XXXI
Llora la aguita del cerro;
llora el viento entre el chacay.
yo canto pero es mi canto
mi manera de llorar.
De: Marruecos (1951), Póstumo
38. BARRIO MORO DE TANGER
¡Qué gozo mirar el mar,
el mar desde la Alcazaba,
mientras asoma la luna,
por entre verdes montañas!.
¡Qué gozo mirar el cielo,
sobre vetustas murallas,
o verlo en cintas de seda
en la calle Bab el Assa!.
¡Qué misteriosa ternura
ver estos ojos que pasan
y que furtivos nos miran
con agarenas miradas!
¡Qué nieves de jazmineros
por callejuelas y plazas!
¡Qué blancura de mazquitas
bajo la luna dorada!
¡Qué dicha andas sin ser visto
en dulces tierras lejanas,
sin saber si ayer es hoy,
y envuelto en luna y distancias!
39. CALLE DE LA LUNETA
¡Qué alegre brilla en la noche
con sus bazares y tiendas
la calle, la calle mora,
la calle de la Luneta!
¡Qué nombre tiene más lindo!
¡Qué blancura de azucena,
la calle, la calle mora,
que llaman de la Luneta!
Se sahuma de fragancias,
de jazmín y yerbabuena.
Sus farolillos alumbran,
con luz lejana de estrellas.
¡Con qué infantil alegría,
miro sus moros y tiendas!
¡Con qué placer subo y bajo!
¡Qué a gusto me siento en élla!
No hay en Tetuán herbolarios
que vendan más finas hierbas,
que los que orillan la calle
moruna de la Luneta.
No hay ojos más turbadores,
ni vendedoras más bellas,
ni más fragantes jazmines,
ni yerbabuena más crespa.
Si en sus vitrinas enjutas
manos de Fátima cuelgan,
comprádlas, porque la suerte,
seguramente os espera.
No hay en Tetuán una calle
que un nombre más bello tenga
que ésta, de la morería
llamada de la Luneta.
Mis sueños y mis congojas
más de una vez dejo en élla
mezclados con las fragancias,
de frutas, flores y hierbas.
¡Qué alegre brilla en la noche!
¡Qué alegre canta en mi pena
la calle, la calle mora,
la calle de la Luneta!
40. ROMANCE DE MOHAMED BEN HASAN
Éste es mi amigo Mohamed
y por más señas Ben Hasan.
Mi buen amigo agareno,
en éstas tierras del África.
Tan negros como los ojos
tiene la tez musulmana,
pero, como alguien lo dijo,
brotan jazmines de su alma.
Su fez purpúreo ilumina,
las penumbras de su cara,
y lleva garbosamente,
los siglos de su chilaba.
Él me enseñó a conocer,
el gran dolor de su raza,
sufriente, mas no llorosa,
vencida, mas no domada.
Me guió por híspidas sendas,
y por fragosas montañas,
marchando siempre en silencio,
con lento paso de cabra.
¡Bien entendía Mohamed,
lo inútil de las palabras,
cuando entre flores y cielos,
nuestras sombras se alargaban!
Mohamed se detenía,
junto a la gloria del agua,
al pie de los jazmineros,
que antiguos muros escalan,
junto a los vivos claveles,
y a las adelfas rosadas,
mientras recóndita dicha,
los ojos le iluminaban.
En los dolientes crepúsculos
de estas remotas comarcas,
mi buen amigo agareno
los altos cielos miraba.
¡Bien entendía Mohamed,
que las palabras sobraban!.
Ante el dolor de su pueblo,
lo vi beberse las lágrimas,
y abrir en risa de angustia,
su boca purpúrea y ancha.
¡No fuera cosa, por Dios,
que viese yo, que lloraba!.
¡Adiós, amigo Mohamed;
adiós amigo Ben Hasan!.
¡Qué en bienes te de el Profeta,
lo que me diera tu alma
en tus lares marroquíes,
en memorables jornadas!
Pero Bufano quiso ser argentino. Su vida consciente y su vida literaria se desarrolló en la Argentina. Su obra entera es la de un argentino.
Su infancia trascurrió en Guaymallén, en numerosos poemas ha dejado constancia, del paisaje semi-agreste, con viñedos y frutales de aquella época.
A los dos años de edad sufre un accidente doméstico: cae sobre un balde cuya orilla le produce una ancha herida en el cuello. El médico cree que el niño desmayado está muerto y la madre hace una promesa: si el hijo se salva vestirá por diez años el sayal franciscano. Este hecho marca la psicología, la espiritualidad y hasta la concepción poética de Bufano.
Fue autodidacta. Concurrió a la escuela Vélez Sarsfield, de Villanueva, Guaymallén: "en sus grandes aulas descubrió el maravilloso y simple secreto de la palabra, en cuyo mundo deslumbrante quedó prisionero para siempre, allí cursó hasta tercer grado. Su sayal y su espíritu soñador provocaron algunas burlas de compañeros y maestros. Su infancia fue soñadora, solitaria y melancólica, desde entonces ya se inclinaba a la contemplación sensitiva y amorosa de la naturaleza."
La pobreza apremiaba en la casa paterna y debe abandonar la escuela para entrar de aprendiz de las más diversas artesanías. Fue carpintero, aprendiz de albañil, su padre era talabartero, y lo acompaña recorriendo fincas y bodegas buscando arneses para arreglar.
A los quince años, se instala con su familia en Buenos Aires, en búsqueda de mejores perspectivas económicas.
Allí Alfredo desempeña las tareas más humildes, lustra zapatos en la Avenida de Mayo, vende globos de colores, en plazas y jardines públicos.
A los diez y ocho años trabaja como vendedor en una librería de la calle Carlos Pellegrini, y lee febrilmente. Allí comienzan sus contactos con el medio intelectual y artístico de Buenos Aires y con el periodismo.
En 1915 comienza a publicar sus poemas en El Correo Musical Sudamericano y abandona su empleo en la librería para ser redactor de la revista. Colabora también en otras publicaciones de gran difusión: Caras y Caretas y Mundo Argentino.
En 1917 publica su primer libro: El viajero indeciso, se casa con Adela Giusti, con ella tiene cinco hijos.
En 1919 publica su segundo libro: Canciones de mi casa, el tema familiar está presente en todo el libro.
Su círculo de amistades se va agrandando: Alfonsina Storni, Martínez Estrada, Fernández Moreno, Alfredo Palacios, Amado Villar, Bartolomé Galíndez, entre otros.
Por esta época vivía en Caballito, en la calle Thompson 771, era uno de los líricos más divulgados. A medio camino entre la de Banchs y Fernández Moreno, su poesía (apoyada siempre en temas de fácil acceso) resultaba la más visible en las revistas populares. A finales de ese año, colabora casi quincenalmente en los principales diarios de la Buenos Aires.
En 1920 recibe, el segundo premio por su libro Canciones de mi casa, en un concurso organizado por la Municipalidad de Buenos Aires.
Ese año muere su madre. Expresa su pena en el libro Misa de Réquiem. En 1921 publica una antología. En 1922 se traslada a Adrogué, en búsqueda de un ambiente más propicio para su delicada salud. El libro Poemas de provincia publicado en ese mismo año, se inspira es ese pueblo y su paisaje.
Su salud no mejora, la amenaza de la muerte subyace en muchos de sus poemas de El huerto de los olivos, publicada en 1923. Casi desahuciado se traslada con su familia a San Rafael, Mendoza.
La dirección de vialidad le da un cargo como "Inspector de caminos". La entidad le brindaba, como parte de la retribución, una casa humilde pero rodeada de árboles y flores, a dos cuadras del río Diamante.
Era un lugar idílico, hecho como a propósito para que allí residiera el poeta virgiliano de las églogas y dulces cantares.
En 1926, por gestión de Antonio Sagarna, ministro nacional de Educación que conoce el prestigio del poeta y su precaria situación, le asignan a Bufano cátedras en la Escuela Normal de San Rafael. Fue profesor de Castellano, Literatura y Geografía. Profesor sin título, autodidacta, fue sin embargo un descubridor de belleza, un incitador de vocaciones. Quienes han sido sus discípulos lo recuerdan con devoción. Luis Casnati dice: "Con él aprendimos a mirar, a oler, a llorar, a cantar y a callar. A sentirnos heridos y agradecidos de belleza, a escuchar en la mitad del aire el mensaje milenario de la gleba..."
Bufano conocía todos los animales de Cuyo y se detenía en los más diminutos, en los más frágiles, en sus lecciones áulicas el bosque entraba por todas las ventanas. Los que fueron sus alumnos habrán olvidado clasificaciones zoológicas, pero incorporaron a su imaginación adolescente, para toda la vida las palabras que el maestro sacaba de su corazón.
De sus experiencias como profesor, y del tipo de vida que llevaba en el lugar, da testimonio en el poema "Esta es mi simple vida"
La etapa vivida en San Rafael fue fecunda desde todo punto de vista. Durante este período publicó Poemas de cuyo (1925), Aconcagua (Crónica en prosa sobre un viaje a la cordillera de Los Andes) (1926), Tierra de Huarpes (1927), Poemas de la nieve (1928), El reino alucinante (1929), en el poema del mismo nombre, se refleja el problema de salud que comienza a acecharlo desde entonces, una sordera progresiva que lo llena de dolor porque las personas amadas por él perdieron su voz , Valle de la soledad (1930), primer premio en el Concurso de las Provincias de Cuyo, Open Door (1930) (cuentos), Romancero (1932), Premio Nacional de las Letras, Laudes de Cristo Rey (1933), Los collados eternos (1934), Poemas para los niños de las ciudades (1935), Zoología política (1935), prosa, Poemas de las tierras puntanas ( 1936), Ditirambos y romances de Cuyo (1940), Mendoza la de mi canto (1943), Tiempos de creer (1943), Colinas del alto viento (1943), Infancia bajo la luna (1945), Jerarquía de la libertad (1945), Charango (1946).
Además de las publicaciones de estos libros, dictó algunas conferencias, y colaboró en La prensa y en La Nación.
Bufano nunca tuvo militancia política, en su libro Zoología política (1935) satiriza al caudillismo y la demagogia, deformaciones de la política. Cuando se desarrolla la segunda guerra mundial y adviene, en el país el primer gobierno peronista, toma, como muchos de los intelectuales argentinos, posiciones de apoyo a la causa de los aliados en el ámbito internacional. Se afilió al partido Conservador, aunque esta afiliación no implicaba militancia partidaria, fue una toma de posición frente a un momento político determinado.
En su libro Tiempos de creer (1943) señala el apocalíptico contexto en el que se mueven los hombres de la época. Jerarquía de la libertad (1945) que recoge aforismos aparecidos en La Prensa entre 1940 y 1941, manifiesta convicciones democráticas. En Elegía a un soldado muerto por la libertad (1950) expresa su temor de que la ofrenda de la vida de un soldado americano haya sido en vano.
En el verano de 1947, mientras se encontraba con su familia de vacaciones en San Clemente del Tuyú, lee en el diario una de las listas de "cesantes" por razones políticas, que aparecían habitualmente y encuentra su nombre.
Bufano vivía de su trabajo. Cuando pierde las cátedras debe abandonar San Rafael y se traslada con su esposa a Buenos Aires. Allí viven en una pensión; Guillermo Kraft le da un puesto en la entidad cultural"Amigos del libro" en la calle Florida.
Se trasladan a vivir a Adrogué. Desde abril hasta noviembre de 1947 realiza un viaje a Europa para organizar en España la Exposición del Libro Argentino. La muestra se realiza en Madrid, Barcelona, Granada y Sevilla. En esta ciudad pronuncia una conferencia sobre el movimiento literario argentino. Recorre varias ciudades de España y África. Visita también Francia.
De esta experiencia nacen los libros Junto a las verdes rías (1950) y el póstumo Marruecos (1951). Han quedado poemas inéditos sobre ciudades y paisajes de España y Francia, que permitirían según testimonios de familiares editar dos o tres libros más.
Regresa a Buenos Aires, a Adrogué. En 1950 publica Elegía a un soldado muerto por la libertad. El 15 de octubre viaja a Mendoza a visitar a su hija. Desde agosto lucha con una de las crisis periódicas de sus dolencias respiratorias. El 31 de octubre falleció repentinamente en San Rafael.
Sus restos fueron trasladados a Buenos Aires, velados en la Casa de Escritor y sepultados en el cementerio de La Chacarita. Una comisión de honor acompaño los restos del poeta. Estaba integrada por su presidente, Jorge Luis Borges y Eduardo Mallea, Conrado Nalé Roxlo, Vicente Barbieri, Manuel Mujica Laínez, vicepresidente de la institución. Bufano había expresado su deseo de que sus restos descansaran en la Villa de San Rafael.
El 6 de diciembre del mismo año sus restos fueron trasladados nuevamente a San Rafael. Pueblo, amistades y familiares le rindieron el último homenaje. La tumba, sombreada por un terebinto, como lo deseara Bufano, tiene u epitafio, tomado de Poemas de provincia:
Por eso cuando sea eternidad
poned los huesos en el campo en flor,
y en una piedra tosca esta inscripción grabad:
Poeta, sembrador y poblador.

INTRODUCCIÓN A SU POÉTICA
Bufano es el poeta postmodernista más importante y reconocido de Mendoza. Desde Lugones, y el maestro Rubén Darío, hasta "la generación de 1910", integrada por Manuel Gálvez, Enrique Banchs, Miguel Obligado, Arturo Capdevila, Y Baldomero Fernández Moreno, influyeron notablemente en Bufano.
Para él la poesía es vocación medular, y da varias definiciones sobre su esencia y su ejercicio. En el poema"Elogio de mi canción" de Poemas de provincia (1922) enuncia una poética postmodernista que busca despojar a la poesía de "trajes caros y raros" y procura orientarla hacia una temática del campo y del paisaje.
Allí declara que su poesía nace del sentimiento y de la sensibilidad.
Canción
la mía
que nace
limpia
del corazón
como agua cristalina
del hoyuelo de la tierra.
Su canción busca la transparencia, quiere asemejarse a los elementos simples y humildes de la naturaleza.
En el libro Poemas de provincia define por primera vez su poética y orienta su temática predilecta hacia el campo y el paisaje.
El estudio de la versificación y recursos elegidos por el poeta, nos permite observar su preferencia por la armonía, la musicalidad, el ritmo, la claridad, rechazando las oscuridades vanguardistas.
En varias oportunidades el poeta establece la relación "canto-dolor", es decir, canta para amenguar su dolor o para vencer por su intermedio el destino adverso:
Cierto que amenguo mi dolor cantando
con blando ritmo y melodioso acento,
¡pero soy como el viento,
que al cantar en la rama está llorando!
("Canción", en El huerto de los olivos) 1923
La poesía, es para Bufano, una vía para la superación del dolor, al cual él estuvo tan expuesto por su precaria salud, por su pobreza, por su hipersensibilidad de poeta, y por los reales problemas que debió enfrentar.
Su obra testimonia además una capacidad de gozo lindante con el éxtasis frente a las grandes y pequeñas criaturas de Dios, frente a los grandes acontecimientos de la existencia. Su reflexión poética expresa la necesidad de que la poesía sea también un canto gozoso:
Deja inútiles lamentos
y sé jocundo, cantor,
como un duraznero en flor
entre olivos cenicientos.
(Copla XXIX, Charango)
Ese gozo que ha de expresar la poesía proviene de un místico amor a la creación que se relaciona con el franciscanismo de Bufano; es más, poesía y amor a lo creado se identifican.
La poesía ha de ser entrañable, ha de brotar de los hondones del alma:
La copla es copla si nace
De los hondones del alma,
Como de la peña brota
El hilillo del agua clara.
(Copla I, Charango)
El agua es un elemento que le sirve al poeta - por los diversos modos en que se brinda y por sus diferentes funciones - como imagen adecuada para expresar la esencia de la poesía:
Sea tu ejemplo el agua tenaz y labradora;
Ella eriales fecunda, duras piedras labora,
Mueve recios molinos, canta, murmura, llora.
¡Empero, nunca he hallado más humilde señora!
Con respecto a las condiciones necesarias para la creación poética, Bufano destaca la importancia de dos: la soledad y el ocio fecundo. En una de sus conferencias dijo:
La soledad es otra urgencia de nuestra época. Urge conocer sus inefables sendas; urge saber hasta qué alto grado es dulce y fructuosa su compañía. Los hombres que alcanzaron la más alta expresión jerárquica en los dominios de la belleza y de la sabiduría, aprendieron, antes a quedarse solos en el momento oportuno...
No hablo, por cierto, de la soledad estéril y egoísta, si no de la grávida, la trabajadora, de la pletórica soledad de los hombres que se olvidaron de sí mismos para derramarse en los otros en dones excelentes.
En el plano de los medios expresivos, Bufano aconseja al que quiere ser poeta que se proponga conocer la gramática:"viril gozo es domarla como mujer bravía"
En su obra poética se pueden considerar tres etapas evolutivas: la primera, de iniciación y búsqueda, correspondiente a la obra concebida en Buenos Aires, desde la aparición de El viajero indeciso (1917) hasta la de El huerto de los olivos (1923). La segunda, de madurez y consolidación del propio estilo, abarca los escritos en Mendoza, desde Poemas de Cuyo (1925) hasta Charango (1946). La tercera, coincide con su forzoso abandono de San Rafael, su traslado a Adrogué, y su viaje por Europa, incluye libros publicados desde Junto a las verdes rías (1948) hasta el póstumo Marruecos (1951).
A lo largo de su extensa obra literaria, están presentes diversos temas: el amor, el dolor, la muerte, la soledad, la flora y fauna mendocina, la figura de Dios como creador del universo, y de todas las bellezas de la naturaleza.
Bufano reelabora el tema campestre como un nuevo "beatus ille", como una nueva vivencia de la contraposición "campo-ciudad". Esta virtud salvadora del campo proviene de que sus criaturas son un mensaje de su creador. El alma religiosa de Bufano lo lleva a descubrir la presencia de Dios en el paisaje.
Él se inspira en realidades particulares, las individualiza con variados recursos, entre los que se destacan sobre todo la toponimia y el léxico riquísimo en americanismos, argentinismos, regionalismo, etc. Sus palabras aluden a costumbres, y a modos de hablar propios de la región: charqui, chapecas, sopaipillas, pallana.
De este modo, logra una interrelación entre literatura y realidad: la literatura es su instrumento para incorporar a la cultura nombres sólo conocidos por quienes viven en íntimo contacto con el campo.
Bufano es y será para los mendocinos un poeta entrañable, él nos ha enseñado a mirar, a querer, y a valorar nuestra tierra, porque al nombrar nuestras más queridas realidades les ha conferido eternidad.
Nos ha revelado las más profundas esencias cuyanas y nos invita a actualizarlas ininterrumpidamente.
Selección De Poemas
De: El Huerto De Los Olivos, (1923)
1. GENEALOGÍA
De heroica estirpe corsa desciendo; hay en mis venas
sangre de montañés, de monjes y piratas;
sólo mi madre, que era más suave que una nube,
puso en mí viejo espíritu una azucena pálida.
Por eso muchas veces frente a ti, soy como una
garra dura y tremenda, como una enorme garra
que al sólo suave roce de tu mano de seda
se hace también de seda como tu mano blanca.
Por eso mis pupilas se pierden en las sombras,
y son frente a tus ojos, como aves solitarias
volando más allá de la vida y de la muerte,
más allá de los siglos más allá de la nada.
Por eso soy a veces taciturno y doliente,
y otras, ¡tu bien lo sabes! un puñado de infancia;
y así como te lleno de besos y canciones,
he abierto con mis uñas, en sueños tu garganta.
Ya te lo dije un día: pesan en mí diez siglos
de pasión y de muerte, de amor y de venganza;
¡No tiembles, pequeñuela, si alguna vez descubres
en mis profundos ojos la sombra de mi raza!
Por lo demás ya sabes: soy una cosa tiste,
¡bastante triste! Acaso siempre azucena pálida
que en las noches profundas vuela hacia las estrellas,
trémula de suspiros y luciente de lágrimas.
2. HOY NO LO SABES
Hoy que me tienes cerca, hoy que tienes
junto a ti como el aire, hoy que te miras
en mis ojos, no sabes lo que valgo.
No sabes lo que valgo, oh, sí; mis dedos
están prontos a verse entre los tuyos
como ateridos pájaros, mi boca
se abre a tu beso antes que tú lo pidas;
y aunque yo no lo diga, porque ignoro
las palabras superfluas, tú sabes
que estoy lleno de ti como está el árbol
lleno de flores en la primavera
y de sollozos cuando pasa el viento.
Hoy me tienes cerca, hoy que te busco
para apoyar esta cabeza mía
tan llena de tristeza en su regazo,
a veces como un niño y otras veces
con la grave fatiga de los hombres
que en vano recorrieron los caminos
del mundo, en busca del ansiado sueño;
hoy que te ansío, hoy que me tienes cerca,
no sabes lo que valgo.
Mañana sí; mañana cuando el frío
de la ausencia te envuelva como un brazo
invisible; mañana, cuando esperes
en vano al que no ha de volver ya nunca,
sabrás lo que yo soy; hoy no lo sabes.
Y cuantas veces en tu alcoba triste
habrás de recordar aquel muchacho
silencioso y extraño, que tenia
esa cara tan pálida, esos ojos
como con sueño siempre, y esa boca
con algo de ansiedad y algo de hastío;
y aquel aspecto suyo, tan cansado...
Y cuando te pregunten: "¿En qué piensas?"
leve rubor encenderá tu rostro
y como sin querer, acaso digas:
"¡En nada...!" pero tu alma
murmurará en silencio: "¡Era tan bueno!"
¿Y tus ojos? ¿Y tus queridos ojos?
3. UN SUEÑO
Era una noche profunda,
obsesionante y fantástica.
Soñé que eras una sombra
envuelta en sedas extrañas,
y que entre nubes de incienso
sin un rumor te acercabas.
Soñé que tus ojos raros
me estremecían el alma;
soñé que eran mis pupilas
de tus pupilas esclavas.
Yo te dije:" ¡Tengo sueño!"
Tú no me dijiste nada.
Era una noche profunda,
obsesionante y fantástica.
Tú te acercaste a mi lecho,
y con tus manos de nácar
acariciaste mis párpados
con una caricia larga.
Mis párpados se cerraron,
mi boca te dijo: "¡Gracias!"
Tú en cruz pusiste mis manos,
mi cara se puso pálida,
y en el silencio de muerte
se oyó un leve rose de alas.
¿Y después? Ya no recuerdo
nada... no recuerdo nada!
4. TE QUIERO
Te quiero por la tenue caricia de tu voz,
te quiero por la seda de tus manos,
por la blancura de tu piel, te quiero
por la sensual promesa de tu nuca,
por tu fino cabello, por el raro
perfume de tu carne en primavera,
por la gracia felina de tu cuerpo
con algo de vestal y de leopardo,
te quiero por la roja flor de fuego
de tu boca entreabierta, por el vago
resplandor religioso que te envuelve
como el halo de luz circunda al astro;
te quiero por tu alma, oh mi pequeña,
que es alma de pureza y de milagro,
¡y por tus ojos!, por los ojos esos
que en gracia eterna moverán mis labios
para cantar los versos que ellos mismos
hacen brotar del corazón extático,
como el hilo perene de la fuente
que murmurando salta hacia el espacio,
para tornar de nuevo a recogerse
y volver a surgir, siempre cantando.
¡Oh mi gacela. Oh mi olorosa, linda
como una florecita de naranjo!
De: Poemas De Cuyo, (1925)
5. ÉGLOGA A LA TIERRA DE CUYO
Cante esta vez el claro verso mío
tu fecunda bondad que en todo alienta;
lo mismo en la montaña que en la menta,
que en turbia acequia o caudaloso río.
Cante la aristocracia austera y suave
del álamo, que eleva su figura
hacia la claridad inmensa y pura
de tu cielo, en un vivo anhelo de ave.
Cante tus amplias, lujuriantes viñas,
fuentes enormes del gran bien celeste;
y este perfume, este perfume agreste
que tan sólo regalan tus campiñas.
Cante al nativo pájaro que el vuelo
remonta al cielo y que trinando ambula;
y el desolado cardo que se azula
de tanto y tanto contemplar el cielo.
Cante con su más tierna melodía
las olorosas flores de la tuna,
que son como pedazos de la luna
decorando la torva serranía
el manantial jocundo y cristalino,
y la fecundidad del duraznero,
y la cruz solitaria que el viajero
suele encontrar al borde del camino.
Y el cedrón oloroso, la cancela
que da a las galerías silenciosas,
y las enredaderas milagrosas
que plantaron las manos de la abuela.
q cante a la mujer fuerte y garrida,
de ojos profundos y de piel morena;
mujer la más hermosa y la más buena
que entrega con su amor toda su vida.
Cante al mancebo de cuerpo robusto,
de tórax amplio y de cuello taurino,
alegre a veces como el sol y el vino
y otro fakir hermético y adusto.
No desprecie mi canto conmovido
ni la brizna más leve del sendero;
sabroso sea como pan casero
y bueno como un árbol florecido.
Que tenga olor a vid y a yerbabuena
y fluya claro como linfa agreste,
para que logre ser así como este
hondo perfume que tus campos llena.
6. RANCHO MENDOCINO
Sobre oscuras esteras de trenzada totora
el sol de otoño seca, tuerce, comprime, dora
uvas, higos, ciruelas, duraznos opulentos
y zapallos y choclos y sartas de pimientos.
De la pared de adobe, del clavo de una estaca
penden ramos de orégano, de cedrón y albahaca.
En el corral cercano una mujer trigueña
con otoñal cachaza la dócil vaca ordeña.
Cuatro chiquillos sucios juegan a la pallana
sentados en el suelo, en plena resolana.
Bajo la añosa parra, callado y pachorriento,
un viejo magro y fuerte está sobando un tiento.
Por el desierto patio, bajo el sol amarillo,
cruza lenta una flaca gallina con moquillo.
De tapia en tapia, en tanto, una leve ratona
con breves notas finas su ubicuidad pregona.
Y a la puerta del rancho, un perro macilento,
lleno de garrapatas duerme su aburrimiento.
7. SIESTA
La chicharra en el parral
su rauda matraca toca
acompañado a la loca
flauta que toca el zorzal.
Olor a vino pichanga
sale de la amplia bodega,
el tibio viento a mí llega
trayendo un son de catanga.
El sol quema la enramada
de chilca reseca y dura,
mientras la acequia murmura
su eterna y simple tonada.
Y bajo un chañar que ostenta
sus huevecillos de oro,
parlotea un viejo loro
en la tarde soñolienta.
8. PRIMAVERA EN LA MONTAÑA
Brillan las moreras y los carolinos,
se hinchan los sarmientos de las viñas prietas,
y hay en los caminos
y en las ríspidas sierras violetas
una oculta alegría pagana
que es oro en la tarde y oro en la mañana.
Cantan los senderos, cantan los pinares,
cantan los chañares y albaricoqueros,
y los durazneros y los olivares
y los azahares de los limoneros.
De limpios verdores se cubren las parras
del huerto querido. La siesta
ya afina su orquesta
de agudos zorzales y roncas chicharras.
Mi verso se viste de pámpano y pino;
se lleva a los labios su flauta de rama de higuera,
y se va por el pardo camino
danzando la danza de la primavera
9. ALEGRÍA DE LAS PRIMERAS NIEVES
I
Nieve en las ramas de los terebintos;
nieve en las hojas de los limoneros;
nieve en la soledad de los caminos.
Blancos están de nieve los almiares
que el mal año dejo sobre los campos
húmedos, desolados y espectrales.
Los álamos se yerguen en la niebla
bajo los cielos; y la nieve diáfana
es fino llanto entre las ramas secas.
II
¡Oh, alegría de andar sobre mi mula
por todos los caminos y los montes,
sólo con Dios bajo la nieve pura!
¡Alegría infantil de ver los copos
prendidos en las ancas y en las crines
del animal de lento paso isócrono!
¡Alegría de andar por la montaña
bajo esta lluvia de aves milagrosas
que me besan las manos y la cara!
Y saber que allá abajo nos espera
el fuego amigo y los manjares rústicos
y el fuerte vino de color de fresa!
III
Nieve en los pinos y en las secas parvas;
nieve en los montes, nieve en los senderos;
nieve en mi poncho y nieve en mis isangas.
10. RIO DIAMANTE
Azul esta el Diamante bajo la luz celeste;
azul profundo, azul de cielo vespertino;
y al corregir entre breñas, con su música agreste
llena de soledades del opaco camino.
Río Diamante, río montañés y sereno,
hecho de cielo puro y de noche estrellada;
enorme mancha larga de azul de metileno
caída en la campiña negruzca y desolada.
En tus orillas ponen las finas cortaderas
su simple blanca y verde nota decorativa;
mientras la arabia llueve su aroma en las praderas
e incendia el sol la roja montaña pensativa.
Río Diamante, río sensual y soñoliento
alegría sonora del monte florecido;
río que cuando abrevas al ganado sediento
le das también el cielo que en tu agua esta dormido.
11. COLORES
¡Campos de Tunuyán en esta clara
mañana de domingo tibio y lento!
Blanca, violeta y rosa la montaña,
azul celeste el cielo;
ocre profundo las trincheras de álamos
y verdes los pletóricos viñedos;
negruzcos los inmensos jarillales
y pardos los caminos polvorientos.
¡Mis ojos están llenos de colores;
la vid, el campo, la montaña, el cielo!....
12. NOMBRES
Chachingo! ¡Lunlunta! ¡Panquehua!
Épicos nombres sonoros,
hechos como de lanzas y trabucos
y tremolar de banderas y ponchos,
y silbidos de lazos,
y profundos galopes de potros.
¡Tabaleste! ¡Guaymaré! ¡Ocoyunta!
uno sólo, no más que uno sólo
de estos nombres, gritando en las montañas
o entre los montes hoscos,
levantaba a las huestes
de fieros y broncíneos rostros,
y fuertes cuerpos
musculosos,
como raíces de alpatacos
y tocones de algarrobos.
¡Ñacuñán! ¡Guaymallén!
agudos, cortantes, roncos
vientos entre los desfiladeros,
siniestros, oscuros y torvos.
¡Nombres de guerra y de malones!
¡Nombres que tienen color rojo
y el gutural sonido de la piedra
arranca al caer a las aguas del pozo!
¡Nombres!
¡Musicales corceles indómitos
galopando a través de los siglos,
las crines al viento y el casco de oro!
13. PAISAJE INFANTIL
Camino del Cerro. Cuatro hileras de álamos;
cuatro hileras de álamos bajo el claro cielo.
En verano, verdes y ocres en otoño;
y en invierno grises, rápidos, enhiestos.
Camino del Cerro, cuesta arriba va
entre las hileras de álamos geométricos;
lindos alamitos d juguetería,
con el tronco blanco y el ramaje espeso.
Paisaje de niños es este paisaje;
al fondo el hirsuto boscaje del Cerro;
sólo faltan unos soldados de plomo,
briosos caballitos de pintado leño,
cañones de lata... ¡Y que nuestro pobre
corazón, dios mío, no fuera tan viejo!
14. VIEJA DEVOTA
Misia Fidela vive en su casona
llena de malvarrosas y glicinas;
sola, callada, triste, bonachona,
con sus perros, sus gatos y gallinas.
Su dormitorio es una antería
por horror a los guiños del demonio.
Estampas de Jesus y de María,
de San Pedro, San Pablo y San Antonio.
Metida en su mantón va a misa de alba
todos los días, infaliblemente,
cuando aun brilla el lucero suavemente
y el cielo montañés es verde malva.
Los domingos, con manos amorosas,
cuando no fríe ricas sopaipillas,
calienta el horno viejo con jarillas,
y hace empanadas de las más sabrosas.
Gusta de la pichanga y la mistela
y de alguna legumbre en escabeche,
del orejón y del arroz con leche
espolvoreado apenas de canela.
Mañana ha de morir, y ha de ser una
oveja más en el celeste aprisco,
y dejará su casa y su fortuna
a la comunidad de San Francisco.
De: Tierra De Huarpes, (1927)
15. PUREZA
A estas montañas vine
a reposar un poco;
y aquí estoy, hecho un loco
personaje de cine.
Con mi perro y mi mula
bajo los cielos vago
y a su divino halago
el alma se me azula.
Los años van pasando
entre esta serranía.
¡Oh, dulce brujería
de lo que estoy cantando!
¡Brujería celeste
de la montaña grave;
brujería del ave
y de su flauta agreste!
Equitación y pesca,
Caza ensueño y descanso.
¡Mi vida es un remanso
de agua fresca.
16. CAMINO FAMILIAR
Este es el camino, el camino viejo,
largo, desolado, mudo, polvoriento;
con sus mismos álamos y su turbia acequia,
y su vaga, escondida tristeza.
Camino de siempre que lleva a la casa
habitada ahora por gentes extrañas;
gentes que no saben que me fui en el tiempo
mejor de la vida, y que a mi regreso
sólo traigo el hondo dolor de los años
vividos en vano.
¡Corazón cansado, dime, a qué seguimos,
si ninguno saldrá a recibirnos!
De: Poemas De La Nieve, (1928)
17. NIEVE Y LUNA
Sobre el valle de Uspallata,
en esta noche de junio,
un obsesor plenilunio
su cabellera desata.
Mi alma no sabe decir
frente a tanta maravilla,
si es la nieve la que brilla
o es el celeste zafir.
¡Oh roja luna serrana!
¡Oh valle dulce y profundo!
¡Todo el silencio del mundo
se ha dormido en mi ventana!
18. SILENCIO
Pálida nieve en toda la campiña;
y en nuestro caserón, silencio y nieve.
Sólo percibo en la inquietud profunda
mi corazón latiendo tenuemente.
Silencio.
Sombra. Nieve.
¡Esta noche se oirían
los pasos de la Muerte!
19. CARRERAS
La cancha criolla, como un cuchillo,
abre en dos grupos a los jinetes.
Bombachas, ponchos y cintas patrias
en los arreos y en los zumeles.
Viejas y niños con canastotes
llenos de tortas y de pasteles.
¡Largan! La nieve tórnase harija
entre las patas de los corceles.
Se abren los gritos de los que ganan
sobre el velorio de los que pierden.
Hombres y bestias se desdibujan
como fantasmas bajo la nieve.
De: El Reino Alucinante, (1929)
20. EL REINO ALUCINANTE
Yo conozco un lugar inmutable y doliente.
En sus calles y plazas crecen las hierbas, como
si hiciera muchos años que nadie transitara
por ellas. Los viajeros se deslizan sin ruido
cual las vagas imágenes que vemos en los sueños.
Hay pájaros que vuelan, pero que no poseen
la piadosa virtud del trino melodioso.
Los árboles se mueven merecidos por un viento
sin voz. Las aguas corren mudas en los canales.
Cuando la lluvia cae sobre las plantas, cuando
acude a los cristales como pidiendo abrigo.
Lo hace en silencio; lo hace con el grave silencio
de la divina lágrima que asoma a nuestros ojos
sin haber contraído ni el más pequeño músculo.
Clarea el día y llega la noche de oro y ébano,
y al moverse los seres y las cosas, lo hacen
sin el menor murmullo. Gesticulan las bocas
como si hablaran, pero la voz no sale de ellas.
A todas horas vese de hinojos sobre el musgo
a un solitario monje de angustioso musita
un rezo del que nadie conoce las palabras.
Las ventanas se abren sigilosas, y asoman
unos rostros estáticos de inquietantes pupilas
que se quedan las horas mirando a la distancia
cual si escrutaran algo que nadie ha visto aún.
La verdinegra fuente lanza su fino chorro
que cae silencioso cual si fuera de lana,
mientras el agua inmóvil del viejo estanque copia
un pedazo de cielo de un gris desconocido
y el follaje dorado de los árboles muertos.
¡Oh Dios mío, Dios mío, piedad para el que llega
a este lugar más triste que la nada y la sombra!
21. IMAGEN
Gusto mirarme al espejo
ya de penumbras bañado,
y verme desdibujado
como en un retrato viejo.
Vacías cuencas moradas,
suavidad de antigua cera,
con algo de calavera
y algo de estampas sagradas.
Y me entretengo en creer
que así, borroso y distante,
volveré por un instante
en un hondo atardecer.
22. SUEÑO
¡Es cierto! Todo se me fue soñado.
Mas déjame soñar, que el sueño es bueno.
¡Cuánta angustia que pudo ser veneno
del alma triste se me fue soñando!
Toda la vida se me va en un sueño
que no he de ver hecho palabra un día.
¡Y sin embargo sueño todavía,
pues si mi vida es algo, es porque sueño!
Nada más que por eso; y porque alcanza
el cielo, claro almendro florecido.
De este modo mantengo mi esperanza
con su cirio eucarístico encendido.
Déjame ¡oh Dios! Que duerma y sueñe ahora
que estoy para sufrir siempre despierto.
¡Hoy este sueño el corazón me dora,
y haz que me lleve a ti después de muerto.
De: Valle De La Soledad, (1930)
23. ESTA ES MI SIMPLE VIDA
Esta es mi simple vida de profesor rural:
dar clases, mal o bien, en la Escuela Normal.
Para ir a mis aulas, a diario debo hacer
unas leguas de campo rojo de amanecer.
Esto, indudablemente, de todo es lo mejor.
El campo es profilaxis de cualquier profesor.
Eso sí; para ser cual todo sabio ha sido,
me falta ser un poco provecto y distraído.
Voy a la escuela como cuando era estudiante.
La austeridad la dejo para más adelante.
Como cualquier alumno me alegro cuando suena
la campana, trizando la mañana serena.
Salgo a al patio con simple gozo de caracol,
y en diez minutos lleno mi espíritu de sol;
Pájaro tibio que, de tan hermosa jaula
liberto luego para que vuele por el aula.
Y entre un croquis y un hecho, y entre un ver
como un error furtivo el tiempo se me escapa.
Salimos. ¡Hora bella! Libre ya al mediodía
de textos de gramática, de historia y geografía;
Torno a mi lugar cerrero, que a orillas del Diamante,
goza la franciscana virtud de su habitante.
Como no sé jugar al truco ni al tresillo,
ni al ajedrez, ni al póker, ni descifro el sencillo
misterio de la loba, nadie puede notar
mi ausencia vitalicia del pueblerino bar.
24. SOL MENDOCINO
Bajo este tibio sol de otoño mendocino,
el alma es una tenca trinando en el camino.
Cielo sin una nube, sin una nube, igual
a una campana límpida de celeste cristal.
¡Alegría en el árbol y en la acequia; alegría
en el ave y en la cambiante serranía!
¡Alegría en el valle tornasol y en el monte
y en la grávida curva de todo el horizonte!
Y es porque uno no sabe, de ninguna manera,
si es del otoño el mundo o es de la primavera.
Y el alma, alegre y niña por no darse a dudar,
se pone bajo el cielo a volar y a cantar.
25. USPALLATA
Valle de Uspallata,
erizados de cumbres de plata
Que en la tarde pura
voluptuosamente ciñen tu cintura.
Valle de Uspallata, donde el sol, rendido
de andar por las cierras, se queda dormido;
Y tanto se huelga
en el río y los prados de mielga,
Que el bíblico hato de vellón de nieve
como el sol, si pace; bebe sol, si bebe.
Valle de Uspallata, en donde la luna
de noche, en silencio, guarda su fortuna;
Cuando no se baña, desnuda y hermosa
en las verdes aguas del río Mendoza
Que baja cantando por la pradería
contento de su alma sonora y bravía.
Claro valle de oro, en donde los años
se mueven apenas como tus rebaños.
Valle de oro y cielo, en donde la vida
está entre las cumbres tan bien escondidas,
Y es tan pura, tan grave y tan fuerte,
que por más que la ronde no la haya la Muerte.
26. CRECIENTE
Lento bajaba el río como siempre,
entre sauces, arabias y jarillas.
La tarde estaba quieta en las montañas,
azul y quieta como adormecida.
Más poco a poco, grandes nubes negras
de las cumbres, fantásticas surgían;
se abalanzaban por el cielo claro
como una loca y trágica tropilla;
y sobre el monte cárdeno y los árboles
torva zalea entretejiendo iban.
Rompió el trueno montes su gran matraca
contra la cordillera anochecida;
y el relámpago abrió su rosa inmensa,
roja, morada, verde y amarilla.
Rompió a llover. Rompió a llover en forma
que el cielo con la tierra se perdía.
El sonoro Diamante fue creciendo,
y al rato era una sierpe enloquecida
que iba hinchando su lomo tenebroso
hasta romper, bramando las orillas.
Sobre las turbias, sollozantes aguas,
como si fueran deleznables briznas,
boyaban algarrobos y chañares,
matas de jume, zampas, allamisas,
sauces, álamos, troncos, y resacas,
cabras cerreras, vacas montesinas,
y cuanto halló al pasar la auda boa
que de la cumbre al llano se extendía.
Pasó al instante de terror. Ahora,
como una agreste y dulce margarita,
sobre el cuadro cerril recién pintado
la clara estrella de la tarde brilla.
De: Romancero, (1932)
27. RETRATO
Este muchacho que tiene
negros los ojos y el pelo,
ágiles miembros de gamo,
elástico y firme cuerpo;
este muchacho que mira
de un modo tan grave y tierno,
de un modo que pareciera
estar mirando a lo lejos;
este muchacho que luce
hermoso tórax y cuello,
este muchacho es mi hijo,
lo mejor que diome el cielo.
¡Clara música del patio;
capitán de barulleros;
luna, relámpago, aroma,
mística rosa y lucero,
ojos por donde yo miro,
boca por donde yo muero!
28. ROMANCE DE REGRESO
Me fui con las hojas verdes
y el verde río sonoro
con las ubres de las parras
llenas de miel y de gozo.
Me fui con los valles anchos
y los dorados aromos,
con los caminos en flor,
en flor de herrenes y tordos.
Me fui con el alma mía
vestida de frescos tonos,
me fui con los ojos llenos
de claros mundos remotos.
Vuelvo a las viejas montañas
marfil de cera en mi otoño;
ojos blancos y vacíos
de tanto mirar a otros;
manos heladas y frágiles
como antiguos heliotropos,
y todo yo de cenizas,
de sal, de pena y de polvo.
Al llegar, bajo la luna
en el camino he abierto un pozo;
mi corazón
he enterrado
como un tubérculo de oro.
Dios hará que se abra un día
hecho lucero o gladiolo;
me lo pondré alborozado
en mi pecho suave y hondo,
y he de volar bajo el cielo
como un Halcón luminoso.
De: Los Collados Eternos, (1934)
29. ROMANCE DE LOS DOS RÍOS
Labrador era mi padre,
y yo he sido labrador;
pero mi madre tenía
de cristal el corazón.
El me dio músculos recios
para ser trabajados;
Y ella en mi alma, viento y agua,
su música deshojó.
El trabaja la tierra,
¡con qué cariño, Señor!
Ella miraba las nubes
cual suelo mirarlas yo.
Mi padre me hizo labriego,
mi madre me hizo cantor;
por él manejo el arado
por ella lloro de amor.
El me decía: "¡Muchacho:
agua y tierra es lo mejor!"
Ella a mi oído rezaba
"Rapaz ¡qué cielo el de Dios!"
Mi padre vino a estas tierras
a buscar lo que encontró:
presnos, hogar y domingos
por seis días de sudor.
De estos dos ríos contrarios
de estos ríos vengo yo
De los dos ríos que canto
no sé cual será mejor.
A ella el cielo le gustaba
y el cielo se la llevó
Él se quedó mudo y sólo
con su tierra y su dolor.
Vivió en ásperas pobrezas,
y así pobre envejeció.
¡Un día se fue en silencio,
tan pobre como llegó!
Allá se encontró con ella,
la misma que aquí adoró.
¡Estará mi padre arando
en las tierras del señor!
¡Soñando estará mi madre
Sentada a su bastidor!
El me dejó fortaleza
para aguantar mi dolor;
sus ojos ella y sus lágrimas
para llorar a los dos.
Hoy ya solito en el mundo,
esta copla canto yo.
Mi padre me hizo labriego,
mi madre me hizo cantor.
Por él manejo el arado,
por ella lloro de amor.
De: Colinas Del Alto Viento, (1943)
30. BUENOS DÍAS POETA
Sean la claridad tu más firme camino.
De nada han de valerte mucho seso y buen tino
si es la palabra brozna, si es el decir ladino.
¡Puros, límpidos, castos: sintaxis, verso y vino!
Muchos un día holgaronse en decir raras cosas:
ahogabanlas, hacínalas de talento tenebroso.
Nadie las entendía, nadie hallolas sabrosas.
¡Yo sigo prefiriendo la belidad de las rosas!
Yo continúo amando la lección de las flores,
la del viento y las aguas y la de los pastores,
la de la huyente nube con sus varios colores.
¡Y la de mis angustias con mis propios dolores!
Así logré mi verso, día a día labrado,
por mi sufrir ceñido, con mi sangre regado.
En él di lo que a mi alma por Dios fuerale dado.
¡Si no fuera para la gloria, tieneme sin cuidado!
Abrévate en los hornos y eternos manantiales
de Dios y de la Patria. Los poetas cabales
son siempre de su pueblo, cual los ríos caudales,
cual las constelaciones y los claros trigales.
Porque la Patria es esto que da perpetua vida,
que jaden, que suda sangre reverdecida,
que nos queman las carnes como gleba encendida.
¡La Patria ha de dolernos como duele una herida!
"Nunca menos ocioso que cuando estés ocioso",
Escipión Africano nos dice ¡Dulce gozo
de la semilla eterna que germina en reposo
viva, anhelante, inmóvil en sueño laborioso!
Da tu verso y no pienses que alguien oye tu acento
¡Que lo lleve la gloria, que lo derrame el viento!
deja proscenio y ruido para gallo y jumento.
¡Canto y llanto se amasan con el mismo elemento!
Sea tu ejemplo el agua tenaz y laboriosa;
ella eriales fecunda, duras piedras labora,
mueve recios molinos, canta murmura, llora.
¡Empero, nunca he hallado más humilde señora!
Entre ciudad y aldea no dudes ni un momento.
El campo es la dulzura de la estrella y el viento,
de la flor, del olvido, del humilde sustento,
del alba y de la luna, del buen recogimiento.
¿La soledad? ¡Maestra de mucha autoridad!
no hay obra ni grandeza sin su buena amistad.
Haz en ella tu mundo de luz y de verdad,
y de amor sin confines, y de eterna bondad.
31. LA SOLEDAD Y LA LUNA
Nada mejor que este callar sombrío
que al fin es voz de poderoso viento;
nada mejor que este escondido acento
maravilloso del silencio mío.
No porque yazga remansado el río
deja de ser indómito elemento;
No por dormir sobre la cumbre el viento
pierde su tumultuoso señorío.
No por estar tan sola es menos pura
la tola que la unánime azucena.
En una y otra el gran amor fulgura.
Así en mi soledad ardida y plena
mi corazón se agranda de ternura
como la noche con la luna llena.
De: Mendoza La De Mi Canto, (1943)
32. EXALTACIÓN DE LA TIERRA
Miro con ojos casi vegetales
estas mesetas, estos valles míos,
estas altas praderas- cielos verdes
entre rojas montañas escondidos
y estas nieves gozosas, estos raudos
arroyuelos montunos, estos pinos
inmóviles, estos calvijares,
estos alcores, estos sembradíos,
y una ternura poderosa y honda
me invade todo como un dulce río.
Ay altozanos, bosques, parameras,
terrazgos y jarales y bajíos,
correhuelas unánimes, horacajos,
temblorosos luceros matutinos;
cumbres rodenas, azulados montes,
hortales de manzanos y de olivos,
luna remola de las verdes alba,
mundo del vuelo, del color, del trino;
dulces cosas fugaces, pero eternas,
de todo esto tan hondamente mío!
Un día seré tierra entre la tierra,
pero mi corazón seguirá vivo
porque canté con sangre y no con voces
lo que hoy con desvelados ojos miro
como si los abriera en este instante,
oh tierra, a tu hermosura y tus prodigios.
33. GALVANA
Reverbera el guadal soturno y rojo
bajo la luz que a los chañares raja;
Purpúreo el aire montesino cuaja
olor de sirria y de quemando hinojo.
El horizonte es una ardiente faja
que hace del abrasador manojo.
Traza su negra línea en el espejo
del cielo, pardo de aventada harija.
Y en el sendero que en fugarse puja,
una verde y brillante lagartija
su rijosa pereza desdibuja.
34. VENTANA
Esta ventana abierta al campo arado,
a la montaña azul y al viejo río,
es en mi soledad el mundo mío,
el mismo siempre, y siempre renovado.
Por ella en cielo ilustre he navegado,
triste señor de mi estelar navío;
por ella he visto el mínimo rocío
en arca de color transfigurado.
Albas de verde mar, horas del cielo,
lejanos grises, luna, azul profundo
por ella vienen hasta mi canción.
Y por ella se van claro vuelo
por los caminos pálidos del mundo
las golondrinas de mi corazón.
De: Infancia bajo la Luna, (1945)
35. DOÑA LUZ
En el aula era una especie
de espantapájaros negro.
vaina enjuta de algarrobo,
nariz de jote o de anzuelo.
Cada grito de los suyos
se me metía en el cuerpo
como una araña peluda,
como un helado murciélago.
Doña luz nos desaznaba
con voz ruda y fieros gestos
y para apodos no había
quien extenuase sus sesos.
"¡A ver usted, niñiñaque!
¡pase y lea pichiciego!
¡qué hace usted su frailecillo,
con esa cara de de muerto!"
Sin embargo una mañana
la vi llorar en silencio
sobre unas flores marchitas,
sobre unos papeles viejos.
Aún veo su triste rostro
como entre nieblas de sueño.
Aún veo sus flacas manos
desmenuzando unos pétalos.
¡Qué dulce llanto empañaba
aquellos ojos tan fieros!
36. EL PROMESANTE
Ved a este niño metido
en su sayal en su sayal franciscano:
ojos verdes y remotos,
negro pelo alborotado,
rostro anguloso y moreno
tan de niño, y ya cansado.
Anda por caminos lueñes,
se pierde en medio del campo:
Cuando quiere compañía
busca el arroyo y el pájaro,
la nube que va y no vuelve
o la sombra de algún árbol.
¡Bien sabe ya que estar solo
es estar acompañado!
Cuando otros ríen el llora
con un escondido llanto
que sin querer se le sube
a los ojos asombrados.
Le gusta mirar el cielo
sólo porque está tan alto;
le gusta mirar el río
porque se va mundo abajo;
sueña dormido y despierto
casi perdido en su sayo
que le da un aire de viejo,
de pordiosero y de santo.
Ved a este niño grotesco
en un pueblucho serrano;
anda que te anda caminos,
ora a pie, ora a caballo.
Por un lado las montañas,
por el otro el verde campo;
arríbale cielo profundo,
cielo grande, inmenso, diáfano;
y el niño sólo en la tierra
en su sayal franciscano:
y en su alma el trágico asombro
de no haber nacido pájaro,
agua, viento o nubecilla,
o lluvia, o flecha, o relámpago.
¡No hay que ser muy zahorí
para saber de quien hablo!
¡Sin ser adivinadores
ya lo habrán adivinado!
De: Charango, (1946)
37. COPLAS
I
La copla es copla si nace
de los hondones del alma,
como de la peña brota
el hilito de agua clara.
IX
Mi copla, con claro gozo,
brota de mi sentimiento;
fresca música del pozo
que sube y se lleva el viento.
XI
La poesía ha de ser
tan vieja como la luna,
mas sin dejar de ser una
flor ebria de amanecer.
XLV
Mi canto es vivencia en mí,
pero es también tu vivencia,
del mismo modo que el río
es agua en él y en la tierra.
XXV
Dulce es el agua si canta,
dulce es el agua si llora.
saque tu verso ventaja
del agua caminadora.
XXIX
Deja inútiles lamentos
y sé jocundo, cantor
como un duraznero en flor
entre olivos cenicientos.
XXXI
Llora la aguita del cerro;
llora el viento entre el chacay.
yo canto pero es mi canto
mi manera de llorar.
De: Marruecos (1951), Póstumo
38. BARRIO MORO DE TANGER
¡Qué gozo mirar el mar,
el mar desde la Alcazaba,
mientras asoma la luna,
por entre verdes montañas!.
¡Qué gozo mirar el cielo,
sobre vetustas murallas,
o verlo en cintas de seda
en la calle Bab el Assa!.
¡Qué misteriosa ternura
ver estos ojos que pasan
y que furtivos nos miran
con agarenas miradas!
¡Qué nieves de jazmineros
por callejuelas y plazas!
¡Qué blancura de mazquitas
bajo la luna dorada!
¡Qué dicha andas sin ser visto
en dulces tierras lejanas,
sin saber si ayer es hoy,
y envuelto en luna y distancias!
39. CALLE DE LA LUNETA
¡Qué alegre brilla en la noche
con sus bazares y tiendas
la calle, la calle mora,
la calle de la Luneta!
¡Qué nombre tiene más lindo!
¡Qué blancura de azucena,
la calle, la calle mora,
que llaman de la Luneta!
Se sahuma de fragancias,
de jazmín y yerbabuena.
Sus farolillos alumbran,
con luz lejana de estrellas.
¡Con qué infantil alegría,
miro sus moros y tiendas!
¡Con qué placer subo y bajo!
¡Qué a gusto me siento en élla!
No hay en Tetuán herbolarios
que vendan más finas hierbas,
que los que orillan la calle
moruna de la Luneta.
No hay ojos más turbadores,
ni vendedoras más bellas,
ni más fragantes jazmines,
ni yerbabuena más crespa.
Si en sus vitrinas enjutas
manos de Fátima cuelgan,
comprádlas, porque la suerte,
seguramente os espera.
No hay en Tetuán una calle
que un nombre más bello tenga
que ésta, de la morería
llamada de la Luneta.
Mis sueños y mis congojas
más de una vez dejo en élla
mezclados con las fragancias,
de frutas, flores y hierbas.
¡Qué alegre brilla en la noche!
¡Qué alegre canta en mi pena
la calle, la calle mora,
la calle de la Luneta!
40. ROMANCE DE MOHAMED BEN HASAN
Éste es mi amigo Mohamed
y por más señas Ben Hasan.
Mi buen amigo agareno,
en éstas tierras del África.
Tan negros como los ojos
tiene la tez musulmana,
pero, como alguien lo dijo,
brotan jazmines de su alma.
Su fez purpúreo ilumina,
las penumbras de su cara,
y lleva garbosamente,
los siglos de su chilaba.
Él me enseñó a conocer,
el gran dolor de su raza,
sufriente, mas no llorosa,
vencida, mas no domada.
Me guió por híspidas sendas,
y por fragosas montañas,
marchando siempre en silencio,
con lento paso de cabra.
¡Bien entendía Mohamed,
lo inútil de las palabras,
cuando entre flores y cielos,
nuestras sombras se alargaban!
Mohamed se detenía,
junto a la gloria del agua,
al pie de los jazmineros,
que antiguos muros escalan,
junto a los vivos claveles,
y a las adelfas rosadas,
mientras recóndita dicha,
los ojos le iluminaban.
En los dolientes crepúsculos
de estas remotas comarcas,
mi buen amigo agareno
los altos cielos miraba.
¡Bien entendía Mohamed,
que las palabras sobraban!.
Ante el dolor de su pueblo,
lo vi beberse las lágrimas,
y abrir en risa de angustia,
su boca purpúrea y ancha.
¡No fuera cosa, por Dios,
que viese yo, que lloraba!.
¡Adiós, amigo Mohamed;
adiós amigo Ben Hasan!.
¡Qué en bienes te de el Profeta,
lo que me diera tu alma
en tus lares marroquíes,
en memorables jornadas!
lunes 14 de diciembre de 2009
Armando Tejada Gómez

Armando Tejada Gómez
21 Poemas
Nota Biobibliográfica y Selección de Textos
María Inés López
21 Poemas
Nota Biobibliográfica y Selección de Textos
María Inés López
ARMANDO TEJADA GÓMEZ nació en Guaymallén, Mendoza en el seno de una familia de trabajadores rurales de muy escasos recursos, descendientes de huarpes. Hijo de Lucas Tejada, tropero (llevaba ganado de Mendoza a San Juan y Chile, a través de la cordillera), y de Florencia Gómez, casada a los 14 años, fue el anteúltimo de 24 hermanos. Quedó huérfano de padre a los cuatro años, razón por la cual su madre debió repartir a los hijos. Armando fue criado entonces por su tía, Fidela Pavón, quien le enseña las primeras letras en un breviario. Prácticamente no fue a la escuela y comenzó a trabajar a los 6 años, como canillita (vendedor callejero de diarios), y luego lustrabotas.
A los quince años se compró un ejemplar del libro Martín Fierro que le despertó la pasión por la lectura, la poesía y la inquietud por las injusticias sociales, volviéndose un activista político.
En 1950 obtiene un empleo como locutor en LV10 Radio de Cuyo, que alternó con su trabajo como obrero de la construcción. Comenzó a componer canciones junto al músico mendocino Oscar Matus, quien luego sería el esposo de la cantante Mercedes Sosa, en lo que sería una larga sociedad y con quien escribiría canciones como "Los hombres del río", "Coplera del viento", "Tropero padre" (inspirada en su padre), entre muchas otras.
En 1954, obtuvo el segundo premio en V Concurso Literario Municipal de Mendoza, por su primer libro de poemas Pachamama: poemas de la tierra y el origen, dedicada a su madre, e inspirada en la cultura huarpe de sus ancestros. El mismo poeta declara:
A los 23 escribí Pachamama, poemas de la tierra y el origen; cosmogonía americana del Universo. Entre las consejas de los mayores y de los indios huarpes, de los que yo provengo, y de las reuniones de fogón, aprendí la cultura americana, porque no frecuenté aulas. Aprendí la voz popular en que creíamos...
El premio y la edición del libro (ilustrado por Carlos de la Mota), le trajeron un considerable reconocimiento que comenzó a extenderse desde entonces.
Fue perseguido en la última etapa del gobierno peronista (1946-1955). Tejada Gómez se oponía a las tendencias autoritarias del peronismo y, si bien admiraba a Eva Perón, se había negado a aceptar la orden de usar luto al momento de su muerte en 1952. Fue despedido de la radio y se prohibió mencionar su nombre cuando se emitían sus canciones.
En 1955, escribió su segundo libro Tonadas de la piel. El libro ganó un concurso organizado por Gildo D´Accurzio un esforzado imprentero mendocino, obteniendo como premio la edición.
Luego del derrocamiento de Perón en 1955, Tejada Gómez da un giro tanto en su arte como en su posición política. El elemento detonante para el cambio en su manera de escribir fue un comentario crítico de su hermano, obrero de la construcción, que le mencionó que sus compañeros de trabajo decían que "escribía cosas que nadie entendía"
El comentario influyó notablemente en Tejada Gómez, quien decidió entonces orientar su poesía hacia los problemas social y los temas populares. Uno de los primeros poemas de esta nueva etapa fue su conocido poema "Hay un niño en la calle".
El poema fue incluido en tercer libro, Antología de Juan, publicado en 1958, desde entonces sus libros se volverían populares, y cada libro vendía un tiraje no menor a 10.000 ejemplares.
En 1958, fue electo diputado provincial, durante el mandato de Frondizi.
En 1961 publicó "Los compadres del horizonte", recibiendo la Primera Recomendación del Segundo Concurso Latinoamericano de Literatura "Casa de las Américas", de La Habana, Cuba.
En 1963 junto a Manuel Matus, Mercedes Sosa y otros artistas, crean el Movimiento del Nuevo Cancionero, allí sostienen la necesidad de un cancionero integrado común: "Hay país para todo el cancionero. Sólo falta integrar un cancionero para todo el país."Ese mismo año publica "Ahí va Lucas Romero."
En 1964 se radica en Buenos Aires y se dedica íntegramente a su tarea artística. Monta su primer espectáculo, en el Teatro I.F.T., con Mercedes Sosa, Oscar Matus y Tito Francia. Edita su primer disco con sus Poemas, Sonopoemas del Horizonte.
En 1967 publica Tonadas para usar.
En 1968 publica Profeta en su tierra, antología de sus primeros libros.
En 1969 gana el Primer Premio Ciudad de Buenos Aires, en el Primer Festival Ibero-Americano de la Canción y la Danza con Canción del Centauro, música de Ivan Cosentino.
En 1971 publica Amanecer bajo los puentes, donde relata su infancia como canillita y sus comienzos con la poesía.
En 1972 gana el Premio Festival de la Patagonia en Punta Arenas, Chile, por Fuego en Animaná, con música de César Isella. Gran Premio Sadaic, por su canción Elogio del Viento, con música de Gustavo "Cuchi" Leguizamón, y es finalista en el Festival Agustín Lara de México.
En 1974 gana el Premio Poesía "Casa de las Américas", La Habana, Cuba, con su libro Canto popular de las comidas.
En 1976 el gobierno militar publica un listado de composiciones y autores prohibidos para su difusión en todo el ámbito de la república, donde figura su nombre y algunas de sus canciones más Celebres: Canción con Todos y Fuego en Animaná. Es declarado persona no grata por el gobierno de facto de la provincia de Santa Fe y "deportado" a la provincia de Buenos Aires, en medio de la noche, luego de una frustrada actuación en la sala de la Lotería Provincial de dicha ciudad, en un festival a beneficio. Comienza un largo periodo do oscurecimiento y ostracismo, prohibidas sus representaciones, la publicación de sus libros y la difusión de sus canciones.
En 1978 viaja a España, a intentar suerte. Vuelve lleno de nostalgia hacia fines de noviembre y recibe apenas llegado la noticia de que su novela Dios era olvido se había hecho acreedora al Premio Internacional de Novela, en Bilbao, España. Vuelve a España a recibir el Premio y a intentar una vez más su inserción en ese país, aprovechando la difusión de su nombre gracias al premio recibido, pero se inicia el conflicto del Beagle en enero del '79, y regresa a Buenos Aires. Comienza a utilizar el seudónimo Carlos de Mendoza para registrar sus temas nuevos y que puedan pasarse por las radios.
En 1979 se publica en España su biografía de Horacio Guarany, de Ediciones Júcar, colección Los Juglares.
En 1980 participa en la edición de La VI Feria Internacional del Libro del Autor al Lector de Buenos Aires, donde se presenta su novela ganadora y firma ejemplares en el stand de Espasa Calpe, a despecho de La prohibición que todavía pesaba sobre él.
Recibe la primera distinción de honor de La Fundación Dupuytren, en la Tercera Bienal de Letras "Cuarto Centenario de la 2º Fundación de la Ciudad de Buenos Aires", por su novela Dios era olvido.
En 1983 viaja a Managua, Nicaragua, para participar del Festival por La Paz, junto a Mercedes Sosa, el Quinteto Tiempo, y el compositor Naldo Labrín. Participa del Festival de La Canción Bolivariana en Venezuela. Viaja al Festival de Baradero, Cuba. Junto con el advenimiento de la democracia vuelve a presentarse en festivales, actuaciones unipersonales y a montar espectáculos con diversos artistas.
En 1984 participa del Encuentro Internacional de Escritores por la Paz, Sofía, Bulgaria. Publica el cancionero Toda la Piel de América.
En 1985 es nominado para el Premio Konex, entre las cinco mejores figuras de la Historia de la Música Popular Argentina en La disciplina Autor de Folklore. Ese mismo año publica Historia de tu ausencia.
En 1986 publica Bajo estado de sangre poemas escritos entre 1974 y 1983. Ese mismo año gana el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para La Poesía, en su 20º Aniversario.
En 1991 La Cámara de Diputados bonaerense declara su obra de "interés educativo'. Publica "Cosas de niños" y "El río de la legua."
Fallece en Buenos Aires, el 3 de noviembre de 1992.
En 1994, se edita su libro póstumo Los telares del sol.
Algunas consideraciones sobre su obra,
su pensamiento y su militancia política:
su pensamiento y su militancia política:
Proveniente de una familia humilde, no tuvo la oportunidad de estudiar, fue autodidacta, para dejar la ignorancia y para no dejarse avasallar por los poderosos:
Como todos los pobres, entonces teníamos dos alternativas, el box y el fútbol. Fui boxeador amateur hasta que encontré los libros. Quería saber y no era la poesía una de mis pasiones. Creo que di con la poesía de frente el día que mataron a mi hermano, el Toto, allá, cuando tenía unos 15 años. El sacudón fue tan tremendo, con este hermano habíamos compartido eso de dormir bajo los puentes, defendernos entre los dos, sacar los diarios y de pronto me lo sacaron. Y de esta soledad feroz, este arrancón que fue la muerte de mi hermano, emergí días después como quien dice una oración, pero era un poema lo que estaba haciendo. Además me hice esta reflexión, el cayó porque además de pobres, somos ignorantes y aquí está al trampa, esta es la valla que hay que cruzar. Desde ese día me fui a las bibliotecas y empecé por e primer estante hasta que llegué al fondo. ¡Claro!, leía todo mezclado, Fisiología del placer de Mantegazza con La Divina Comedia. Eran bibliotecas de barrio y no estaban ordenadas. El objetivo era dejar la ignorancia...
Comprometido con las desigualdades sociales, usó su literatura para denunciarlas y hacerse eco, de aquellos hermanos que desposeídos de todo, no tienen voz para gritar su lamento. Él le presta la suya y le canta al pueblo latinoamericano y se hermana con ellos.
La verdadera tradición de una poesía perdurable está en que se ocupa de los asuntos del mundo...; si yo me conmuevo hasta las lágrimas por una gota de rocío ¿cómo no me voy a conmover ante el dolor humano? ¿Cómo no voy a tener sensibilidad ante un hombre caído? Para mí la poesía es el hecho poético perdurable que un hombre apresa en sus palabras, ya sea cuando llora o ve llorar, o cuando vuela y ve volar....
La lectura del Martín Fierro influyó notablemente a lo largo de su obra:
...la mayor influencia en mí fue la de José Hernández. El que lea atentamente mi poesía, comprende rápidamente que la intención es cantar opinando. De esos troncos vengo y uno se larga con las influencias sobre los hombros intentando encontrar su propia voz, es continuar contando la historia de nuestros mayores y agregar un espacio propio...
Sus raíces humildes lo llevaron a militar en la política para estar del lado de los desprotegidos:
...Creo que mi militancia era insoslayable, no pude evitarlo dado las condiciones en que crecí, los trabajos en que he ocupado en mi vida me dieron un concepto de la solidaridad desde muy niño. La primera militancia fue en el gremialismo y de ahí a la conciencia política del hombre de trabajo hay menos que un paso. Uno advierte que esta lucha de clases está establecida en términos políticos y eso te va llevando a ubicarte en los movimientos sociales de un modo natural...
...tengo el corazón clavado en cada trabajador, en cada compañera que lucha por la fertilidad de sus hijos y no tengo otra ambición que ayudarlos por esa simple interrelación que existe entre el poeta y su pueblo. Yo sin ellos no existo y somos socios en esto de marchar hacia una patria liberada. Es la función del poeta, luchar junto a su pueblo pero cargando la vanidad que alguna vez al pasar, una mujer diga, ahí va el poeta...
Esa misma vanidad es la que lo lleva a buscar un sentido de la expresión estética ligada a su pueblo:
...El sentido de la expresión estética es el prójimo; el objeto es el prójimo. ¿Quién esta del otro lado? Vos, el prójimo. Toda predicación tiene un prójimo como destinatario. Toda obra de arte, es una apelación al otro. Y esto es así, y será así cuando ninguno de nosotros, ni nuestros nietos, queden en la tierra. El arte tiene esa finalidad, el sentido estricto de la palabra final. El destino final de la obra de arte, es el otro...
...Si vos no me das un lenguaje que me levante en la categoría de conciencia, de la situación en la que estoy, ¿para qué te quiero? Levantáme ahí, haceme subir un centímetro, con tu poema, con tu libro, con tu cuento, con tu imaginación. Ascendeme. Yo estoy a tu disposición. Yo quiero que me subas. Cuando me cantes, cántame para levantarme. No me tires para abajo... Eso me hunde en el fangal de la mierda, a mí, como pueblo. Cuando me escribas una canción, levántame, por favor. ¡Dejá de joder, vamos para arriba! Vamos con el pueblo para arriba...
...Un integrante de la Real Academia Española, dijo: ¡Está haciendo un idioma dentro del idioma! Se creen que lo estoy haciendo yo. ¡Los latinoamericanos lo están haciendo! Lo que yo hago, no es nada más que traducir, lo que el pueblo habla...
Y a las nuevas generaciones les dice:
... lo que yo quiero, es alentar la capacidad de crear...La literatura, es una rebelión permanente. Esto es lo que somos; la alteración del orden. En lo diverso se resuelve la vida.
...Porque el arte como la vida, están en permanente transformación a través de los siglos. Nunca se podrá evitar que las nuevas generaciones pidan la palabra y la guitarra...
OBRA LITERARIA
1954- Pachamama poemas de la tierra y el origen; Editorial La Avispa", con ilustraciones de Juan Carlos de La Motta y Enrique 0. Sobisch, en 1955. Segundo Premio Concurso Literario Municipal de Mendoza.
1955- Tonadas De La Piel, con Prólogo de Jaime Dávalos; Premio Juan Carlos D’Accurzio, patrocinado por La Sociedad Mendocina de Escritores.
1957- Capitan Del Sur, inédito.
1958- Antologia De Juan, Primera Edición con ilustraciones de Carlos Alonso.
1958- Los Compadres Del Horizonte; Primera recomendación II Concurso Latinoamericano de literatura "Casa de las Américas", La Habana, Cuba, 1961.
1963- Ahi Va Lucas Romero, con dibujos de Enrique Sobisch.
1963- Luz De Entonces (inédito).
1967- Tonadas Para Usar
1968- Profeta En Su Tierra, Antología con ilustraciones de Omar Sobisch.
1971- Amanecer Bajo Los Puentes
1974- Canto Popular De Las Comidas; Premio Poesía Casa de las Américas, La Habana, Cuba, 1974.
1978- Dios Era Olvido, Premio Internacional de Novela, Bilbao, España.
1979- Horacio Guarany, biografía. Ediciones Júcar, España.
1984- Toda La Piel De America; Cancionero
1985- Historia De Tu Ausencia
1986- Bajo Estado De Sangre (1974-1983)
1991- El Rio De La Legua
1991- Cosas De Niños
1994- Los Telares Del Sol (Póstumo).
OBRA DISCOGRAFICA
1959- La Voz De La Zafra, Mercedes Sosa. RCA.
1964- Sonopoemas Del Horizonte, su voz. Edit. Juglaría.
1965- Testimonial Del Nuevo Cancionero, su voz, con Oscar Matus. Edit. El Grillo-Juglaría.
1965- Poemas Y Canciones En Direccion Del Viento, su voz, con Ramón Ayala. Edit. Estudio.
1966- Cantoral De Mi Pais Al Sur, su voz. Edit. Juglaría.
1967- Los Oficios Del Pedro Changa, su voz con Los Trovadores. Edit. CBS Columbia.
1972- Cantata Popular De Las Comidas, con Cuchi Leguizamón, inédita.
1972- Las Copleras Del Viento, con Horacio Guarany.
1972- Los Poetas Que Cantan En Cosquin, con H.L Quintana y otros, Azur.
1973- America En Vilo, con Quilapayum y César Isella, inconclusa, Chile.
1973- Cancion Con Todos, con Rosa Rodríguez Gerling, Trova.
1974- Isella Con Todos, con César Isella y Cantoral.
1980- Coral Terrestre, con el conjunto Sanampay, México.
1984- Tonada Larga Para El País Del Sol, con Nacencia.
1986- Historia De Tu Ausencia, su voz, CBS.
SELECCIÓN DE POEMAS
De: Pachamama (1954)
1. FRAGMENTO FINAL
Estar.
Permanecer.
Vertical.
Estar para el amor, simplemente,
creando
el camino del hombre que estamos aguardando.
Me pierdo por los besos,
la canción,
los abrazos:
las brújulas brillantes, universales,
blancas.
Llamo desde mis hombros las grandes resonancias
con un vaso de vida chorreándome las manos.
Nunca más de rodillas,
nunca más a pedazos,
nunca más a la muerte
sin haber respirado.
Nunca más como topos,
nunca más acosados.
El hombre por sí mismo
hasta él mismo lanzado,
hasta su envergadura,
hasta el hombre soñado.
Nunca más a las armas,
nunca más al soldado.
Proyectarse hasta el otro,
hasta el mejor logrado.
Búscate por tu rostro,
lávate con mi canto.
Estoy en la esperanza.
Despertarás conmigo.
Con un pan y una estrella,
alumbrando los siglos.
De: Antología de Juan (1958)
2. UN GRITO DE IDA Y VUELTA
Es de andar el país que traigo el rostro
azotado de polen, azotado
por un mapa desmedido,
por una enormidad de olvido largo.
Pasan las estaciones como tumbas
mientras los trenes pasan
desvaneciendo ranchos y chilcales
y regiones de arena interminable.
A veces queda en la pupila, ardiendo,
la sal de una mirada
donde la muerte talla en la pobreza
algún niño de trapo,
y aquella vasta soledad que crece
en la geografía del espanto.
Vengo de andar país. No impunemente
tengo un país delante.
Su gaviota a mi puerta. Sus raíces
de guitarra en la sangre.
Por ser nomás, no soy. Soy si me incumbe
entera su distancia.
Ando territorial y amaneciendo
en el velamen de su madrugadas,
protagonista de su luz enorme
como una llamarada.
Por eso cuando vuelvo no me puedo
el silencio que me traigo.
De ver el país por dentro no me caben
los ojos en la cara:
rostros y voces, nombres y apellidos
me acosan preguntando
por el futuro que jamás empieza,
por la reforma agraria,
por las postergaciones y el bochorno
del latifundio rata,
por el sometimiento que nos urden
a espaldas del alba,
por el miedo animal que merodea
con sus brujas gendarmes,
por los niños que crecen casi inermes
entre tanta mentira organizada,
entre décadas de hambre y de desprecio
y discursos y salmos
que no cree ni dios porque ayer mismo
un niño murió de hambre
y en La Rural un toro batió todos
los récords de subasta
y en Inglaterra a Borges lo nombraron
doctor honoris causa.
Por eso cuando vuelvo demolido
de ver a mi país crucificado
estalla en mi guitarra como un grito
el silencio que traigo.
3. EL LIBRO DEL VIENTO
Mi canción es un libro
que se escribe con el viento
y una imprenta indeleble
-la guitarra del pueblo-,
a lo largo de América
lo imprime a cielo abierto.
Después, de boca en boca,
santo y seña del sueño,
va entre los hombres, cruza
las fronteras del miedo
y nombra al sometido
en su padecimiento.
Las muchachas azules,
los rudos marineros,
el labrador de pámpanos,
el quieto, el andariego,
andan con mi canción
sin posible sosiego.
Mi canción no le teme
al tumulto ni al fuego.
Todos pueden cantarla
y llevársela lejos.
Yo sé que cuando vuelva
tendrá un sonido nuevo.
¿Qué dice mi canción?
De todo en su momento:
asuntos de casados,
asuntos de solteros,
dolores, alegrías;
juglaría del viento.
Y si a veces estalla
en un grito violento
es porque al pueblo acallan
¡y duele ese silencio!
4. COPLERA DEL CANTOR
Alto profeta, cantor,
alumbrador de palabras,
soy el pueblo,
la más vieja memoria de la esperanza,
siglos de caldear el pan
me han puesto blanca la barba.
Nunca olvides cuando pases
junto al que sueña y trabaja
que con mi pan
y la música de tu canción necesaria,
confabulados al viento
-molineros de distancia-,
a música,
viento
y pan,
le vamos haciendo el alma.
5. COPLERA DEL ALFARERO
Bajo mil lunas de barro
duerme mi abuelo alfarero,
polvo inmolado en el polvo,
sueño de piedra, su sueño.
Su sangre dura en mi sangre,
su sombra en mi sombra llevo,
arcilla soy de su arcilla
donde padece el silencio.
Mi canto canta en tu nombre
siglos de barro cocido,
cántaro oscuro, la copla
te busca a orillas del río.
¡Paz a la paz de tus manos
bajo la tierra alfarera!
¡Tu oficio de barro y sueño
fundó la paz en la tierra!
De: Ahí va Lucas Romero (1963)
6. TIEMPO AL TIEMPO
Ischigualasto, caen,
los siglos a la arena.
quedan ahí. Ya tienen
la soledad de piedra.
De noche, eres lo que eres;
El Valle de la Luna.
El museo del viento.
La estatua de la lluvia.
Piso en tus secadales,
donde yace el planeta.
Ischigualasto, abajo
la tierra es una estrella
soy el sonido, violó
tu silencio testigo
donde el tiempo durable
no ha sido corrompido.
Soy el hombre, esa chispa
de sangre de la ceniza
que calcinó a la muerte
cuando empezó la vida.
7. FILIACIÓN DEL ROCÍO
La mañana inicial sube embestida por la luz
principal y entrañable;
ya está nupcial soltando las palomas
entre la adolescencia de los árboles,
buscándolo,
tocándole lo verde que anda en la arboladura de su sangre,
lo verde flor que es él cuando amanece,
cuando amanece flor a flor de labios:
todavía aromado,
aún simiente,
aún simiente aroma enamorado,
amanece,
despierta lentamente por regiones de luz,
a pasos cálidos,
mientras que, panza arriba, el sol paterno
pasa sobre los humos del verano,
bebiéndolo,
lamiéndole la índole,
abriéndole al puerta de los párpados
por donde entra el día hasta su boca,
hasta su corazón verde y oceánico;
sube, viene,
lo busca la mañana
y aún tiene en la piel mujer y mosto,
su mujer moscatel en el costado,
dormida todavía como greda,
gredosa e inocente a su costado,
como greda dormida en la inocencia del barro maternal
que está soñando;
así,
tirado así de las raíces,
Lucas Romero asume la mañana.
Y todo es nuevo entonces,
bien nacido,
todo puede empezar esta mañana,
seguir creciendo,
andar el agua nueva que adentro del rocío está sonando
con un ruido interior de tierra herida
por la lengua estival que enreda el agua;
y él, entonces, de pie,
yendo y viniendo,
poniéndose de acuerdo con los pájaros,
semental y aturdido por el júbilo
que pasa por la brújula del aire:
mírelo aguaribay,
véalo rama,
tenga en cuenta sus manos vegetales,
fíjese, cuando mira el horizonte, cómo le queda el cielo
en las pestañas:
tan como en su lugar, pero ya ardiendo;
allí, de piel y raigal, con ese modo,
esa manera de paisaje que anda.
Véalo transitar en su armadura,
en la bandera viva de su traza,
en el cobre terrestre
de su pecho
y en la paz de sus huesos minerales;
acérquese,
miremos su ternura,
lo frutal de su boca de durazno,
la frente de soñar duendes y siembras
en la locura cereal del año.
Ese rostro trigal,
esa existencia circular de su voz y de su sangre,
allí en la luz,
cruzando por la tierra,
cruzado por la tierra y por el aire donde él residirá
y será habitado,
donde será habitado y habitante.
Así, Lucas Romero se recobra,
sale a vivir,
bebe su trago de alba,
de pie sobre su vida numerosa,
alto
en la luz mayor de la mañana.
8. TREGUA DEL DIA
El mediodía huele a su naranja.
Sobre la mesa fulge un pan reciente
y el vino capitán guía su barca.
Hoy es día de pago
y está pleno,
está sobre el mantel repantigado
con un florero gordo en el ombligo,
redondo en la ternura de la casa.
¿Cómo huele la flor de la cocina?
¿Qué panzada de amor hierve en la hornalla?
Una alquimia a laurel sueña en la olla
la danza material de las cucharas,
sahumando la antigua brujería que sube en el vapor,
que anda en el aire,
con su cesta floral poniendo aroma
en la voz aromada de la Paula.
A esta hora viene.
Ella lo mira
por el ojo guardián de la ventana
y él abraza la fiesta de sus niños
y se viene racimo por el patio,
preguntando sucesos pequeñitos
tropezando en el perro,
a carcajadas,
bebiéndose los ojos de los hijos,
sintiéndolos crecer entre
los brazos,
como sucede siempre a esta hora
que el mediodía huele a su naranja.
¡Qué nacional su voz!
qué idioma hermoso suena en su nombre
cuando llega y llama y dice traeme agua y ella corre
con el rocío que guardó en la jarra,
el agua mañanera,
la del día,
la que le lava el polvo y el cansancio:
él se mete en su euforia,
chapalea,
se salpica de vidrios las pestañas
hasta que queda nuevo como un potro
que fuera por la lluvia galopando.
Con los niños detrás,
dándole vueltas,
moliendo el cascabel de las palabras,
va,
se sienta con ellos a la mesa
a presidir la bulla de sus pájaros.
¡Si se vieran vivir!
si les dijeran
que ésa es la paz,
si fueran a decirles:
-¡la paz del mundo vive en esta casa!
¡qué ojos de no saberlo que pondrían!
qué fábula de asombro!
¡pobre Paula!
no atinaría más que a servir vino
y a ofrecer de lo poco su bocado,
porque hasta entender bien, ¿qué pasaría?
¿qué haría él en medio de su pájaros?
mirando a esos señores en la puerta,
oyéndolos:
-la paz vive en su casa
-esta es la paz que sueñan los que sueñan
-la paz
-la simple paz que hay en su casa
Pero no,
déjenlos.
No tricen esto.
De algún modo vital ellos lo saben.
Por algo él busca firmas por las noches
y es vocal titular del sindicato.
Hoy es día de pago,
día pleno:
el vino capitán canta en los vasos,
mientras la Paula sirve la comida
y el mediodía huele a su naranja.
9. SOL A DESTAJO
Cuando aún está pez el viejo río
en la resaca de la madrugada,
pasa Lucas Romero
pala al hombro,
va silbando bajito por el campo,
camino del trabajo y pala al hombro,
llevando al viejo río de la mano.
Ayer lo conchabaron en lo ajeno
para que hiciera una trinchera de álamos
y él que se tiene fe,
que se conoce, sin dar más vueltas la tomó a destajo.
Y ya lo ve;
silbando y sin apuro
cruza la ceja azul de la mañana,
el sombrero hacia atrás,
la frente en vilo,
¡caudillo de la luz y de los gallos!
¡Si tendrá oficios, Lucas!
¡qué no ha hecho
en el taller ruidoso de sus años,
colmenares de oficios y tares zumban
en la colmena de sus manos!
¡Qué va hacer cara fiera!
¡Hay que meterle!
no perder día ni perder salarios.
¿Si no de dónde va a salir, de dónde?
uno que no ha nacido propietario...
¡No va a andar eligiendo en estos tiempos
si todos los trabajos son trabajo
y a uno le gusta y le hace a todo
no va a hallarlo la muerte descansando!
Por eso se olvida hasta del nombre
mientras va haciendo el hoyo ya va plantando
con los cinco sentidos sometidos
a la verde labor de plantar álamos.
En tanto la mañana, allá en lo claro
remonta un sol feroz sobre los árboles
Lucas le gana un trecho ala la pobreza,
construye el esqueleto del paisaje,
casi sin darse cuenta que lo trepa
un sol degollador por las espaldas.
De: Tonadas para usar (1967)
10. LA LUCHA
Con una flor, con una
manzana solariega,
con un cogollo y una
granada de rocío,
puedo cortar de cuajo
la oscuridad del lobo
y el odio y la amarilla
vejez de los colmillos.
Esta es la lucha, es esta
la suerte de los siglos:
de un lado el jardinero,
del otro el asesino.
El hierro será el hierro.
Pero el lirio es el lirio.
11. LA NOCHE QUEDÓ ATRÁS
Esta es la vida nueva:
trabajar seriamente en tu oficio, vivir
algunas inquietudes y despuntar el vicio
de pintar, de cantar, de pescar, de reír
o cantar seriamente o pescar
seriamente
o pintar seriamente
y despuntar el vicio de vivir
y vivir
y vivir.
Este es el nuevo oficio
de la vida del hombre.
Es simple como el hombre:
se trata de vivir.
Pero al que no trabaja
quítale el pan y el agua,
al guerrero las armas
y al avaro el botín.
Mas luego,
seriamente,
como quien suelta pájaros,
a construir la alegría,
a vivir con lo puesto,
a vivir, simplemente,
simplemente,
a vivir!
De: Historia de tu ausencia (1985)
12. HISTORIA DE TU AUSENCIA
Si ahora digo amor tal vez no diga
que la ausencia me mira del fondo de tus ojos,
que aquí estuvimos juntos, que fue hermoso
y que el sol conocía tu perfil de memoria.
Tal vez sea imposible que alguien sepa lo claro,
la luz que fue llevarte de la mano pequeña
como a un tallo mecido por un viento de música
hacia los territorios donde aguarda el silencio.
Y ya que estás distante,
qué pensarán los árboles
qué dirán las canciones,
cómo verá la noche mi soledad de río;
dónde pondrán su ronda los niños de la tarde,
adónde irán los pájaros sin tu risa y mi silbo
y la calle tan sola con sus puertas inútiles
y las sombras sin besos
y los perros perdidos;
ahora que la ausencia me interrumpe la boca,
ahora que me esperas tan allá de los niños.
Se nos ha muerto el año.
Yo le veo el invierno
hecho de un sólo frío,
de un solo tajo solo
a la mitad de agosto,
de una dura distancia...
larga, definitiva.
Porque de pronto sobran los barcos,
los andenes
y de pronto este rumbo ya no tiene sentido
como si nadie fuera hacia ninguna parte
o alguien hubiera muerto a mitad de camino.
Alguien.
Mi voz. Tu pelo. Las cosas que no dije.
La flor de tu vestido.
Se nos ha muerto el año donde dejé tu nombre
para que recobrara su condición de estío.
Ya no sé,
nunca entiendo estas precarias sílabas
cosas que no recuerdo de pronto me dominan:
¿te dije que tenías la piel como de humo?
¿que de estarme en tus ojos me conozco el origen?
¿te he enseñado el misterio de los árboles solos?
¿sabes ya que tus manos son dos siestas dormidas?
No sé,
nunca recuerdo tanta distancia,
tanta canción que no he cantado cuando anduvimos juntos.
Me dolería mucho no haberte dicho todo
lo que llevo en la boca casi como otra risa.
13. LA BARCA
A imagen de mí,
a semejanza
de cuánto y tanto sueño desvelado,
te vi llegar,
atravesar la ausencia
con la proa lunada de tu barca.
Y a imagen de ti,
a semejanza
de un antiguo profeta destinado,
salí a nombrarte niños,
a fundarte,
a ser tu territorio y tu habitante.
Pongo una historia aquí,
fecho tu arribo,
inauguro en tu voz mi calendario:
tú has de explicarme el alba cuando llegue
rodeada del rito de los pájaros.
Destino tu lugar.
Este es el sitio
donde fui diariamente solitario.
Siembro una estrella aquí para que crezca
su luz enamorada por tu sangre.
Fundo tu casa aquí,
sostengo el día
y su paloma sideral sin margen
para que andes vestida de alegría
tan húmeda de azul como el verano.
Debes decirme tú cómo la tarde
se te vuelve horizonte en el regazo,
cómo la noche es tu materia y tiembla
ceñida por tu piel y por mis brazos.
Cuéntame como canto cada rama,
cada viento que pasa,
cada olivo
y aprenderás a verme en mis silencios,
maduros de memoria, como el vino.
Pongo tu nombre aquí.
Este es mi modo
de amarrarte la barca con la vida,
mi manera inocente de ser hombre,
la costumbre terrestre de mi espiga.
Escúchame crecer.
Multiplicarme.
La muerte queda lejos todavía.
14. SENCILLO EXILIO
Paso frente a esa casa
que alguna vez fue un nido,
donde a esperanza y sueños
jaqueamos al olvido,
echamos la tristeza
y limpiamos el tedio
del patio a la cocina,
porque la soledad,
al fin, se había ido.
Volvió un Golpe de Estado
con fanfarrias y edictos
y la noche, ya bruja,
pasó borrando amigos;
yo fui a las catacumbas
de las que salgo y entro
y al regresar a casa
aún estábamos vivos.
Empezamos de nuevo.
Cantó la cacerola
y la escoba barrió
el silencio del piso.
Huyó el moho. Abrimos
el sol de las ventanas
y entró, otra vez, la voz
del niño del vecino.
A poco, mi guitarra,
recuperó el sonido.
Después, no sé en qué espejo
un día no nos vimos.
Empezó la tristeza
y comenzó el olvido.
Las valijas partieron
por distintos caminos
y ahí quedó la casa
que alguna vez fue nido.
Hoy pasé frente a ella
con mis pasos perdidos:
recordé tus sollozos
y me lloré el exilio.
De: Bajo estado de sangre (1986)
15. ORACIÓN A LA BANDERA
Quédate en el cielo, amor,
no bajes.
Aquí abajo, los grises
son tan grises
que, de algún modo gris,
van a ultrajarte.
Y sos tan linda allá,
tan nomeolvides,
-simple ademán de madre
por el aire-
que si caes, amor,
con la ternura
conque caen las hojas
de los árboles;
si llegas a caer,
acaso nunca
vuelvas a ser tan cielo
ni tan madre.
Déjanos a nosotros,
los humildes,
los que nunca te usamos
ni abusamos de tu inmenso
silencio planetario,
que cuidemos la altura
donde habitas,
celestemente hermosa,
como el aire.
Déjanos a nosotros.
De los otros,
es piadoso no hablarte.
16. SEGUNDO INFORME PARA AUSENTES
Es increíble: he muerto
y ando por mi casa.
Vienen amigos. Beben
y, minuciosamente,
se acuerdan del pasado.
Me recuerdan: ¿te acuerdas
de aquello que cantabas?
-¿Cómo era esa del niño?
-¿La del laurel es tuya?
-Yo le oí esa canción
a la Mercedes Sosa.
Hablaba de la tierra...
(¡puta, si me acordara!)
Era una que decía
que el que no cambia todo
no cambia nada.
¡Hacé memoria. Dale!
(¡Puta, mi me acordara!)
Insepulto, le agrego
más brasas al asado.
Pienso en ustedes.
Echo más leña al fuego.
Digo: el humo bombero
me ha mojado esta lágrima.
Pienso a lo lejos. Sé
que no debo llorarlos.
Aunque esté muerto
y ande como Juan por su casa
De: Telares del sol (1994)
17. TELAR DEL SOL
Urdimbre de los siglos,
unas terrosas manos tejen
hilo por hilo
la vida permanente,
las guardas, los colores
de totales crepúsculos
y el milagro rocío
del día adolescente.
Hace quinientos años
el asombro fue mutuo:
¡Dí con el paraíso!,
escribió el Almirante
en su nao de niebla.
No supo, ni en la muerte,
que chocó con Andinia.
El oro encegueció
la búsqueda de Especias
y comenzó la muerte
su lóbrega tarea,
la conquista, el incendio
de las depredaciones,
pero el telar urdía
la vida que no cesa.
De Las Casas clamó
junto al padre Victoria.
Umbrosos capitanes
clavaron la Encomienda.
Desde la España clara
llegó la España negra.
El telar, tinto en sangre,
siguió con su tarea.
18. EL TELAR DE LOS MAPAS
Las naos abordaron
por distintas corrientes,
milenios tras milenios
las costas de mi sangre,
las bahías azules,
las penínsulas ciegas,
el resuello del mar.
Los hombres no vinieron
de distantes galaxias,
llegaron de la vida,
la misma vida y única
que aquí se vio llegar.
La vida que ya estaba
donde vive la vida.
La vida allende el mar.
La vida aquende el mar.
Al telar de los mapas
los ha borrado el tiempo,
los robos, los naufragios,
el lento deterioro
de toda antigüedad.
¿De dónde vino entonces
esa vida que vino?
¿Y esta vida que estaba
adónde fue a parar?
Nos han llamado Indios
los que iban a las Indias,
obsesos mercaderes,
oscuras faltriqueras,
torpes cartografías,
frailes de íncubo y súcubo
que dieron de narices
con mi tierra opulenta,
se dijeron: no existe.
Y que no se hable más.
Y al telar de los mapas
lo arrojaron al mar.
19. EL TELAR DEL ENTERRADO
La identidad es un emprendimiento
de vasta, de una desmesurada dimensión.
Las raíces, de hondas, se vuelven inasibles.
Uno se ve brumoso a la luz del paisaje
y tiene una memoria que en realidad no tiene.
¿por qué perdura, entonces? ¿Por qué insiste?
Y más: ¿por qué nos busca en las vidas remotas,
en estas vidas breves, con la misma obcecada,
obstinada obsesión?
¿Por qué yo leo el aire? ¿Por qué la sed de hondura?
Siempre creo que estuve ya en la luz de este valle,
que he mirado esos rostros y esos silencios altos
donde mis dioses mudos ya no son ni oración
¿Quién soy si soy? ¿Soy el que está durando?
Soy el que ha partido o el que está llegando
a su ser, a su uso infinito de estar de sólo estar?
¿Cuánto polvo me habita? Y aún ¿cuánto barro?
¿Qué de mí está enterrado? ¿Hasta qué edad de olvido?
¿Quién me dejó olvidado en esta eternidad?
Digo el lugar: América, por señalar un ámbito
o dar de cielo a cielos señal de identidad.
Yo soy el enterrado, el poema de abajo
Hecho añicos, disperso, esparcido en el viento
que la arena ha escondido
y que yo busco en vano entre el polvaredal.
20. TELAR DE LA CULTURA
No hemos conocido la riqueza,
pero sí la abundancia,
el oro era inocente en nuestras manos
con toda su opulencia planetaria.
Fue la piedra del sol
como la tonada
y la piedra del día fue la plata.
Eran fiestas del día y de la noche
adonde se inmolaban los relámpagos.
A su luz construíamos los templos
para amparar la luz
que nos ampara
y Tiahuanaco y Cuzco y Machu Pichu
y la enumeración interminable
que al sur se llamó Cachi,
Tastil, greda
de alfarera memoria por los valles
que permanece húmeda en lo oscuro
de dónde nace a gritos la baguala,
ese canto de un sólo canto sólo
que derrumba el crepúsculo y la tarde
y sube y nos encuentra la memoria
que cae inmemorial a nuestra sangre.
No hemos conocido la pobreza
ni el modo criminal de despojarnos.
El Aiyu era de todos, repartíamos
por puñados iguales todo el cultivo
que la tierra nos daba
y el maíz era la riqueza de la vida,
era el país que nos multiplicaba.
El oro era inocente y se miraba
En la inocencia clara de la plata.
21. TELAR DE LAS PALABRAS
¿Cómo reptó el idioma por al arena,
malherido y exhausto
desértico, manchego, solito y solitario?
¿Cómo llegó a la lengua de las Runas,
La Maya, los Ainara,
el Uro indescifrable del lago Titicaca?
¿era oro el sonido?
Lo contenía como siempre el aire.
La vibración mujer, sustituyó a la
Warmi.
¿Cuándo, en qué suceder,
el Fatay pasó a Padre
y la Mamay a Madre?
¿Era plata el sonido?
¿En qué distancias cósmicas
cayó a las soledades el duro castellano
y fue un canto rodado
y fue un grito rodando
en las extremidades planetarias?
Se le quemó la Nao al hombre del idioma.
Cogió la hembra el hombre. La violó
por la sangre
y el primer vagido mestizado
se le acabó el espacio.
El idioma fue un niño de dos sangres
gateó en la lengua
dificultosamente articulado,
se quebrará en las ramas de la música
desafió a la muerte,
sonó de un ronco modo en lenguas nuevas
y empezó a herir de un fuego que no cesa
en la fermentación de la palabra.
Hay un idioma dentro del idioma
que hila el telar y que no tiene pausa.
SELECCIÓN POÉTICA EN VIDEOS
Hay un niño en la calle - Armando Tejada Gómez
Primera Soledad - Armando Tejada Gómez
Oración a la Bandera - Armando Tejada Gómez
La Lucha - Armando Tejada Gómez
María Inés López

¡Bienvenida María Inés López
a Analecta Literaria!
a Analecta Literaria!
MARÍA INÉS LÓPEZ, poeta y profesora de lengua y literatura argentina, nacida el 13 de abril de 1975 en Mendoza, tiene una sólida formación docente en su rama, ha asistido a diversos seminarios y jornadas de historia y literatura. Es la nueva incorporación al Staff de Analecta Literaria y es también miembro del Consejo de Redacción de la sección a cargo del poeta rosarino Mauro Morgan, Letra de Cambio, la Nueva Literatura de Analecta Literaria. María Inés López se incorpora a nuestra revista para dar cuenta del estado cultural y literario de su provincia natal, y ya nos ha enviado algunas contribuciones que iremos publicando de ahora en adelante donde con gran criterio e interpretando exactamente la línea editorial de nuestra revista ha seleccionado a poetas representativos de la provincia de Mendoza. Con la presencia de María Inés López en nuestro equipo de redacción intentamos cubrir ese importante segmento de las letras cuyanas que tan distinguidos autores ha dado a la literatura nacional y latinoamericana. Desde su incorporación a nuestro Equipo de Redacción, María Inés López pronto ha mostrado un gran espíritu de integración y colaboración con todo el elenco de Analecta Literaria desde que iniciáramos nuestro primer contacto a través de esa red social que es Facebook y que se está convirtiendo en tan importante herramienta de difusión de nuestras actividades. De trato afable y cálido, Naría Inés López ya se ha sabido ganar un lugar entre todos nosotros. Con esa natural sencillez provinciana, esta joven poeta y docente mendocina será una presencia constante y querida también para nuestros lectores. Por todas estas razones recibimos a esta nueva compañera con afecto y alegría: ¡Bienvenida María Inés López a Analecta Literaria!
sábado 5 de diciembre de 2009
Francisco Jesús Muñoz Soler
1. LA LENTA HUIDA DE LAS HORAS
“Huye sin percibirse, lento el día,
y la hora secreta y recatada
con silencio se acerca..."
FRANCISCO DE QUEVEDO
y la hora secreta y recatada
con silencio se acerca..."
FRANCISCO DE QUEVEDO
En entrañable escenario de urbano desierto
retirado en la paz que de su claridad mana
a través de sus profundas y alargadas ventanas
mi música callada y mis argumentos,
intento llenar de dicha mi ánima, fortalecerla
con baños de contemplación y ricos recuerdos
aderezados con bellos y canoros ritmos
intenso soñar de vibrantes y espumosas olas
“que mejora la lenta huida de las horas.”
Alimento engañado para orugas en silencio
germino en fugaces días, aunque no me lo creo
a pesar que saludo a la parca en confianza
nos conocimos en puntuales y amargos eventos
pero ha ido aminorando su distancia
conforme le crece su capa de mortaja
“que barnizará con el sedimento de mi limo.”
Vencer ese temor de miserias y espantos
ese espacio tenebroso de desconocidas ascuas infinitas
que nutrimos al dictado que todo lo iguala
cuándo me enfrente le diré, serás mi consuelo
llévame a tu mar de continuas pérdidas
allí encontraré sustento, la gracia
“que elevará mi ánima con pies de barro.”
2. ANCHO, PROFUNDO, DENSO, CORPÓREO
Ancho, profundo, denso, corpóreo,
unidad en sí mismo, forjador de territorio,
amazónico cobijo y transportador pródigo
del material del que se construyen los sueños.
Escenario de ensoñaciones de sofistas y aguirres,
de curso lento, abrupto, demoledor, sereno
proveedor y fagocitador de imperios,
de enigmáticos dorados terrenales y eternos.
Unos transitan por ambiciosas arterias
impulsoras de deforestación y miserias
emporio del hoy de unos pocos
ciénaga pútrida de un mañana de todos
otros encuentran la llave del punto G de los diafragmas
espacio donde se cultivan etéreos placeres
esos que para gozarlos es necesario creer que existen,
sueños de bogadores de espacios con sentido y calmos.
Hallar el limo forjador de la abertura del punto enigmático
donde la cuajadura del alma transciende cercana
y sentirse humano genera el sentido mágico
de lo fugaz y lo eterno a la vez.
3. ¿NO SÉ SI ME LLEVARÁ A LA ROCA?
“De nuevo Amor, bajo sus párpados oscuros
fijando en mí las tiernas miradas de sus ojos.”
ÍBICO
fijando en mí las tiernas miradas de sus ojos.”
ÍBICO
¿No sé si me llevará a la roca?
para en mi ignominioso desespero
precipitarme en las gélidas engullidoras
voraces acólitas de Afrodita encantadora
nutricio magma de vencidos por hechizos
que diestros se creían de engaños,
deseo no divisar jamás Leucadia
que ya tuve ración de brebaje
por Cipris extendido en mis entrañas
con temerosa prudencio cedo a las miradas
que fulgen con haces de ternura inextricable
en el íntimo recinto de mi alma,
no sé si me llevará a la escapada
la hermosa luz que bulle bajo los oscuros
pero no quiero perecer en la hondonada
que fija la monótona cerviz de la indiferencia
no seguiré sentado cual Penélope sin Ulises
y la gran fealdad espante las miradas.
4. LLEGAR A ESE PUNTO DIFUSO DONDE PODER
“Los dioses saben lo venidero, los hombres lo acontecido,
y los sabios lo que se cierne."
FILÓSTRATO
y los sabios lo que se cierne."
FILÓSTRATO
Llegar a ese punto difuso donde poder
tomar distancia sobre uno mismo
observando al sustentador incardinado
transitando encrucijadas de meandros…
Ser receptor de las vibraciones de lo que se cierne.
Recibir el misterioso zumbido y trasladarlo
al depositario de mi inherente legado
para que cuide mis emociones y pasos
eligiendo el curso adecuado
para el devenir de mis futuros años.
Que al dejar mi incorpóreo estado
ya surcando el longevo camino deseado
la despensa de mi galera se colme
de los más nutritivos conocimientos
afluentes de gozo y tersura para mi espíritu.
En esos parajes de acontecimientos
hallar lo hermoso, lo noble, lo magnífico
saborearlo sin premura, tomándome mi tiempo,
y al llegar a puerto se elevasen las riquezas
que mi alma ansía sobre los silos de Ítaca.
5. LA AURORA
“La aurora llega y la noche la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.”
FEDERICO GARCÍA LORCA
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.”
FEDERICO GARCÍA LORCA
I- AURORA EN LA BAHÍA HUDSON
Hay auroras que surgen en las noches más hondas
exhaladas por el detenido tiempo de las ondas
dónde el alba descansa en el vientre de las nieves
configuran formas y danzas de hálitos de vida,
de espectrales espíritus que retozan en los páramos
como chiquillos cárdenos atravesando chamanes,
acrisola la nebulosa de la vastedad de la intemperie
guiando con su cotidiana experiencia los silencios
de la oscura claridad del paraíso del crepúsculo.
II- AURORA EN LA DESEMBOCADURA DEL RÍO HUDSON
Hay auroras que surgen en la claridad más terrible
en alba engañada por artificiales luces
enjambres de cemento de teñidos cielos,
reino de leyes, prisas y cotidianos llantos de angustias
donde los números caminan en silencio
devorando familias en fríos cuencos de cieno.
Hudson que desembocas sin esperanza posible
para los veintiséis mil niños que mueren cada día
acoge la verdadera luz de la espiga.
6. EL IMPERCEPTIBLE DETERIORO DE LOS DÍAS
El imperceptible deterioro de los días
suave puñal seccionador de vida
que líquidamente huye y se derrama
en fugaces percepciones ambarinas,
hálitos plenos de consciencia eterna
de inmortalidad sin limites ni medidas
que se afanan en sublimes grandezas
desde minúsculas y frágiles resonancias,
el declinar pausado de breves potencias
proyecta ansias hacia ánimas celestes
allí de donde proviene el sumo intangible
que da cobertura a la silenciosa existencia
esa que rogamos magnifica y eterna
mientras las fuerzas nos piden descanso.
7. PARECE QUE ESTO SOLO
“Cuando lo mismo sueño que estoy solo
tiendo la mano para no ver el vacío.”
GASTÓN BAQUERO
tiendo la mano para no ver el vacío.”
GASTÓN BAQUERO
Parece que estoy solo
en eterno soliloquio, lejos, muy lejos
de la gran luz de la isla, en penumbra
hacendosa, constructora de silencios
profundos y huecos como mi vacío
fría trampa que me envuelve
como un pertinaz sueño, con caricias
de embeleso que me llevan y me traen
hacia caminos de palmas, fantasmas
de silenciosas ubres que amamantan
el silente rostro de la Nada.
Si, parece que estoy solo
viviendo en un mundo de tinieblas
disidente de un orden cierto, pero sueño
ya no me queda ni el silencio
ni la gran luz que provoca las sombras
de los mangos, si yo era Gastón
Baquero.
8. CUBA
“Lo imposible es posible, los locos somos cuerdos.”
JOSÉ MARTÍ
JOSÉ MARTÍ
Cómo virgen en cofre por Acrisio encerrada
a la espera de infinita posibilidad,
escanciando la quietud del tiempo
que ni los más voraces huracanes traspasa.
Metáfora del iniciado camino de sus poetas
origen de esperanza sin vértigo ni pausa,
buceadores de lo remoto, taladradores de lo estrecho,
macheteros de manigua que embosca los orígenes.
Insularidad a Poseidón arrebatada en la aurora
primigenio espacio de esplendor desterrado
en abisales reductos de crisol de lumbres,
Dánae pariendo fuegos germinadores de verticales luces
fecunda semilla de arquitectura de mares y cobre,
fértil limo de palmas y sinsontes,
alabastro oriental de prístina luminosidad
de senderos cuerdos de albas imposibles.
9. CON UN IMPERCEPTIBLE HÁLITO DE VOZ
“No tardarás, susurró, no tardarás
pero el mundo es un nicho cerrado.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
un simple nicho olvidado después de una explosión.”
pero el mundo es un nicho cerrado.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
un simple nicho olvidado después de una explosión.”
Con un imperceptible hálito de voz
despidió la madre al hijo de sus entrañas
apenas un entrecortado y emocionado susurro
acompañó sus caricias y su envolvente mirada
con la que quiso retener sus esencias en vano
su internacional marcha a la guerra de África,
a ese lugar donde volaron sus desvelos
acompañados de rezos, temores y esperanzas
que se acrecentaron con cada día tachado
en el calendario de su espectral estancia,
encada sobresalto de teléfono superado
y en cada tránsito del cartero por la cuadra,
interminables días de acuchillados jirones de dolor
de incomprensibles y pavorosas angustias
depositadas en un lejano nido olvidado.
10. ESPECTRAL DANZA DE INCLEMENTES CUELLOS BLANCOS
“El mascarón bailara entre columnas de sangre y números
entre huracanes de oro y gemidos de obreros parados.”
FEDERICO GARCÍA LORCA
entre huracanes de oro y gemidos de obreros parados.”
FEDERICO GARCÍA LORCA
Espectral danza de inclementes cuellos blancos
sobre durísimos huesos de red,
bajeles de auríferas bodegas
que sobre turbias y famélicas aguas
y abismos sin fondo caminan.
Centuria sin aprendizaje ni respuestas
a las columnas de menesterosas sangres
viscoso lubricante de sedientas codicias,
Pantagruel insaciable de festines de caudales
donde vomitan todas las arterias.
Bajo la malla de calcio donde danzan
los bebedores de inocentes lágrimas
brotan tubérculos de brazos de sombras,
sepias de envolventes tentáculos
de tinta cegadora de niños pobres.
Laberinto de tumultuosa caída sin fondo
de relojes sin manecillas, ni norte,
incesable despeñadero de orbitas
claras de huevos con que montan merengues
los danzantes de pies de plata.
Rugen millones de ciegas hormigas
obreras aspirantes a mundos celestiales
de inalterable fe y obediencia debida,
gemidoras sin consuelo de los detalles
que configuran huracanes de colmillos de oro.
11. HERMOSAS MANOS, PEQUEÑAS Y GRANDES A VEZ
Hermosas manos, pequeñas y grandes a vez
que sobre mi cara se posan y mi boca acunan
para que las bese repetidas veces
mientras con su mirada que habla
me haces saber que mi amor recibes
y que el tuyo hacia mí camina
para transformarse en mi segunda piel.
12. AUNQUE TENGO MOMENTOS DE ALEGRÍA
Aunque tengo momentos de alegría
siento que no vivo mi propia vida,
que estoy secuestrando mi tiempo
sepultándome de futilidad y pérdida,
para evitar que esa sensación
que empieza a enmohecer mis sueños
no corroa mis entrañas
de frustración y rabia,
por todo lo que estoy dejando
de vivir y disfrutar
en mi única y frágil vida,
necesito asumir los necesarios riesgos
para subir mis montañas
cometer mis errores
y contemplar mis propios atardeceres,
no quiero sentir la necesidad
de volver atrás en mi vida
cuando llegue a la edad
que sabré que pronto
me estaré muriendo,
por no haber puesto el valor
el tesón y la indispensable entrega
para tener la certeza
de haber gozado la plenitud
de mis propios días.
13. LA DENSA CORPOREIDAD DE MI MEMORIA
La densa corporeidad de mi memoria
bulle en el hermoso caldero
donde se cuecen los olores
de mis realidades y sueños,
es tanto su bagaje y la fina línea
entre verdad y ensoñación
es tan imperceptible
que se han mezclado
formando un magma
tan verdadero y lúcido
que no se podrían rescatar
sus sabores y texturas originales.
14. SI LOS SONIDOS DE LAS PALABRAS
Si los sonidos de las palabras
sus ecos, entonaciones y matices,
se hubiesen podido mantener en el tiempo
suspendidos, levitando en un espacio
intemporal, anaeróbico y modélico,
entonces podríamos rescatar
originales versos en su contexto,
de sus encapsulados descansos,
con toda la riqueza de sus léxicos
en su punto, con su acento
de la mismísima boca
que lo expulsó de sus adentros,
satisfacer nuestros tímpanos
con la orfebrería de Góngora
a la maravillosa ironía de Quevedo.
15. QUISIERA HALLAR LOS SALMOS ADECUADOS
Quisiera hallar los salmos adecuados
para recitarlos como chaman navajo
repetirlos hasta parir los vocablos,
que de mi boca saliesen andando
y que formaran una voz propia
genuina, original y mágica,
que sus constantes entonaciones
multiplicasen la magia de las palabras
y sobre su riqueza sustentar los pilares
de mi creación literaria,
hallar dispersas esencias
desde el sol de mi radiante España
en el imaginario de mi Arizona
cargada de chamanes, silabas, sabores y palabras.
16. EN ESTOS PÉRFIDOS TIEMPOS DE AÑAGAZAS
“¡Al poeta despídanlo!
No entra en el juego
se pasa el día cavilando.”
HEBERTO PADILLA
No entra en el juego
se pasa el día cavilando.”
HEBERTO PADILLA
En estos pérfidos tiempos de añagazas
a velocidad de un vértigo que nos desgaja
nos rebanan la íntima critica sustancia
con descargas de cortante densidad,
con adecuados impactos que se sobreponen
a las respuestas de nuestras ansías
de conocer, de objetar, de interpretar
la música de los sentidos de las palabras.
En este espectral escenario sin sueños
no hay espacio para el improbable juego
de reflexionar sobre las artimañas
que producen los números de colores
que ficticiamente cobran añadidos valores
en bellos paneles de asépticos ejercicios
que opacan la sangre fértilmente derramada
de insignificantes y justos perdedores.
En estos tiempos difíciles sin alma
no hay hueco en los anaqueles para deudores,
para la cavilación de pausados insensatos
siempre intentando hallar el significado,
la esencia, en vez de aceptar el juego
que marca la inexorable y pétrea inercia
sólida base del perfecto mundo plano
donde tanto molesta las aristas de los poetas.
17. CAMILLE
Desde la incógnita y desamparada tumba
Donde se pierde el tiempo y el espacio
De la consciencia vertebradora de memoria
Desde la innominada fría reclusión
Donde los huesos forjaron cenizas
Y germinó alimento cárdenos labios
Desde cielos de arrojes invisibles
De imaginados días sin escenarios
De moldeadas tallas sin cincelado
Desde la lejana cercanía de la sangre
Páramos de colmillos inclementes
Desgarrada Gaia de eclipse lunar
Desde los vitrales de su lumínica gloria
Cenit de emociones de hermosas formas
Plácet de sensuales curvaturas en el arte
Desde los vértices de un tiempo excluyente
De la consustancial libertad inmanente
Del carácter apresador de movimientos
Desde plenilunio del agudo detalle
Atalaya transmisora del proporcionado énfasis
Que ilumina la cara oculta de los seres
Desde la certeza del sendero de búsqueda
Fragante melodía de un tiempo futuro
Alejado de las huellas de sus valientes pasos
Desde la paterna y desbordada alegría
La decidida complicidad de sueños e ideales
A partir de la pila de agua bendita, Camille.
FRANCISCO JESÚS MUÑOZ SOLER, poeta español nacido en Málaga el 24 de Diciembre de 1957. Es miembro de la Red Mundial de Escritores (REMES), del movimiento Poetas del mundo, La voz de la palabra escrita y Militeraturas. Sus poemas han sido publicados en diversas revistas literarias digitales. Ha publicado varios poemarios, entre ellos: Juventud Primera (1980); Significación (1983); El Sentido del Ser (1987); Frágil Grandeza (1996); Veinticuatro Poemas de Amor (1998); La Mágica Unidad de mi Vida (1998); Elijo mi Libertad (1998); Intentando conocer el mundo (2000); Áspero Tránsito (2006); Caminar para sentirme vivido (2007); En tiempos de prodigios (2008); El sabor de las palabras (2008); La Isla Infinita (2009) y Restauración (2009).
Santiago Sylvester
16 Poemas
de: Escenarios
1.
RETRATO
Esta cara es también las otras que alguna vez ha sido.
Este pelo blanco, en cambio, no es el otro, pero cumple su
tarea con la misma fe.
El brazo izquierdo, con un reloj en la muñeca, pregunta la
hora a cada rato;
el derecho acerca la comida, se estira hacia el teléfono y
dispone de una mano que no tiene descanso: una mano que detuvo un camión en Payogasta.
La pierna izquierda alguna vez se golpeó contra una piedra
(dos meses inactiva); se acompaña con la otra y entre las dos transportan esta carga difícil, de opinión imprevista.
El hígado promueve aclamadas satisfacciones;
el sexo euforia súbita, esperanza sucesiva de una nueva
euforia.
Los ojos miran gestos, colecciones de gestos, y de ellos
sacan la conclusión que necesitan.
Esta mirada no siempre es impasible, esconde un centro
incontrolado, una acumulación de miradas: todas necesarias, ninguna con la solución.
No puedo distraerme;
un solo instante de abandono
y muero aplastado por estos desconocidos
que he juntado
y que trabajan para mi perdición.
2.
LA RÓTULA
De una rótula conozco, sobre todo, la palabra rótula.
No sé qué sabe la rótula de mí, tal vez que hablo solo y
duermo de a pedazos,
pero ocurre que nos necesitamos, nos debemos favores, y
eso cuenta al hacer el inventario.
Ella es un énfasis entre vocales graves,
yo un peso arbitrario, propenso a caminar sin rumbo.
Ella viene del latín, de boca en boca,
yo vengo de Salta, de tropiezo en tropiezo.
Ella se incrusta como un acorde haciendo fuerza,
yo digo mi opinión: enfermedad sagrada que agradezco a
Heráclito.
Y aquí estamos los dos, sin saber el uno
casi nada del otro, pero ambos
capeando el temporal cuando lo premonitorio
habla de una dura década
que ya habrá comenzado,
y el dato de ese cálculo soy yo:
pieza llena de mañas
que ha llegado hasta aquí
gracias a la complicidad de lo que ignora.
3.
MUJER EN LA ESQUINA
De lo que se trata es del intercambio: ella tiene hambre, yo
no tengo conocimiento; y si cada uno espera que caiga su ración del cielo, ya podemos despedirnos sin aliviar la carga.
Siempre ha habido estos pactos: ella, con un naipe distinto
en cada caso, yo eligiendo la carta para ver si acierto;
ella, yegua de Parménides llevándome camino arriba, yo
olfateando el rastro con precipitación;
y así, necesitados ambos de lo que el otro tiene y no guarda
para sí, buscamos lo excitable de la especie para alcanzar el peso, la saliva del otro, la célebre unión de las mitades.
Ella siempre con historias exitosas (todas tristes), y yo
atestiguando lo que he dicho:
que si espera en la calle
se debe al intercambio,
si entra en el bar y llama por teléfono,
si disloca hasta morir la mandíbula del alma
y se ríe cuando corresponde llorar
se debe al intercambio: esas partes separadas en
busca de lo mismo.
Y es todo lo que sé.
Pero ella sabe más:
sin salir de la esquina
conoce el mar por el tripulante a deshora,
el mercado por el olor de una manos,
la vaca por el carnicero;
y si no quiere ni oír
hablar del corazón, acostumbrada
como está a la charla,
es porque sabe que ahí cruje la madera.
El corazón es puro esteticismo.
de: Café Bretaña
4.
EL tiempo cobra peaje a todo lo que ha nacido para durar.
Peaje a la belleza, al porvenir, al odio;
peaje a ese montón de pelo atado en la nuca de la mujer,
a la mirada del hombre,
a las palabras que se dicen, al sentido:
peaje aún sin saberlo,
como existen caminos aunque no vamos a ninguna
parte.
Ellos se han sentado allí, mesa de por medio, con la
intención de eternidad que aturde a todo lo transitorio:
solos y a la vez acompañados,
en estado de mudanza;
condenados a buscar cómo se sale de la contradicción.
El tiempo cobrando peaje es infalible;
y yo mismo, a mi pesar, sin ser el tiempo cobro peaje:
no soy el tiempo, pero soy el que mira.
5.
UN golpe en una mesa,
y el hombre mira alrededor, sin éxito ni culpa, sólo con el
asombro del que, repleto de whisky, no encuentra qué decir.
La palabra, una autopsia: un corte transversal en el cerebro;
y de este menoscabo del lenguaje se alimenta un época que cesa, no por agotamiento, sino por crispación:
el psicoanálisis concluye en epilepsia,
la semiótica esconde su abuso en la trastienda,
la fanfarria de la ciencia no logra descifrar sus
propósitos;
¿y qué haremos con la actividad de la palabra?
Un hombre ha golpeado la mesa, torpe la lengua y la mirada
idiota,
y ha marcado el arranque de una nueva era:
él es su profeta,
una trompada en una mesa su huella digital.
6.
NO tiene brillo ese hombre,
ni siquiera cuando toca el violín:
descascarado, pulcro, con la edad ya insegura: una pared caleada que muestra a su pesar las noticias del tiempo.
Ni brillo ni resolución: sólo un resultado.
Se acerca a cada mesa y deja allí flotando la mano con que
pide: la misma mano que sostiene el arco y suelta ante nosotros fragmentos de Paganini, aproximaciones y retazos.
Mano experta que, al aunar dos gestos, conoce la distancia
entre ilusión y derrumbe: mano que actúa como si no supiera que esa distancia es ella.
7.
ESTE sitio, como todos, es una excepción: mezcla de
estilos, huída de la naturaleza al sucedáneo, y saber
que esto (una excepción sumada a otras) es todo lo que podemos esperar.
La cerveza de ese hombre junta bilis;
una falsa rubia detiene demasiado su mirada;
ese codo en la mesa supone una teoría: soledad por puro
método, y un campo de realización que ha fracasado hace años.
Alguien cerca tose, cuenta monedas o juega con las llaves;
alguien descubre un axioma imprevisto: con las mismas
personas se habla siempre de las mismas cosas;
alguien mira hacia fuera.
He aquí una amplia escena: elija usted el nombre, péguele
el rótulo, envíe el paquete a donde quiera; y por favor no agite el frasco, deje en paz el contenido.
8.
DESPUÉS, ya veremos: por ahora
lo que conocemos del futuro es el presente.
Ese hombre afirma que nunca se irá de la ciudad;
su amigo, lo contrario: su tendencia a la huída.
Una joven, desdeñosa, se niega a perdonar.
Un hombre saca del bolsillo una entrada para el teatro.
Una muchacha, deslizada hacia la desgracia, sorbe un café
con la mirada en otra parte,
y en la mesa vecina un estudiante anticipa su porvenir.
Es fácil conocer el futuro: con sólo oír a esta gente, ya
sabemos su trama,
que no es sino una cita colectiva:
cuándo, dónde, con quién,
ese es todo el problema.
9.
PUERTA de entrar, puerta de salir: esta gente
ya no recuerda el camino de Heráclito;
pero el que entra airoso sale con su trizadura,
el que viene a pedir recoge su moneda,
esa mujer, como las avenidas, tiene dos direcciones,
aquel hombre busca lo que no ha perdido.
Esa puerta supone una reversión,
y así ya no sabemos si alguien entra o sale,
si consiste en algo hacerlo.
No se sabe quién está del otro lado,
si hay otro lado,
sea ajeno o propio.
La mujer que fuma en esa mesa, ¿está adentro?
Su amiga, la que se ríe sin problemas, ¿se ha quedado
afuera?
¿Dónde estoy yo para ellas: yo, que soy un lugar?
Es difícil saber quién está con uno: aquí, sin ir más lejos.
de: El Punto Más Lejano
10.
XVII
Hay
un contagio de mirar
como hay otro
contagio: el de no estar en el lugar correcto,
contagio de la década perdida que se llama
fracaso.
Fracaso
que se esconde en cualquier parte
y desde allí avanza hasta ocupar la respiración.
Pero el fracaso es selectivo, elige
con cuidado: cada uno
con su fracaso propio, como la muerte propia a la manera
organizada de Rilke, como el pan de cada día, la propia purificación o la palabra propia.
O la propia versión del que, por ejemplo, dice:
...el largo filamento que dejaba un caracol en el patio: iba de hoja en hoja, inspeccionando todo, lenta y concienzudamente, como si tuviera el deber de informar de su paso por la tierra, con su enorme memoria de animal milenario. Inmóvil ante una hoja caída, bajo el toldo que paraba el sol del verano, y nada se movía en el patio; sólo que para mí la vida era un túnel por el que soplaba un viento feroz, un arrebato que me llevaba a la otra punta: yo era succionado por la gran ventilación, y aparecía con el pelo revuelto y los ojos fuera de órbita en la otra punta del mundo: y yo no estaba aquí sino allá, donde la vida no tenía la meditación ceremoniosa y sabia del caracol sino el oleaje del caballo en el momento de saltar. Yo era ese caballo viviendo en ese caracol.
de: Calles
11.
(Königsberg)
LLEGABA hasta el borde de la ciudad, donde cedían las
últimas casas: nunca
pudo Kant cruzar esa frontera: nada de excesos en torno al asunto de los límites;
así dijo las raíces del exilio son interiores: las raíces
también retrocedían, se replegaban temerosas
de cruzar esa zona del corazón
con los cuidados de la angustia.
Königsberg
fue su invernadero: su ideal
no era comer en restoranes y vivir en hoteles, sino la
precisión:
un cerebro volando en línea recta como un desafío
y un privilegio: el de construir
el paisaje, su escenario fiel
y mimarlo por ochenta años: un triunfo de la elaboración
para quien sabe que darse cuenta es aislar, que yo
es representar una idea: amueblar el mundo, y
en cuanto a la vida
vivirla como
una cuestión intensa que no llega a suceder.
12.
(Avenida Santa Fe)
TODA esta gente, aún sin saberlo,
tiene opinión sobre nosotros: nos da la razón, discute, habla
en contra o a favor:
y todos, aunque
no lo sepan,
necesitan dos oportunidades: la primera, para la impostura;
la segunda (y
siempre que haya suerte), para mostrarse como son.
Ese hombre angustiado
se despierta a medianoche para saber cómo está,
aquella mujer no termina de cuajar en estilo; lo peor
del exhibicionista
no es lo que muestra sino lo que oculta;
¿y qué haremos con ese hombre pomposo que, cuando habla,
no se apoya en su opinión sino en su cuenta bancaria?
Sólo la variedad
justifica esta abundancia: ver
es verse, pero el riesgo consiste en lo contrario:
no advertir que, al mirar,
nos estamos mirando: salir
a no mirar,
y que esta calle no exista para uno.
13.
(vuelo Madrid-Buenos Aires)
CALLE de aire: viene
a llamarse así esta ventilación por donde transportamos la
carga terrestre: calle por donde vamos saludando vecinos sin consistencia: nubes, pálpito de la intemperie a 50 grados bajo cero: esta calle
cuya ley no es incompatible con la otra: la ley de gravedad,
que no nos suelta.
Hemos subido hasta aquí
por lo que tiene de versátil la columna vertebral: siempre erguida y queriéndose asomar por un balcón distinto: estar
allá precisamente
porque estamos aquí: voluntad del inestable.
Y al fin
casi todo se explica con saber dónde estábamos: si íbamos
volando
ahora estamos de pie; si teníamos dudas
seguimos en lo mismo;
si el calor nos caía en chaparrón y ahora el frío nos sale
desde adentro
es por el balanceo de la continuidad;
en salir y regresar consiste
este callejón que colinda con el vuelo de las estrellas: salir
para tocar tierra: ir
por el aire y tocar
tierra una y otra vez: así
hasta que, de tanto tocar tierra, nos acostumbremos.
14.
DE todas las teorías, la que más me intriga es la de la reencarnación: no
por lo improbable de haber sido hugonote
o coliflor en una huerta etrusca,
sino por la sugerencia implícita de que
cada uno de nosotros merece haber sido otra cosa.
Hablo de merecimientos: la insistente sucesión que viene
desde lejos: el que es, el que
pudo haber sido
o para averiguarlo con ejemplos: el que quiere el bien y
hace el mal, el que tala un bosque y
ronca bajo el agua,
el que degüella la gallina para la cena pascual,
el que se disgrega en la noche con las canciones de la buena nueva: o
el que, como cualquiera de nosotros, ha heredado un error.
Hasta que nos retiramos juntos hacia un rumbo inesperado,
y ahí queda la pregunta de si es útil buscarnos en la ceniza funeraria donde, todos revueltos, estamos inventando
un porvenir.
De: El Reloj Biológico
15.
(perseverancia del halcón)
TIENE nombre ilustre
y lo protege la serenidad: vuela sin inmutarse por el espanto
de esos pequeños alborotadores que resguardan huevos y
pichones:
él
con alzada majestuosa
y ojo directo
busca comida.
Por estas quebradas
pasó la historia: él
vio todo: gente a manotazos, escapando o persiguiendo: el
murmullo de muertos que se escucha promediando
enero: una partida de gauchos al acecho, la cabalgata
heroica de pobre gente
obligada al heroísmo:
y vio también el merodeo, el desplazamiento: los restos de
una civilización que ha prescrito: piedras y cantos con alguna ceremonia:
él
vio todo desde su vuelo impertérrito: no juzga, no invoca,
no confía: tiene
hambre.
Vuela, aterra, y todas las tardes
organiza ese escándalo; desde aquí
lo veo: sabio, sin prisas, esperando
que todos nos volvamos comida: historia, huesos, animales,
persona.
16.
(a lo Quevedo)
ESE bicho que se arrastra por mi pierna buscando altura,
verde y rojo con estrías blancas,
lleva a cuestas su dificultad: una liturgia que lo obliga a
hacer un alto, desandar
y otra vez arriba: esta caparazón de supervivencia
con las alas cortas que
no se ve si sirven para volar: sus patas trabajadoras con las
que come, saluda a las arañas
y mueve como si pedaleara
cuando en realidad parpadea
porque ya es noche cerrada, está quieto el viento, y él se
aferra como yo, a lo Quevedo,
al tiempo que ni vuelve ni tropieza.
Que suba en paz.
SANTIAGO SYLVESTER, poeta y escritor argentino, nacido en Salta en 1942, residió casi veinte años en Madrid y hoy vive en Buenos Aires. Dirige la colección Pez Náufrago, de Ediciones del Dock. Ha recibido, entre otros, el premio del Fondo Nacional de las Artes, el Premio Nacional de Poesía, el Gran Premio Internacional Jorge Luis Borges y, recientemente, el Municipal de la Ciudad de Buenos Aires. En España, el premio Ignacio Aldecoa, de cuentos, y el Jaime Gil de Biedma, de poesía. Entre sus libros de poesía se puede mencionar Escenarios, Perro de laboratorio, Café Bretaña, El punto más lejano, Calles y El reloj biológico. Publicó un libro de cuentos, La prima carnal; y un libro de ensayos, Oficio de lector. Realizó una edición crítica de La tierra natal y Lo íntimo, de Juana Manuela Gorriti; publicó El gozante, antología de Manuel J. Castilla; y las antologías Poesía del Noroeste Argentino. Siglo XX y Poesía Joven del Noroeste Argentino, ambas publicadas por el Fondo Nacional de las Artes.
Antonio Jiménez Paz
26 Poemas
De: Los Ciclos de la Piel, (Ediciones La Palma, Madrid 1992)
1.
Un paseo largo de arboledas
turbias.
Me fui solo a diluirme lento.
Tu certera cabellera se inclinaba hacia el monte
como red inmensa, astral.
Me enfrentaste con tus parótidas de melaza
y retorcí mi lengua una y otra vez
siguiendo las instrucciones de tus ojos ovíparos.
De la luz manaba luz,
de tus parótidas un torrente de persecución.
No pude diluirme lento.
Elevé ojos a tus ojos.
Tronché la rosa de los amantes quietos,
dedos bajo la mandíbula, sentados
uno frente a otro.
Violé ese intermedio trenzado de moscas
y me acerqué a tus parótidas dulces
antes que el aire secara lo húmedo y los insectos
robaran la sustancia.
Ya ves,
preferí contigo un paseo largo
de arboledas turbias.
2.LA INFANCIA EN DÍAS NORMALES
Las alondras eran de plástico
y nosotros con pies en las nalgas
simulábamos el vuelo
por un viejo corredor de tea
palmeado con virutas verdes.
Qué suerte, siempre una salomé
nos sorprendía en bragas,
sin tetas, hecha trompo,
los lunes, los martes,
y el resto de días
que no eran fiesta.

De: Tratado de Ornitología, (La Calle de La Costa, S/C Tenerife, 1994)
3.
Poblado el horizonte de pájaros
queda el pecho traspasado
al mundo del amor inventado.

4.
Amor mío,
canta ahora.
Hay un pájaro
examinador
en la ventana.
5.La polilla está contenta.
Alrededor de la bombilla
presume dar la vuelta al sol.
6. Si mataste un pájaro
no dudes que alguien ande buscándote
y al doblar una esquina
haga lo mismo contigo.
7.El ave en tus ojos
se queja del paisaje.
Mira con cuidado.
8.Aunque parezca del cielo,
no.
La clave del trino
se esconde en el cuerpecito
del pájaro.
Oh, cielos.
9.Ahora miro el árbol
y me acuerdo de ti.
Y me pregunto por qué el árbol
atrae al pájaro.
No encuentro respuesta
más que mirándote.

10.
Soy una jaula.
Dentro,
un pájaro
que no vuela sin mí.
11.Pese a ángeles, arcángeles y serafines
los pájaros
perduran.

De: Diario de la Distancia, (Huerga & Fierro Editores, Madrid 1996)
12.
Irrumpe una flecha
en la humareda de la noche,
se clava y alcanza su empeño
los escondites del querer,
se aloja y deja el corazón malherido.
En la herida yace una razón.
y en la razón, humo.
Demasiado humo
para distinguir al arquero.
13.Alguien me espía
y no localizo sus pasos.
Sus pasos me rondan
y no vislumbro su sombra.
Su sombra deambula
por alguna parte del mundo.
No conozco el mundo
y alguien me espía.
Tengo un ángel de la guarda
que es un idiota.

14.
Cabalgando de año en año,
cabalgando sobre un caballo de cartón masticable
llego hoy por fin a donde arrecia el viento
y me persiguen olores,
al barrio de la sabiduría inscrito en los mapas,
en todos los manuales redactados
junto a estanques de primaveras mudas.
Cabalgando de año en año
soy caballo,
no jinete.
15.Habita mi casa
un hada,
un príncipe,
un sabio.
Habita mi casa
una bruja,
un dragón,
un impostor.
El raciocinio llega tarde
y ya sin sitio.
Se despeña sin ser empujado.
16.Las rosas soportarán con espinas
su hermosura,
colmarán el sueño en su espesura
y de sus pétalos manará
gota a gota sangría.
Habrá fiesta.
Y arrojarán los manojos
una vez secos.
17.Por un beso se donan mil poros
y por mil poros se posan las manos.
Escuece la orfandad en un pliegue de entrega
y acuden los amores rozándose las yemas.
Se hace presente la reina de corazones.
Los corazones a partir de entonces
se muerden.
18.Atardece en cueros y las luces braman.
Callado soy indulgente
con miríadas de ojos
que no calman los golpes de amor.
Tórrido, pues,
afronto la noche lunar.
Atardece en cueros
y parece
que todo el mundo va desnudo.
19.No hay quien borre el lápiz de los labios,
el carmín de la carne,
el sánscrito nervio
heredado de los ancestros.
Cada huella me devuelve al principio
porque el amor no tiene fin.
20.Vago por una arcada de luz
bamboleándome con venias al viento,
asustando a los objetos sin sombra.
Vago sospechoso
en trenza de luz
camino de ser filamento,
raza del fuego primigenio.
Vago por la armonía del destello.
21.Es en el túnel de las caderas
donde se consume mi vida
y la vida de los perros.
Se llega y se entra,
se detecta el mundo
y se agarra con fuerza.
Los perros aúllan,
uno se acaba.

De: Tren de Vida (Ed. Baile del Sol, S/C Tenerife, 2003)
22.
FEDRA
Las noches perdieron el signo evidente desde que aborreciste la pelusa del melocotón o el granulado de la naranja, el sonrojo de la guayaba o el rostro alargado del plátano. Te horrorizó cualquier manjar que eligiera tu boca prevenida.
Por entonces se congojaba tu rostro, resumiéndose hasta casi despedirte de la luz. Te apestaba el menaje de cocina: tu bocado era únicamente Hipólito.
Pero Hipólito te quedaba lejos. Entre tú y él florecían los mirtos. Tras ellos escondías tus ojos: allá estaba Hipólito, donde jamás tus pechos deseaban, allá lejos. Nadie supo qué amabas de Hipólito si desde niño le untaste polvos talcos en cada reguera de su cuerpo.
Pero cómo empuja el deseo: acuciada por el ocaso decidiste enviarle una carta. ¿Qué hiciste, entonces, Fedra? ¿Qué conjetura del alfabeto desveló tu silencio de amante? ¿Qué palabras usaste para que tu amor se usara?
Ay, Hipólito continuó bañándose en la sangre y tú, Fedra, deseando bañarte en su semen. Al fin adiós dijo Hipólito a los mirtos al tropezar con un olivo estéril y asimismo morir, como uno de ellos.
Precisamente al contrario que tú, Fedra, un mirto eterno y florido.

23.
ANDRÓMACA
Andrómaca ya no espera el dulce veneno de la boca de Héctor, ni sentir su brazo henchido rozándole la espalda. Ahora Andrómaca se dedica a limpiarse los lunares, a aullar con eco insonoro el nombre del que agonizaba para morir: Héctor es su nombre, Héctor el único nombre, apoyo del mundo.
Mira que quedarse acariciando el aire de las marismas tras presenciar el desembarco, a los rudos soldados arañados como gatos. Esos soldados no son todos los que defendieron el sitio de Troya. Troya es tu ruina. Troya es el orgullo, pese a todo, para quienes puedan celebrarlo.
Ay, Andrómaca, todos dicen que a Héctor lo vieron en el transcurso de la batalla defendiendo como ninguno el sitio a pecho descubierto. Andrómaca, despierta: la guerra ya ha terminado. Troya ha sido destruida y los que no han regresado jamás volverán. Serán como las pencas arrasadas, serán polvillo esparcido por la abatida Troya.
Ve a buscar guarida como súbdito de cualquier amo. Héctor ya es polvo de Troya. Tú, polvo del Olimpo.

De: Casi Todo Es Mío (Ed. Artemisa, S/C Tenerife, 1ª Ed. 2005; Ed. Baile del Sol, S/C Tenerife, 2ª Edición, 2008)
24.
De la distancia
nadie quiere sus caderas.
De la lejanía
nadie sus ventanas.

25.
La luz convierte en mariposa
lo que la noche en animal acorralado.
26.Como un estudiante subrayo los párrafos de mi cuerpo,
lo hallado misterioso o incompatible
con algún sistema explicativo.
Me describo y no me consigo creíble,
digno de papel,
apenas materia de libro.
Entonces me borro.

ANTONIO JIMÉNEZ PAZ nació en las Islas Canarias (España) en 1961. Es licenciado en Filosofía y titulado en Planificación y Gestión Cultural por la Universidad de La Laguna. Como escritor es fundamentalmente poeta. Ha publicado los poemarios: Los Ciclos De La Piel (1992), Tratado De Ornitología (1994), Diario De La Distancia (1996), la antología personal Tren De Vida [1992-2002] (2003), donde no sólo recoge poemas de sus libros anteriores a esta fecha sino otros dispersos en revistas hasta entonces, y Casi Todo Es Mío (2008). Aparece recogido en distintas antologías, entre ellas Poesía Canaria De Los 80 (Cádiz, 1996) y Los Transeúntes de los Ecos (La Habana, 2001). Para diciembre de 2009 está prevista la edición de una muestra de su obra bajo el título Zoo Sin Fauna, en la colección Velarde (Cuadernos Amerhispanos) de San Luis Potosí (México).
Héctor Berenguer
8 POEMAS
1. DE UNA LECTURA DE E. LEVINAS
Lo real
es lo que queda de un hombre
después del sueño del conocimiento.
Reunir esos fragmentos
es leer las manos de dios
en su día cero.
Vuelto el rostro
en un curioso mas adentro
donde la pregunta
es el otro irreducible.
Pararse de nuevo
ante un huevo
o una semilla,
antes que sean
otra vez
el pájaro y el árbol.
Cada día tiene algo del último
donde toda construcción será ceniza.
Menos esta visión esperanzada
del tiempo entre las hojas
que hace que las frutas
se caigan de maduras
y que al abrirse la noche
Con el alba
podamos volver a interrogar
lo que ha quedado.
2. ESTAR AQUÍ
Monólogo con Pessoa
Estar aquí no es más que una suma
de sueños y costumbres.
Vivir sucede siempre al margen de vivir.
A veces pasa que llamas y me salvas
y cuando me nombras
soy lo que imaginas.
Y todo vuelve a su lugar.
Cada letra a su palabra.
Así es como supe lo cierto,
dudar porque todo es incierto.
Que cada cosa es otra...
Que hay un raro mas adentro.
Desdoblado en los azahares
de infinitas consecuencias.
Hemos sido engañados,
el tiempo humano
se nos parece demasiado
y esta hecho de nuestras imposibilidades.
El presente dice que es ayer
y el hoy que es mañana.
Solo me queda esta línea terca
de tiempo continuo,
que se irá conmigo
y que no quisiera morir nunca.
3. LA MUERTE DOMINA LA VIDA
a M.Culaciati, poeta
I
Del puente
sólo maderas carcomidas
debajo
un hilo de agua verde
que no conduce ya a ninguna parte
leve pasa y obstinado.
Los manantiales secaron su fuente,
a nuestro alrededor
todo cae
y se pudre...
Los hombres mueren
sin ninguna sabiduría.
Aprende del miedo
pero no la prudencia.
Practica la virtud
pero nunca por miedo.
II
Aun débiles hojas
se agitan del sauce.
En agosto
todo es temprano o tarde
según donde uno esté.
La cascada
en la montaña,
el mar lejano
entre olas rompientes,
la lluvia
estremece los bambúes.
En mi cabaña
siempre es activa la quietud...
Estar aquí serenamente
en este mundo
no tiene equivalencia
porque la muerte domina a la vida.
Los antepasados
la raza terrible de los muertos
son nuestro rostro anticipado.
Los dioses se parecen
demasiado a los hombres.
Aguza el oído...
Todo se repite
Hay un grito que aflige la tierra.
Acaba de nacer un hombre.
4. LA PIEL DE JUDAS
No es el tao de Lao Tsé, ni el nirvana de Buda.
Ni el satori del zen, ni el agónico otium de Séneca.
Ni lejos, lo neutro, que sedujo a Barthes.
No es el sueño de dormir. Ni la ilusión de amar.
Ni el sensible instinto de conservación.
Ni un melancólico Yo, hijo del placer y el displacer.
No es la muerte de todo por la omisión de todo.
Ni menos un Spleen
que destruyó con perfección las intensiones del asombro.
Lo que sucede es la agonía de lo opuesto
la furia de lo que tendrá que ser nada.
Esa espera sin tiempo que ronda el universo.
No es la muerte, es Ser para la muerte.
¿No era este cansancio de las cosas del que habló Pessoa
transido de dolor, viendo pasar la vida partida entre dos nadas?
Lamento infinito que ronda la boca de los moribundos
en busca de ese TÚ, que es el OTRO irremediable.
Cautivos todos, del triste ritual de sacrificios
que da la costumbre
de levantarnos cada día para ser los mismos.
Custodios infelices de una pequeña historia
y una incierta vida.
Como si en otra parte, donde nunca estamos
fuéramos sin saberlo y a pesar de todo.
Algo importante.
5. ONÍRICA
A José Berenguer
Padre me lleva de su mano,
Hiroshima
ya no es la ciudad oriental,
pero es Hiroshima.
El hombre sale otra vez
como un hongo venenoso
ahora de abajo
como antes fue del aire.
Sentimientos que nos unen
más allá del tiempo...
Puedo sentir tu mano tibia,
puedo verte como eras.
(estás cambiado ahora),
sé que no hay resurrección
donde muerte y vida
se anudan para siempre.
Por qué viniste, padre
Por qué tuve que esperar tanto,
tratando inútilmente de descifrarte
Estás aquí donde todo se resume
en la increíble nada de tu presencia,
esa otra muerte infinita,
¿soy tu vergüenza o eres mi vergüenza?
Extraño espejo se inclina sobre la tierra,
sabes que vas a morir y das las gracias,
ya me miras sin ningún extravío.
¿Quiénes somos, padre?
¿Quién soy yo?
Carne de tu carne, ¿acaso lo más cercano
es lo más esquivo?
Asusta la palidez de estas estrellas,
que no señalan a nadie,
un último intento sin consuelo
de aquel que lloraba en el último banco.
6. PENSANDO EN LAO TSE
Algo imposible
habita en cada hombre.
Una construcción permanente
y también lo contrario
una destrucción indefinida.
Este cálculo escapa siempre
a los sistemas de medidas.
No somos libres.
lo de abajo agita lo de arriba,
Somos lo expectante
Vivir es como estar en un mundo paralelo
caminando confiados hacia fines opuestos,
esa gratitud nos une y nos separa.
Pero hay un salto dramático
en el centro de la vida.
Es allí donde comienza el día del milagro
y uno es el testigo de todo lo que uno no es.
El engañado y el engañador ya no son los mismos,
no se confunden mas anhelos con certezas.
Habitamos un ánfora sin tiempo
junto a un genio cautivo.
Donde conviven desde siempre
creación y destrucción,
en la delgada piel del ser humano.
7. REMANSO VALERIO
Nosotros preguntamos
y los hombres son nuestras preguntas.
Cada vida una pregunta.
¿Mientras dura la pregunta, vive el hombre que la habita?
El imposible lugar de todo hombre es ser una pregunta.
Fuego que al arder se hace lumbre interrogante.
El que halle su vida, será uno como nosotros.
En un día como hoy, en esta hora,
que es cualquier hora,
en esta costa frente al gran remanso
que oculta y libera las aguas
de las redes del mundo.
No sé quien soy...
quizás sea un pequeño punto
y un círculo dentro del gran río,
Imagen refleja e invertida,
donde corre la rueda de lo eterno.
Los muertos del remanso ya se han ido,
sus tumbas de agua se abrieron hace tiempo,
ni un grano de arena será infinito sin poder aniquilarse.
Babas del diablo en la cruz del espino.
En mi boca sus bocas olvidadas y
en mis manos sus manos de arena derramada.
8. PASIÓN Y MUERTE DE PIER PAOLO PASOLINI
(Bolonia, 5/3/1922- Ostia 2/11/75) I
Era día de todos los santos y no había mucha gente,
él le ofreció veinte mil liras. Amaba a esos muchachos de la vida
que ofrecen sexo con un nombre de guerra. El elegido se llamaba Pino Rana,
como podía llamarse Rocco que ahora debe andar por la Vía Ostiense que conduce a la costa o cualquier otro de los tantos, con falso cinturón D&G, falso Rolex, falsos Rayband y falsa identidad y que aún caminan con amor homicida,
junto a la basílica de San Pablo o al Capitolio, en la cercanías del templo de Júpiter o como tu amor ocasional, donde el Tíber se convierte en la Fiumara Grande.
Ahora debes volver a morir en la desolada Ostia, donde pensabas y escribías las últimas cosas, en las luminosas terrazas que dan a la costa, adonde el lagarto se funde con la arena sucia y el todo se hace nada en una línea de agua negra . "Vuelvo a ti, muerte y te redescubro, como el emigrado que ha hecho fortuna."
II
Aún la noche no te será revelada, la noche de los malditos que son benditos y no quieren serlo, pero los sigue el peso del deseo de una muerte inmaculada. Como los "accattone" o la última cena con la boca sedienta junto al Tíber. Los "Ciento veinte días de Gomorra" ya se han cumplido, la enemistad de los fascistas, católicos confesos, comunistas, brigadistas, demócratas mafiosos.
Edipo Rey tiene los ojos puestos en vos, te está mirando, Medea, te espera sigilosa. Pero sobre todo, te llama la humilde campesina que llora eternamente en "Il Porcile" y cuyas lágrimas aún lastiman la tierra que somos y seremos. Gente normal / me condenan al temblor/ a ocultarme/ a desaparecer…Ya los sicarios te esperan como centuriones en el desolado páramo de Ostia. Agitador de conciencias impuras. Te espera el camino al otro mar, el mar de los gentiles, esa Galilea indescifrable donde Mateo, desató el ansia imposible de probar la muerte.
La sangre de la justa muerte y a favor de los muchos, pero muy pocos. Mateo Leví el recaudador arrepentido, el publicano que "vio la destrucción del templo". Lo que antes fue en el momento y que ya es después, hasta el día de hoy. El campo de alfarero, el campo de sangre.
Deja que los indecisos entierren a sus muertos Ya nadie añade un codo a su vida porque miran y no ven, oyen pero ni escuchan ni entienden : "Sporco comunista", "Mascalzone", "Frocio" "Fetuso".
Ya no siento delante de mi toda la vida / Ahora tengo poco tiempo por culpa de la muerte/ Por culpa de este mundo inhumano.
III
Dos de noviembre de mil novecientos setenta y cinco: dice "El Corriere della Sera".
Asesino confeso: Giuseppe Pelosi, entonces tenía diecisiete años. Vivían Moravia, su esposa Elsa Morante, el poeta Darío Bellezza. Entre tantos amigos nadie vio nada porque nadie miraba para ese lado y si miraban no te hubieran visto...
Oyeron pero no escucharon. Ahora se sabe que fue una conspiración. Ya lo había profetizado. Oriana en su desierto como Miriam, cuando vio a Jesús y nadie le creyó.
Giorgio Napolitano "amigo de las artes" tampoco vio nada anormal. Las Brigadas Rojas se ahogaron en otras sangres. El pueblo dijo: "Algo habrá hecho"... "Se muere como se vive"... Derecha de la izquierda, izquierda de la derecha... Que solo que esta el hombre que esta solo consigo.
HÉCTOR BERENGUER, nació en Rosario, ciudad en la que reside en 1948. Durante la década del 60 incursiono en distintas revistas y publicaciones, "Grupo Literario 5" y "Runa", son los intentos que prefiere recordar. Participo de una comunidad Literaria en el campo durante una década dedicado al estudio y al trabajo. A la cual debe su formación y el derecho ha ser aún un estudiante por elección. Ha colaborado con periódicos y revistas especializados, de los cuales ha recopilados textos de investigación sobre poesía china con el nombre "Tinta china" y consideraciones sobre la poesía con el nombre de "El poeta sofista". Muchos de los cuales aún permanecen inéditos. De su producción reciente en antologías: Café con letras (Editorial Municipal de Rosario); Poetas de Rosario: Desde la otra orilla (Editorial Granada Literaria, Poesía. Ayuntamiento de Granada 2004); Poetas de Santa Fé, Fundación Abrapampa, París,Francia. Edición bilingüe, con C.D aún no presentado aún en Argentina. Otras ediciones colectivas recientes INTI.Revista de Literatura Hispanica, Providence Collage U.S.A. Roger Carmosino, Director-editor.2009; Marcas de agua (poesía, La Cachimba editora, Rosario 2001), Entre la nada y el asombro (poesía); Press Scrita editora, 2007 y Poemas Escogidos 2009, Cuadernos Amerhispanos, San Luis Potosí, Secretaria de Cultura. Méjico. Como gestor cultural ha desarrollado una amplia tarea entre las cuales se destacan: hermanamiento poético Granada/Rosario (con el poeta granadino Pedro Enríquez), coordina el ciclo "Poesía en el Círculo" en el Teatro El Círculo de la ciudad de Rosario, desde hace diez años y de la denominada "Semana de las Letras y La lectura", encuentro internacional de poesía (http://semanadeletrasylectura.blogspot.com).
jueves 19 de noviembre de 2009
Alicia Poderti
Internet:
El Continente1
El Continente1
Alicia Poderti2
Universidad Nacional de La Plata - CONICET
Universidad Nacional de La Plata - CONICET
Los canales de televisión anuncian que colapsó la red de Internet en USA y los aeropuertos están en crisis. En el año 1991, la investigadora del CONICET, Alicia Poderti, publicaba "Interpelaciones", un libro de preguntas con un apartado dedicado a "Internet: el continente". Hace dos años una editorial de La Plata reeditó el libro por la vigencia de sus reflexiones... Hoy, ante estos hechos reproducimos un breve fragmento del libro. La última pregunta, justamente contesta ¿puede colapsar la web? Tema profético y profundamente interesante, con otros temas ligados al ciberespacio.
¿CUÁLES SON LOS DESPLAZAMIENTOS OPERADOS EN EL ITINERARIO HACIA EL MUNDO DIGITAL?
La aparición de la imprenta produjo una revolución técnica y cambió la apariencia y el estado del mundo medieval. La actividad editorial, no solo implicó el abandono de la cultura del manuscrito y de las prácticas orales, sino que también conmocionó la historia de las lenguas y tuvo una profunda repercusión en la vida religiosa del momento, ya que la Reforma debió gran parte de su éxito a la circulación del texto impreso.
En la encrucijada de la globalización técnica vivimos los efectos del descentramiento de la "Galaxia Gutenberg". Como profetizó Marshall McLuhan en su libro La aldea global: "la cultura de la imagen intenta reemplazar a la cultura impresa".
Hoy puede visualizarse con claridad el trayecto de tres eras históricas: la cultura oral, la cultura impresa y la cultura de la imagen. En la transición entre las dos últimas etapas, el libro enfrenta una competencia que ya no reside precisamente en el poder televisivo.
El desplazamiento del libro por el mundo digitalizado implica un corte en la historia occidental, una dislocación en el proceso de lectura/escritura y también el establecimiento de una nueva utopía: inscribir la memoria colectiva sobre un espacio electrónico infinito.
¿TIENE REGLAS EL HIPERTEXTO CIBERNÉTICO?
Se ha producido una transformación en el soporte formal del libro tradicional, que puede representarse geométricamente como una línea en un plano. El hipertexto, en cambio, es una esfera cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna. Una burbuja atravesada por infinitos itinerarios que pueden conducir a los lectores desde y hasta los fragmentos posibles de la imagen y la palabra.
Algunos sociólogos han esbozado teorías acerca del hipertexto que lo consideran a éste una realidad que "nos hará más libres". Y es que el texto del espacio cibernético concreta la fantasía de muchos lectores y escritores a través de la historia: el texto al que se puede entrar desde cualquier punto.
Resulta azaroso transitar esta constelación gigantesca de Internet, en la que miles de anillos virtuales se diversifican y multiplican cada cibersegundo. Las cartas de navegación -que permiten desplazarse por el espacio más dilatado que jamás se haya conocido-, no admiten tantas reglas como las que plantea el texto convencional.
Estas formas interactivas no lineales remiten a Jorge Luis Borges, que en El Jardín de senderos que se bifurcan preanunciaba la hiper-realidad virtual: "Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades."
¿QUÉ ES EL E-BOOK?
El libro electrónico fue creado en 1945 por Vannevar Bush, director de la Oficina de Investigaciones Científicas y Desarrollo de los Estados Unidos. Aún cuando algunas series de ciencia ficción ya lo habían presentado en sociedad, recién en la década del ochenta el e-book hace su entrada en el mercado de las enciclopedias, en la modalidad del CD ROM.
Los e-books innovaron profundamente no sólo la manera de "escribir", sino también la de "leer". La tecnología del libro electrónico permite "bajar" libros y documentos de la red y guardarlos en la computadora personal. Hasta se puede transportar una biblioteca en un bolsillo.
Mientras que los libros de papel son una sola entidad, los e-books pueden incluir conexiones adicionales con contenidos de otros libros, bases de datos o web sites. Así, los e-books no están limitados a una estructura fija y lineal como la que ostenta el libro tradicional. Cada lector tiene libertad de utilizar "links", imágenes y sonidos interconectados.
Por ello, el e-book ha generado una verdadera revolución multimedial, pero el libro de papel aún sigue siendo el objeto codiciado por los intelectuales del mundo.
¿SIGNIFICA EL ADVENIMIENTO DEL "E-BOOK" LA DESAPARICIÓN DEL LIBRO DE PAPEL?
Bill Gates afirma que en las próximas décadas la competencia entre el libro electrónico y el libro de papel será asombrosa. Así, el libro creado por Gutenberg se enfrenta ahora a la fase informática, lo que implica una conmoción en el campo de las "tecnologías" de la lectura. Recordemos que cada vez que apareció un nuevo medio -radio, televisión, fotografía, vídeo, etc.-, se creyó que éste produciría la muerte de su antecesor. Hoy, el libro electrónico parece amenazar al formato codex.
Muchos intelectuales consideran que el libro impreso es un elemento cultural imprescindible y que puede significar una vía de escape ante el continuo bombardeo informático y audiovisual.
Beatriz Sarlo nos induce a pensar que el libro de papel es un invento imbatible, porque
...incluso en un escenario de ciencia ficción, donde cada uno esté sentado frente a su computadora y reciba por módem todos los libros digitalizados del mundo, incluso en esa utopía optimista para las próximas décadas, el libro, tal como los conocemos, sobrevive no sólo como memoria del pasado (memoria imperfecta, como toda memoria, pero, sin duda, la más abarcadora que hemos conocido nunca), sino como invento imbatible en su sencillez. El libro es un objeto funcional de diseño perfecto. Sólo con una visión lineal del progreso puede pensarse que el libro entra en su etapa final cuando la escritura electrónica está en sus comienzos.
En un hipotético mundo de computadoras, si el libro no existiera, habría que trabajar para inventarlo...
¿LETRAS DE TINTA VS. CYBER-LETRAS?
La calidad de la imagen en los libros de imprenta resulta óptima frente a la indefinida apariencia de las letras cibernéticas. El contraste y la lumniscencia ocasionan molestias para la lectura del e-book. Esto se debe a que gran parte de los caracteres tipográficos no han sido diseñados para ser mostrados en una pantallay , debido al número restringido de pixeles, las reproducciones aparecen más borrosas que en los originales.
En el siglo XV Johannes Gutenberg combinó los tipos móviles de metal para multiplicar, en forma rápida y económica, gran cantidad de material de lectura. Esto generó una revolución no sólo tecnológica sino también mental. El desplazamiento de las palabras desde el mundo del sonido hacia la superficie visual, alentó a los seres humanos a sentir que sus posesiones estaban guardadas en alguna especie de espacio mental inerte. Así, la impresión creó un nuevo sentido de la propiedad privada de las palabras.
Los signos de la era virtual no responden a una secuencia fija, no tienen comienzo ni final absoluto, no responden a leyes que legitimen su reproducción indiscriminada... Y su existencia está subordinada a la de un usuario que los convoca en la pantalla de su computadora...
¿ESTAMOS ANTE UN FENÓMENO QUE PODRÍA DEFINIRSE COMO "ALICIA EN EL PAÍS DE LA IMAGEN"?
Miradas apocalípticas vaticinan la sustitución de la letra por imágenes y sonido. En el relato From Alice to Ocean, editado recientemente en CD-ROM, se narra un viaje que realizó a camello la periodista americana Robyn Davidson. El "lector" puede elegir un punto de la ruta de viaje, y la voz de la autora relata sus aventuras en Australia. En este relato se prescinde del texto escrito y se prefiere el soporte fotográfico o musical. Además, el "lector" puede escuchar versiones diferentes de un mismo hecho, eligiendo el relato de la autora o el de su fotógrafo.
Ya manifestamos nuestro escepticismo hacia el reemplazo del libro tradicional por el e-book. Sin embargo, la posibilidad de integrar la imagen, el sonido y el texto puede alterar las formas de comunicación vigentes. Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll, ha planteado la existencia de otros paradigmas lógicos: los presupuestos de la matemática tradicional que pueden ceder ante geometrías y aritméticas diferentes a la euclidiana o la decimal. Así, la realidad puede re-interpretarse porque las bases y las líneas maestras del mundo se han desplazado.
Inclusive, una hipótesis del futuro nos presentaría a seres humanos con sus cerebros conectados en red, que podrían interpretar un código de barras pero serían incapaces de procesar la información analógica alfabética contenida en la escritura.
¿QUÉ "PROBLEMAS VIRTUALES" PLANTEA EL ADVENIMIENTO DEL E-BOOK?
Entre otras consecuencias, el e-book acarrea problemas inherentes a su comercialización desde la red. La venta de artículos de entrega electrónica genera conflictos impositivos. En el caso de las compras de información electrónica (por ejemplo un e-book, una transacción en la bolsa o un programa de sofware), el producto es solo una "entrada" en la memoria de la computadora y tiene una existencia legal pero no física. Por ello, la cultura virtual ocasionará inconvenientes a las autoridades fiscales, que en los próximos años tendrán que fijar reglas y sistemas de control de difícil implementación.
Se puede conservar gran cantidad de material electrónico en una PC. Además, la entrega del e-book es inmediata y el lector no debe esperar la reposición de stock en las librerías. No existen las "ediciones agotadas". Estas situaciones modifican las perspectivas al considerar los derechos del escritor. Se ha llegado a vaticinar la desaparición total del 'copyright', y por ello muchos autores y editores se resisten a publicar en la red. La facilidad de reproducción de los discos provoca la copia ilegal de programas, música y textos.
La aparición de la cultura virtual sugiere muchos desafíos: ¿Qué tipo de legislación rige en este nuevo continente de Internet?; ¿qué material pueden digitalizar las bibliotecas?; ¿Qué tipo de contenidos pueden subir a la red los usuarios de Internet?; ¿cuál es la perspectiva con respecto a los derechos de autor?; ¿qué problemas legales pueden generarse a raíz de las publicaciones electrónicas y de su reproducción indiscriminada?...
¿CIRCULAN "MENTIRAS ACADÉMICAS" EN INTERNET?
La práctica del aprendizaje virtual o e-learning, que ha resultado provechosa en su aplicación al campo laboral, no posee las mismas características en otros ámbitos.
Las Universidades Virtuales despliegan su tecnología para promocionar "interfaces inteligentes", "videos en tiempo real", "multi-publicaciones en la red", "clases con instrumentos activados por la voz de los alumnos" y "enseñanza con realidad virtual de alta resolución". Apuntan a la construcción de la "comunidad educativa virtual". Sin embargo, mientras la mayoría de las instituciones que ofrecen "educación electrónica" pregonan su "campus digital" y la posibilidad de comunicación con profesores vía e-mail, en la práctica, los estudiantes carecen del apoyo directo del tutor. Se encuentran ausentes el diálogo enriquecedor entre alumnos y el intercambio de inquietudes con sus profesores. Tampoco es posible participar de la actividad socio-cultural de la universidad.
Por otra parte, la maraña de información que pulula en la Red no siempre colabora con el proceso de conocimiento. Umberto Eco nos advierte sobre ésto cuando expresa que es mejor leer un buen libro en una biblioteca pública que rastrear 10.000 títulos en Internet y experimentar la angustia de que jamás podremos consultarlos. La venta de trabajos académicos en Internet también es otra de las "ofertas" virtuales. Se escriben monografías y tesinas por encargo y a medida del consumidor. Hasta existen catálogos con títulos para elegir trabajos de investigación listos para imprimir.
Todos estos síntomas adversos del universo educativo generan, como desafío fundamental, la recuperación del rol docente. La excelencia educativa será buscada, entonces, en las clases presenciales, ya que la experiencia de sociabilización en las aulas colabora con la adquisición de los saberes.
¿CUÁLES SON LAS DESVENTAJAS DE LA EDUCACIÓN VIRTUAL?
Mientras que en el ciberespacio proliferan una gran cantidad de cursos y carreras universitarias, se debe considerar la validez de los títulos otorgados por las instituciones virtuales. Por ejemplo, el título de un alumno extranjero que cursó a distancia, no es válido en su país de origen. Por lo tanto el egresado de una Universidad Virtual también tendrá un "título virtual", pues no podrá ejercer con matrícula profesional si cursó los contenidos académicos de un país diferente al lugar donde desea trabajar.
Esto se debe a que el ejercicio de una profesión tiene distintos alcances de acuerdo con los regímenes nacionales o regionales y además, la prioridad de los contenidos y la duración de las carreras -e incluso la condición de "terciario" o "universitario" de cada título-, varían de una cultura a otra.
La mayor parte de la oferta educativa online no apunta a una formación universitaria integral. Los últimos congresos de especialistas en educación realizados en el mundo demuestran que no han sido suficientemente probados los resultados y la calidad educativa de las llamadas "universidades virtuales". En cambio, se valorizan los sistemas estratégicos, de reingeniería, de "empoderamiento" ("empowerment") y las líneas de investigación-acción.
¿CÓMO EXPERIMENTA EL MUNDO EL VÉRTIGO DE INTERNET?
En 1995 diez grandes compañías mundiales de electrónica inventaron el DVD (Disco Versátil Digital). Este producto, que parece imponerse en el mundo informático, permite almacenar 25 veces más información que los discos comunes. Con el desarrollo de los discos ópticos podría ampliarse mucho más la tecnología que comprime distintos lenguajes textuales, imágenes y sonidos.
Ya están comenzando a aparecer en el mercado las PC sin pantalla ni teclado, scanners tridimensionales, computadoras cuánticas y robots. En las décadas del 60 y 70 sólo se referían a estas rarezas tecnológicas los autores de ciencia ficción, como Isaac Asimov o Ray Bradbury.
Recientemente se ha inventado una computadora molecular mil veces más potente que las vigentes. Su chip tiene el tamaño de un grano de sal y podrá ser introducido dentro de un organismo. Se comienzan a cumplir así las profecías de otro escritor de ciencia ficción, Rudy Rucker, que imaginó a un hombre en el que se podían programar registros diferentes, de manera que el protagonista tenía la oportunidad de vivir distintas vidas.
Pero quizás la consecuencia más vertiginosa en el espectro mundial es que la Web ensancha el abismo entre quienes tienen posibilidad de acceder a su tecnología y quienes no la tienen. Como expresa Aníbal Ford, la brecha entre riqueza y pobreza hace crecer también la diferencia entre inforricos e infopobres, por cuanto los países con rudimentaria infraestructura telefónica quedan marginados, no sólo de las redes de Internet, sino también de la inserción en la economía internacional y del diálogo con los cambiantes procesos socio-culturales.
¿PUEDE INTERNET COLABORAR EN EL PROCESO DE ENSEÑANZA ACTUAL?
Resulta cautivante para niños y grandes navegar a través del continente infinito y vivir cotidianamente en un mundo de e-blended y punto com. En este sentido, puede haber resultados positivos a mediano plazo si los docentes en las escuelas realizan un uso razonable del e-learning, aprovechando el software educativo que se está creando en los últimos años. Intranet también es un elemento que puede explotarse satisfactoriamente en el campo educativo.
Así, el e-learning, que ha sido aplicado al campo laboral con bastante éxito, podría resultar de utilidad en el ámbito pedagógico, siempre que se cuente con los equipamientos necesarios y con un entrenamiento que guíe adecuadamente cada incursión de los alumnos a través del ciberespacio.
En este sentido, si los docentes realizan un uso racional de Internet, con guías concretas y pautas de trabajo muy claras, el impacto mediático-tecnológico produciría enfoques transdisciplinarios, que son, indudablemente, la clave para el desarrollo de los futuros profesionales del mundo.
Inmersos en la blogosfera y signados por el "vértigo de internet", que nos seduce para navegar sin rumbo, el uso inteligente de las herramientas de la web podría resultar vital para la formación de los nuevos profesionales de "perfil amplio".
¿PUEDE COLAPSAR LA WEB?
La red se ha convertido, en muchos sentidos, en la aliada estratégica del proceso de globalización. Su rol activo en la última década del siglo XX permite aventurar que durante los próximos veinte años ésta podría mantenerse en escena, con millones de páginas y blogs. Sin embargo debe considerarse la posibilidad de que en algún momento, la cantidad de virus que se transmiten a través del ciberespacio, la habilidad de los hackers, crackers y la congestión producida por el e-commerce, puedan producir un colapso en la red.
Otro problema frecuente es el spaming o aluvión de mensajes de correo electrónico no solicitados, que perpetúan las cadenas de e-mail. Algunas empresas están intentando atacar las consecuencias del spam actuando sobre su control efectivo.
De pronto, la red está surcada de recomendaciones y advertencias acerca de troyanos y ejecutables que pueden refugiarse en la memoria de las computadoras, saturar los discos y bloquear los sistemas.
Así, el mundo digitalizado intenta dar respuestas a los fenómenos de proliferación, contagio, seducción y rumor que signan la era globalizada.
Notas
1. Este artículo es un fragmento del Capítulo I del libro de Alicia Poderti, 63 Preguntas Sobre El Siglo XXI, Ediciones al Margen, La Plata, 2007. ISBN: 978-987-618-001-6. Reproducimos este trabajo con el permiso de la autora.
2 La doctora ALICIA PODERTI tiene posgrados en Historia Iberoamericana. Especializada en temas transdisciplinarios. Investigadora del CONICET. Profesora Invitada por Universidades Nacionales y Extranjeras. Integrante de proyectos de la Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, Argentina y de la Fac. de Periodismo y Comunicación Social, UNLP. Para ampliar sus datos biobibliográficos véase nuestro post del día lunes 6 de julio de 2009.
martes 17 de noviembre de 2009
Ariel Petrocelli
1. EN LA PROVINCIA DEL POBRE
En la provincia del pobre
anda cantando el alcohol
y en las casitas de lata
anda faltando el carbón.
A la provincia del pobre
el viento quiso llegar,
lo pararon en la frontera
no lo dejaron pasar.
En la provincia del pobre
el árbol crece nomás,
y el pajarito amanece
sin aprender a cantar.
En la provincia del pobre
cuando llega el carnaval,
no se disfraza ninguno
se visten así nomás.
En la provincia del pobre
llegó un cantor a cantar
eran festivas sus coplas
nadie lo quiso escuchar.
A la provincia del pobre
para quien quiera llegar,
saque pasaje a la muerte
que bienvenido será.
2. ALEGATO DE LA MUERTE DE PEDRO EL CAMPESINO
Anda uno sabiendo la muerte.
Sobre la mañana
con el sol que duele
allá entre los surcos
y el aire caliente.
Anda uno sabiendo la muerte.
Violento y jinete
a puro caballo
temblando la suerte
el Dios desbocado.
Anda uno sabiendo la muerte.
Allá entre las copas
que apura el cuchillo
que lleva la noche
colgado en el vino.
Anda uno sabiendo la muerte.
Las cosas que salen
del cuero y la sangre
no son para todos
precisas y pares.
Por eso molesta
el Pedro que piensa
y al fin de su Pedro
la muerte da vueltas.
Por eso el silencio
que no era del Pedro
subió de su tierra
al árbol del pueblo.
Anda uno sabiendo la muerte.
Sabiendo la muerte
Con toda la vida
la muerte de Pedro
por todas las risas.
La muerte de un hombre
por todos los hombres
es sangre que vuelve
sobre el horizonte.
3. EL MAGO
Las cosas de siempre
se mudan de ropa
cuando el mago juega
sombreros de copa.
El mago es el ángel
que cuida las brujas
que duermen la noche
donde el miedo escucha.
El mago que puede
romper con las claves
no tiene ni un truco
donde mate al hambre.
El mago que anuncia
al hombre que piensa
saca la esperanza
desde su galera.
Si yo fuera mago
el circo del mundo
haría un domingo
sin reos ni muros.
Haría del oro
que tienen los ricos
la gran repartija
a todos poquito.
4. EL FLOR Y TRUCO
Lo llaman flor y truco
ojos verdes de botella
alpargatas mishiadura
y un dibujo por la jeta.
y un dibujo por la jeta
mete miedo y picardía
y una calma de avispero
en el bies de la sonrisa.
En el bies de la sonrisa
y en la faca de sus manos
algo duende y catalina
chamuyando sobre el mazo.
Una noche el flor y truco
perdió el zarzo y la catrera
al compás de un chichipío
que le daba de a botellas.
Noche fule y de curdelas
le envenenaron el talle
lo mataron con su chumbo
con el balazo del naipe.
Sin el vento y denigrado
dejó el aire de invencible
y su tono navegante
en un balde se fue a pique
En un balde se fue a pique
maloliente y malatraza
y las manos inseguras
para el rill de la baraja.
Para el rill de la baraja
ya no sirve el flor y el truco
ahora oficia de alcahuete
de la dueña de un tugurio.
Pobrecito el flor y el truco
desde aquella borrachera
cualquier turro cajetilla
le adivina la muñeca.
Qué desastre mama mía
vaya cosa más fulera
la ganzúa del idiota
también sabe abrir tu puerta.
Jerónimo Alayón Gómez

Jerónimo Alayón Gómez
10 Poemas Inéditos
Especial para Analecta Literaria
10 Poemas Inéditos
Especial para Analecta Literaria
1. LA ROSA AL REVÉS
Poema finalista del Premio Literario Giulia Gonzaga, Edición Especial 2009 (Italia). Próximo a publicarse en una antología de los poemas finalistas del Concurso.
Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó...
Antonio Machado
la muerte otra vez pasó...
Antonio Machado
Mi amada
anoche,
soñó extraña visión:
que sobre las aguas del océano
se erguía un trono de oro,
y en él yacía la rosa al revés
sobre el asta de un unicornio blanco.
Mi amada,
anoche,
se vistió de cielo,
de azul y de Luna,
con toda la luz del Universo
metida en los ojos,
dormida para siempre
en el regazo
de su pequeño unicornio blanco.
¡Tocad mi tristeza...
si alcanzáis!
¡Si veis a mi dama y su unicornio blanco,
decidles que este anciano marinero
también anhela escuchar
el último acorde azul y plata
de la rosa al revés!
2. LA NOCHE
¡Eterna noche de delicia!
¡Canto sin fin! ¡Eterno poema!
NOVALIS
¡Canto sin fin! ¡Eterno poema!
NOVALIS
Siempre llega.
A veces nos sobreviene simple,
sin luces tenues ni cantos de grillos.
Otras, con su preñez de luna y aves nocturnas
que se adivinan entre las sombras.
Pero siempre llega.
Ante ella somos pequeños.
En medio de ella, profundos.
Después de ella, substancialmente distintos.
Cuando nos anochece,
nos muta con su descomunal simpleza.
Toda mano asida se diluye
entre relámpagos de una memoria atardecida,
y toda voz adquiere la perfección del silencio:
eternidad reflejada en una astilla de espejo.
Siempre llega.
Y una vez acaecida su epifanía,
nunca más se irá.
3. NIEBLA
Humo preterido
que deroga el derecho a mirar.
Telaraña vaporosa
que secuestra la memoria.
Cruzo el bosque
preñado de verdes temerosos,
y
pienso en la inminencia del fuego.
¡Ay de la niebla que habita en mí!
¡Ay de la voz indómita que el miedo evapora!
¡Ay del cáliz roto entre conticinios prefabricados!
Gaseosa omnipresencia
es el silencio de los cobardes.
A ciegas
recorro los senderos... ¿o los andurriales?
¡Qué mas da!
Solo importa no ceder al infarto de las horas.
Camino,
y en esta hora de soledad estanca,
solo me queda la niebla inmisericorde
para asirme y no caer.
Camino,
y en esta hora de soledad estanca,
me he quedado azul y azul,
como la última gota de tinta
en la pluma fuente que olvidó su destino.
4. SOLEDADES
camino por una larga vereda de eucaliptos
en la ancianidad temprana de la tarde
a veces quisiera acertar a mirar el final del camino
a veces quisiera acertar a mirar simplemente
pero un pertinaz telón de niebla me hurta los allendes
camino y sé que otros transitan esta difícil vereda
llamada soledad
otros en otros tiempos alternos al mío otros
la tarde está de árbol herido por díscolo rayo
y de limón huyendo por la ladera hacia sordos confines
ya dije que otros van conmigo pero van tanto con sus oquedades
que yo me parezco cada vez más a los eucaliptos de este atajo llamado vida
y entonces el alma se arruga se arruga tanto
como un papel que pronto irá al cesto de los despojos oculares
se arruga tanto se constriñe tanto se implosiona tanto
que solo atino a producir mi más acendrado verbo el silencio
Y al final apenas me dibujo a mí mismo por los linderos modestos de la vida
apenas
la tarde está de árbol restallando en proclive caída
y de cangilones en el estertor último del molino
me siento a la vera del camino a descansar la soledad de mis huellas
y a esperar la redención de mis íngrimos jirones de niebla
allí justo de en medio de la gaseosa soledad
emergen las pupilas timbradas de mi hija
que son las pupilas tempranas de mi esposa
la niebla se dispersa los eucaliptos caen la llanura es una promesa de sol
5. LOS FUEGOS FATUOS SE APAGAN CON EL ALBA
alguien ha tirado una raya rubia en el horizonte
parece el descuido de un payaso al maquillarse
la montaña todavía es un firmamento de fuegos fatuos
pequeños infartos de luz pequeña muerte de la noche
la raya rubia parece ahora el desastre de un maquillaje
un pusilánime incendio amenaza con desparramarse por el cielo
los fuegos fatuos abdican de su imperio minusválido de luminiscencias
a diestra y siniestra ejércitos de fotones acuchillan la noche
ay de la luz que yace inerte bajo las ruedas del carro de fuego
cierro los ojos para no ver el genocidio de pequeños candiles
en mi otra noche aún viven en el minusválido imperio del recuerdo
6. EL HOMBRE DE VERDES ESCARPINES
El hombre de verdes escarpines ha vuelto.
¡Cómo no notarlo,
si llegó escupiendo tildes de plomo!
¡Cómo no notarlo,
si sembró de rosas húmedas mi calle!
La noche es apenas un escondite
para cosechar la fatal hortaliza.
¡Cómo no notarlo,
si mis amigos van faltando,
con la sonrisa helada para siempre!
¡Ay, madre!
El hombre de verdes escarpines ha vuelto.
Yo lo creía ido para siempre.
Como mi padre un día me dijo
que ya no habría más escarpines verdes
hollando la blanca nieve, yo lo creía ido.
Pero ha vuelto, madre,
y me mira.
Me está mirando con todos los crepúsculos
del mundo metidos en las pupilas.
Me está mirando con todos los ayeres
pertrechados de rencorosas municiones.
¡Ay, madre!
El hombre de verdes escarpines ha vuelto,
y la sabana toda es una noche eterna.
Diles que no me lleven,
que no me siembren rosales en el pecho,
que no me troquen el tálamo
en fría caja y fría mortaja.
Diles, madre,
diles que no me lleven.
Que no me vistan de rayas la mirada,
que no me silencien los ojos.
¡Ay, madre!
El hombre de verdes escarpines ha vuelto.
Si me llevan... no me esperes.
7. ASCENSO
llanura trasquilada
cabeza averiada
{signo de exclamación
devenido en garrote}
{sinfonía muda
que zurce un corazón}
{boca renegrida
que profiere pólvora}
¿acaso haya retorno
desde este punto
parto de la devastación?
acaso sí...
sin ascensos de Ícaro
{el ascenso de la razón
devenida en amor}
8. VENTANA
La ventana
es un ojo sin pupila
a la espera del oteador.
Abre sus pesados párpados
de caoba milenaria.
Mira,
y asustada de mirar
que el mar es mar
hasta la orilla,
reniega de ser puerta mutilada.
Esgrime su fe en el camino
y echa a andar.
La ventana
ha devenido en horizonte.
9. EL OFICIO DE LAS NUBES
Caro oficio el de las nubes:
barruntar
senderos ayunos de demarcación,
trasegar
olvidos entre un quizás y un tal vez,
diluirse
en acuosa ofrenda,
sacrificarse
en vaporoso ascenso,
amarse
hasta el chispazo del pedernal,
incendiarse
en la sepultura del Sol,
ruborizarse
en el primo llanto del día,
trasquilarse
en el abrazo rústico del viento,
y al final...
deshacerse
en la memoria atónita del caminante.
10. VERITAS
In interiore homine habitat veritas
San Agustín
San Agustín
{ayer miraba la verde ladera
surcada de venas terracota}
[no mirabas otro pergamino
menos tú menos sí mismo]
{ayer ayer ayer yo era
torbellino de estrellas lujuriosas}
[no eras ejército estítico
voluntad atada al nunca]
{ayer ayer ayer}
[ayer eras lo que yo soñé hoy]
{¿y mañana?}
[mañana serás lo que ayer yo soñaré]
{¡basta!}
[¡calla, que aún no te he soñado verbo!]
{¡basta!}
[¡calla, que aún no te he soñado libre!]
{¡basta!}
[¡calla, que aún no te he soñado hombre!]
{entonces despertaré}
[¡no!]
{¡sí!}
{¡sí!}
domingo 15 de noviembre de 2009
Gabriel Celaya

Gabriel Celaya
La poesía como arma y transformación
Presentación, nota biobibliográfica y selección de textos
Mónica Patricia Blanco
Redacción Analecta Literaria
La poesía como arma y transformación
Presentación, nota biobibliográfica y selección de textos
Mónica Patricia Blanco
Redacción Analecta Literaria
Más tú cantas, yo canto, latimos
diferentes,
y al sentir sin encono que somos tan distintos,
una cósmica pena remueve mis entrañas
y lloro blando y rojo fundiéndome en el todo.
Lo demás es silencio
diferentes,
y al sentir sin encono que somos tan distintos,
una cósmica pena remueve mis entrañas
y lloro blando y rojo fundiéndome en el todo.
Lo demás es silencio
Un habla interna no escindida de la poesía, una voz en fuga que trepida a la luz del día para declararse viva a la faz de los sobrevivientes que al absurdo de la Guerra Civil Española no han sucumbido, se renueva, como una memoria empinada, en los versos de Gabriel Celaya. Es, por lo tanto, quien manifiesta la necesidad de transitar los primeros pasos de su poética en las filas del surrealismo como espacio donde la penumbra -lateral, borrosa- de la transgresión coincide con un movimiento expresivo de total afluencia del inconsciente, ese territorio cuasi cósmico, de pesadilla y ensueño tan próximo y distante, a la vez, de la idea de contienda. Podría afirmarse que se sostiene sobre sus fundamentos un belicismo subyacente, mágica esfera de connivencia entre signo, símbolo y significado. Y es desde este insondable emplazamiento que, protagonista y mensajero nos habla:
Uno dice lo que dice, mas no dice lo que piensa.
Los espejos no reflejan: transparentan.
Todo mira fascinante de frente, pero no existe.
Todo vuelve por detrás y es lo real, invisible.
En lo que veo, no veo; en lo que no veo, creo;
en toda imagen apunta una múltiple presencia,
palpitante intermitencia del corazón: confusión;
y así me siento indeciso como un pobre hombre perdido,
como tú que ¿quién eres?, como yo que ¿quién soy?
Los espejos transparentes
Resulta casi paradójica esta adhesión de raigambre psicoanalítica de un poeta de conciencia plena tan sujeta a la tradición materialista histórica. Y es por este audaz y desprevenido sendero de la contradicción en la que Celaya se autoafirma como el dicente que entrega su desvelado lenguaje a la reivindicación de lo humano declarándose ajeno a las minorías y al sectarismo.
Será él quien juzgue y sentencie sobre la potencialidad transformadora del lenguaje en un afán reconciliador, más que vía unificadora, herramienta necesaria. Poesía como enclave de raíces y futuros, diáspora y retorno, declive y ascenso. En la evidencia, ese doblez de axioma, sublimación, crítica y burla inaugura ante un impulso de abstracción una tensa disección que desarticula forma y contenido para indagar en el misterioso dominio de la invención:
Descabalgo
el verso,
rompo el sólido
perfecto
para ver
qué tiene dentro.
................................................
Y no hay objeto
bello que dure.
Todo es fluencia
desde el origen,
persecución
de algo imposible.
Buscando en otro
el nombre de uno,
siempre esperamos
- sangre del verso-
que algo restañe
nuestro discurso.
La herida
Desde ese paraje simbólico se asoma el poeta -hombre abierto, "sospechosamente arcaico"- entre resplandores y negruras, oscilando en su vaivén acompasado y cadencioso, se apea en la palabra y resuelve en grito el sordo reclamo. Si los sombríos recovecos de los períodos amenazantes son fielmente rechazados corresponde un juego de alteridad con la tradición popular y la responsabilidad política.
Trasladarse desde el compromiso estético al ético requiere sólo un paso: deslindarse de la formalidad que presupone el acto poético para asumirse como ser pleno en la participación histórica. Historicidad encarnada en la revelación de la verdad construida socialmente alrededor de los grandes temas compartidos a lo largo de la vida de los pueblos. De ahí que irrumpa, sorpresivamente, el carácter universal de lo enunciado:
PROTAGONISTA
Todo en torno es silencio. Todo en torno es misterio.
¿Quién se calla a lo lejos? ¿Qué se extiende pausado?
¿Qué pasa que no pasa metiéndose en mí mismo?
¿Por qué yo sólo grito?
Vasto es el mundo, y triste, y sin sonido.
Sonámbulo propaga su existencia suspensa
y esos círculos anchos que me envuelven creciendo
reclaman un destino.
A veces me parece que todo me esperaba,
pedía voz a tientas, soñaba mi existencia
con balbuceo niño.
Noto cómo el silencio más pregunta que calla.
Mi conciencia es más grande que el yo que la acapara.
Sé que debo, por hombre, darle al mundo un sentido
y hacerle ser él mismo.
Lo demás es silencio
Sin embargo, la búsqueda por el pleno sentido del ser en el mundo, presencia subjetiva en el "existir" alojado en la supervivencia colectiva no lo desviará del rumbo dialéctico cuya huella será impronta en la Generación del 36: pasará de un prosaísmo existencial, como primer trámite, para llegar a una poesía despojada de repliegues bizantinos sin rémoras de abalorios ni obnubiladas imágenes. En el hondo lirismo expresado en la obra de Celaya, el hombre de la urbe, movido por los acontecimientos de la época, se aleja del misterioso orden cuyo principio rector es el destino para acercarse cada vez con más proximidad a la construcción conjunta.
¿Cómo elucidar la crudeza de la contradicción existencial en tiempos de post guerra para acoger, sin esquivos, la belleza que abarca la cotidianeidad de una mirada?
¿Desde qué lugar observa el poeta la solapada quietud circundante?
.........................................................
Ponme otra copa. Veremos.
¿No somos felices? Mira el cielo.
Si me echara al abismo, me caería hacia arriba
como en tus dos ojos de noche invertida.
Ponme otra copa, que estoy temblando.
...................................................
Trascender el paisaje agnóstico significa transitar por las galerías subterráneas como en un sueño. Y en el sueño convive con fantasmal presencia la asfixia junto a la realización del ideal común. No se trata ya de compilar silencios, entonces emerge la palabra con providencial sentido liberador, la lucha de siglos se encarama en la acción manifiesta. Desde este lugar la poética es épica en la praxis del autor, epopeya como relato que transfigure en utopía la cruda semblanza de los días carcelarios. De ahí que Rafael Múgica testimonie la dualidad ser-parecer en la figura del seudónimo, Gabriel Celaya y Juan de Leceta.
A la par de la epopeya de reflejarse en el espejo de sí mismo y en la deriva de la persecución, nace en la necesidad de escape la contrapartida del regreso:
...........................................................
Muérete más despacio.
Haz un pequeño esfuerzo.
Demorarse es sentir; lamer, un pensamiento;
y el tobogán, el verso
que vuelve como loco a lo supuesto
y en una rima choca
y así sonoramente certifica lo que es bueno.
La luz, cuando se ensancha,
va de blanco, mintiendo, al violeta,
del rosa, por detrás, al esmeralda, de todo lo evidente a lo que aún falta.
Pero pienso, Gabriel, que no, no es eso.
Yo me pregunto a veces si tú crees lo que dices.
¿Por qué te ríes, me ríes?
¿No te asusto en el espejo?
¿Eres feliz? ¿Estás loco?
¿Puedes más? No, no te entiendo.
Basta ya de diabluras. ¡Que te comen los muertos!
Jugando a la espiral siempre se acaba en eso.
¡Párate! No te veo.
La ironía es el truco de los viejos,
pero mira, te acecho,
no podrás escaparte
porque en mí lo que burlas vuelve a ser violento.
............................................................
La pistola en el pecho
De Juan de Leceta a Gabriel Celaya
Maduro en la espera, Celaya, hospitalario huésped de la tierra, como una pieza de espectral ajuste se acomoda en la superficie de las estrofas -lentas, parsimoniosas- para hablarnos desde allí sobre la guerra y la esperanza. Y él, quien nunca logró despedirse, reniega inmisericorde:
"Hablo sólo de mí. Ya estoy juzgado.
No cabe petición contra mi olvido"
Nota Biobibliográfica
GABRIEL CELAYA es el seudónimo empleado por Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta Cendoya. Nació en Hernani, Guipúzcoa, el 18 de marzo de 1911, y falleció en Madrid, el 18 de abril de 1991. Alojado en la Residencia de Estudiantes mientras cursaba estudios de ingeniería en Madrid entabló relación con Dalí, García Lorca y Juan Ramón Jiménez, quienes han influido en su obra a partir de su encuentro. En 1935 publica Marea de silencio, que lo sitúa en proximidad a la Generación del 27, pero será luego, un exponente destacado de la Generación del 36. En este momento a partir de su participación en la resistencia española en las filas del bando republicano sufre persecución y cárcel. A principios de 1947 funda junto a su mujer la colección de poesía "Norte". Numerosas obras suyas, enroladas en la corriente social- comprometida de los años de post guerra fueron publicadas, entre las que se destacan: Movimientos elementales (1947), Deriva (1951), Lo demás es silencio (1952), Rapsodia eúskara (1961), Los espejos transparentes (1968), Campos semánticos (1971), Parte de guerra (1977). Obtuvo en 1956 el Premio de la Crítica por su libro "De claro en claro". En 1986 recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas.
POEMAS SELECCIONADOS
De: La música y la sangre, 1936
DERIVA
Son poemas, poemas;
son los entusiasmos que para bien nos mienten,
los hundimientos siempre superables,
los errores que quizá no sean errores.
Es el motor de explosión "hombre",
los fácil-felizmente caprichos sucesivos,
la melancolía con demoras sensuales,
unos versos, restos de cierta hermosa anchura.
Son los grandes gritos por pequeñas causas,
una amada, el deseo que al fin dice su nombre,
y una fecha, un lugar, un sobresalto:
Dios fotografiado al magnesio.
El brillante delirio de una rosa impalpable,
el yo que ahora resulta que realmente existe,
los mil fuegos cambiantes de un anhelo sin meta:
un ala retenida, pero que palpita.
Son las cabezudas evidencias de un niño
hidrocéfalo y tierno que, triste, sonríe;
las muchachas que mueren porque son impalpables,
las balanzas nocturnas, casi musicales.
Aquí peticiones de principio cantan.
Días suman días: yo derivo versos,
versos engañosos que no acaban nunca,
versos que quisieran morderse la cola.
Resbalo en mí mismo cambiando de nombre,
cambiando de forma, cambiando el futuro.
Es el amor -se entiende- o bien -no se entiende-
la libertad abierta: vivir de entregarse.
De: Paz y concierto, 1953
PASA Y SIGUE
Uno va, viene y vuelve, cansado de su nombre;
va por los bulevares y vuelve por sus versos,
escucha el corazón que, insumiso, golpea
como un puño apretado fieramente llamando,
y se sienta en los bancos de los parques urbanos,
y ve pasar la gente que aún trata de ser alguien.
Entonces uno siente qué triste es ser un hombre.
Entonces uno siente qué duro es estar solo.
Se hojean febrilmente los anuarios buscando
la profesión "poeta" -¡ay, nunca registrada!-
Y entonces uno siente cansancio, y más cansancio,
solamente cansancio, tiempo lento y cargado.
Quisiera que escucharais las hojas cuando crecen,
quisiera que supierais lo que es abrirse el aire
creyendo que uno colma de evidencia el instante
con su golpe de savia y ascendencia situada,
quisiera que pensarais después de tanto esfuerzo
que esa gloria y sorpresa fueron luz, fueron nada.
Lloraríais conmigo la lágrima o la estrella,
lloraríais verdades de temblor transparente,
caeríais como gotas de lo espeso afligido
y en lo pálido y liso diminutos tambores
sonarían al paso de los números neutros
como largos sumandos de implacable cansancio.
Lloraríais, y, ¡ay!, lloro, yo, plural, yo, horadado,
desalmándome lento, sintiendo ya los huesos
que, sueltos, se golpean, y al fin, desencajados,
baten, baten, aventan -polvo y paja- mi vida.
Lloraríais si vierais cómo pienso en vosotros.
Lloraríais, y, ¡ay, lloro!, lluevo amén mi fatiga.
Da miedo ser poeta; da miedo ser un hombre
consciente del lamento que exhala cuanto existe.
Da miedo decir alto lo que el mundo silencia.
Mas, ¡ay! es necesario, mas ¡ay! soy responsable
de todo lo que siento y en mí se hace palabra,
gemido articulado, temblor que se pronuncia.
Pensadlo: ser poeta no es decirse a sí mismo.
Es asumir la pena de todo lo existente,
es hablar por los otros, es cargar con el peso
mortal de lo no dicho, contar años por siglos,
ser cualquiera o ser nadie, ser la voz ambulante
que recorre los limbos procurando poblarlos.
A través de mí pasa: yo irradio transparente,
yo transmito muriendo, yo sin yo doy estado
al hombre que si mira parece que algo exige,
y simplemente mira, me está siempre mirando,
y esperando, esperando desde hace mil milenios
que alguien pronuncie un verso donde poder tenderse.
Sonámbulos acuden a mí los que no saben
si sufren o si sólo por no muertos del todo
aún siguen suspirando sin encontrar su forma,
su expresión absoluta, su descanso y mi olvido.
Y como quien conjura fantasmas yo pronuncio
palabras en que dejo de ser quien soy por ellos.
Cuando grito, no grita mi yo para decirse.
Cuando lloro, quien llora dentro de mí es cualquiera,
y es tan sólo en los otros donde vivo de veras.
Mis cantos son los cantos rodados que una mansa
corriente milenaria suaviza y uniforma,
y el murmullo del agua los va deletreando.
¡Oh jóvenes poetas!, mirad, estoy llamando,
hundido en ese fondo que aún no ha sido expresado
de los muertos y el muerto que yo sumo al fracaso.
Decid lo que no supe, lo que nadie aún ha dicho.
Yo cumplí lo que pude, pero todo fue en vano,
y hoy me siento cansado -perdonadme-, cansado.
No me hagáis más preguntas. Cantad cara al mañana
lo común de la sangre, lo perpetuo y corriente.
No, al solo yo atenidos, penséis que vuestra muerte
es la muerte sin vuelta y el fin de vuestro anhelo.
Mientras haya en la tierra un solo hombre que cante,
quedará una esperanza para todos nosotros.
A PABLO NERUDA
Te escribo desde un puerto.
La mar salvaje llora.
Salvaje, y triste, y solo, te escribo abandonado.
Las olas funerales redoblan el vacío.
Los megáfonos llaman a través de la niebla.
La pálida corola de la lluvia me envuelve.
Te escribo desolado.
El alma a toda orquesta,
la pena a todo trapo,
te escribo desde un puerto con un gemido largo.
¡Ay focos encendidos en los muelles sin gente!
¡Ay viento con harapos de música arrastrada,
campanas sumergidas y gargantas de musgo!
Te escribo derrotado.
Soy un hombre perdido.
Soy mortal. Soy cualquiera.
Recuerdo la ceniza de su rostro de nardo,
el peso de tu cuerpo, tus pasos fatigosos,
tu luto acumulado, tu montaña de acedia,
tu carne macilenta colgando en la butaca,
tus años carcelarios.
Caliente y sudorosa,
obscena, y triste, y blanda,
la butaca conserva, femenina, aquel asco.
La pesadumbre bruta, la pena sexual, dulce,
las manchas amarillas con su propio olor acre,
esa huella indecente de un hombre que se entrega,
lo impúdico: tu llanto.
Viviendo, viendo, oyendo,
sucediéndote a ciegas,
lamiendo tus heridas, reptabas por un fango
de dulces linfas gordas, de larvas pululantes,
letargos vegetales y muertes que fecundan.
Seguías, te seguías sin vergüenza, viviendo,
¡oh blando y desalmado!
Tú, cínico, remoto,
dulce, irónico, triste;
tú, solo en tu elemento, distante y desvelado.
No era piedad la anchura difusa en que flotabas
con tu sonrisa ambigua. Fluías torpemente,
pasivo, indiferente, cansado como el mundo,
sin un yo, desarmado.
Estaciones, transcursos,
circunstancias confusas,
oceánicos hastíos, relojes careados,
eléctricos espartos, posos inconfesables,
naufragios musicales, materias espumosas
y noches que tiritan de estrellas imparciales,
te hicieron más que humano.
Allí todo se funde.
Los objetos no objetan.
Liso brilla lo inmenso bajo un azul parado
y en las plumas sedantes la luz del mundo escapa,
sonríe, tú sonríes, remoto, indiferente,
bestial, grotesco, triste, cruel, fatal, adorado
como un ídolo arcaico.
Sin intención, sin nombre,
sin voluntad ni orgullo,
promiscuo, sucio, amable, canalla, nivelado,
capaz de darte a todo, común, diseminabas
podrido las semillas amargas que revientan
en la explosión brillante de un día sin memoria.
No eras ni alto ni bajo.
La doble ala del fénix:
furor, melancolía,
el temblor luminoso de la espira absorbente;
la lluvia consentida que duerme en los pianos;
las canciones gangosas lentamente amasadas;
los ojos de paloma sexuales y difuntos;
cargas opacas; pactos.
Caricias o perezas,
extensiones absortas
en donde a veces somos tan tercamente abstractos
y otras veces los pelos fosforecen sexuales,
y fría, dulce, ansiosa, la lisa piel de siempre,
serpiente, silba, sorbe y envuelve en sus anillos
un triste cuerpo amado.
No hay clavo último ardiendo,
no hay centro diamantino,
no hay dignidad posible cuando uno ha visto tanto
y está triste, está triste, sencillamente triste,
se entrega atribulado y en lo efímero sabe
ser otro con los otros, de los otros, en otros:
seguir, seguir flotando.
¡Oh inmemorial, oh amigo
amorfo, indiferente!
Deslizándote denso de plasmas milenarios,
tardío, legamoso de vidas maceradas,
cubierto de amapolas nocturnas, indolente,
por tu anchura sin ojos ni límites, acuosa,
te creía acabado.
Mas hoy vuelves, proclamas,
constructor, la alegría;
te desprendes del caos; determinas tus actos
con voluntad terrena y aliento floral, joven.
Ni más ni menos que hombre, levantas tu estatua,
recorres paso a paso tu más acá, lo afirmas,
llenas tu propio espacio.
Los jóvenes obreros,
los hombres materiales,
la gloria colectiva del mundo del trabajo
resuenan en tu pecho cavado por los siglos.
Los primeros motores, las fuerzas matinales,
la explotación consciente de una nueva esperanza
ordenan hoy tu canto.
Contra tu propia pena,
venciéndote a ti mismo,
apagando, olvidando, tú sabes cuánto y cuánto,
cuánta nostalgia lenta con cola de gran lujo,
cuánta triste sustancia cotidiana amasada
con sudor y costumbres de pelos, lluvias, muertes,
escuchas un mandato.
Y animas la confianza
que en ti quizá no existe;
te callas tus cansancios de liquen resbalado;
te impones la alegría como un deber heroico.
¡Por las madres que esperan, por los hombres que aún ríen,
debemos de ponernos más allá del que somos,
sirviéndolos, matarnos!
Con rayos o herramientas,
con iras prometeicas,
con astucia e insistencia, con crueldad y trabajo,
con la vida en un puño que golpea la hueca
cultura de una Europa que acaricia sus muertos,
con todo corazón que, valiente, aún insiste,
del polvo nos alzamos.
Cantemos la promesa,
quizá tan solo un niño,
unos ojos que miran hacia el mundo asombrados,
mas no interrogan; claros, sin reservas, admiran.
¡Por ellos combatimos y a veces somos duros!
¡Bastaría que un niño cualquiera así aprobara
para justificarnos!
Te escribo desde un puerto,
desde una costa rota,
desde un país sin dientes, ni párpados, ni llanto.
Te escribo con sus muertos, te escribo por los vivos,
por todos los que aguantan y aún luchan duramente.
Poca alegría queda ya en esta España nuestra.
Mas, ya ves, esperamos.
De: Los espejos transparentes, 1968
LA DIABÓLICA PERSPECTIVA
(HOMENAJE A GIORGIO DE CHIRICO)
La mentira de la perspectiva
es a veces tan real,
tan poética y tan justa, fabulosamente real,
que uno se va por sus calles, paseando, distraído,
largamente imantado por un centro lejano, y cuando quiere volver,
se encuentra con que ha olvidad por dónde se fue.
Se va por una calle que estaba a la derecha.
No, no es eso.
Se desvía a la izquierda,
Y ahora está dentro del cuadro, no sé dónde.
Más, ¡silencio!
Pues si él advirtiera lo perdido que está caería muerto en el acto.
Dejémosle que vague estupefacto
aunque todos sabemos que ya nunca
podrá salir de ese cuadro,
y que es sólo
un fantasma que ha atrapado el artefacto.
Algunas veces asoma, perdido, por una esquina,
Mas ya no ve a quien le mira.
Y se escapa en seguida, como atolondrado,
por cualquier bocacalle.
A veces se le oye cantar cosas de niño.
Debe de ser terrible
recorrer estas calles limpias, deshabitadas,
y no encontrar salida, y notar si se canta
que no hay más niño que uno, solitario en ese cuadro.
MÉTODO MÁGICO-TERRORISTA
PARA PROVOCAR EL MISTERIO
Inicié la experiencia por razones de instinto,
y en busca de la hora de máximo peligro,
es decir, de posible locura y de prodigio.
Ahora exploto el milagro sistemáticamente.
Ya casi no me sirve. Voy a contar no obstante
cómo a veces logré llegar a lo absoluto.
Sin pensar, sin ideas, salga usted a la calle.
Busque a alguna persona que no sea atrayente.
No una chica bonita. Fallaría el sistema.
Debe usted de buscar un pobre viejecito
que va a tomar el sol, o algún representante
(y si tiene experiencia, pruebe con algún guardia),
sígale paso a paso, o pásele, y espere
metido en un portal, a que él se le adelante.
Lo básico es que advierta que usted le está siguiendo.
No cometa imprudencias. Lo importante es que él
Dude.
Provoque en él sospechas. Disimúlelas luego.
Empezará a mirarle. Mírele usted también.
Todo esto, ya se entiende, no debe proseguirse
si el objeto humano recurre a escapatorias,
calles no frecuentadas, suburbios ... No, no, nada
de eso.
Usted siempre entre luces y por céntricas calles.
A veces hay que hacer cola en los autobuses.
Sígale pese a todo, con cara de tonto
(de momento uno es o debe parecerlo),
y siga. De repente, notará que al objeto
seguido y adorado, le descompone el miedo.
¡El miedo! ¡Es ese miedo tan tremendo y tan bello!
Es el temblor visible, más si él lo disimula.
¡El paso que procura no apresura! Un tic
Estúpido del hombro. Su no mirar atrás.
Entonces uno es dios. Ha creado el misterio
y la fascinación de lo raro en un muerto.
¡Sígale! Si el terror poético-real
y el miedo que uno siente sabiéndose sin culpa
más quizá detenible -culpable bien mirado-
si una correspondencia de terror a terror
que no tiene razón en sí, pero provoca
una magia real, ¡oh, esplendor, oh explosión!
Así dará usted miedo; y el otro a usted, más miedo,
maravilla y espanto: Peligro, luz, locura.
Y uno en otro, sin ser, crearán esta magia
del doble reflejo. Ensaye usted el sistema.
Procure usted aterrar para ser aterrado.
Y en lo posible, evite siempre el asesinato.
REPAROS FINALES 1
No digáis que he roto mil cristales
en la luz del momento fugitivo.
No digáis que, perdón, no canto y vivo
Olvidado en mi yo miles de males.
En mi verso, los ácidos y sales
de la tierra terrible, y en dativo,
el fruto de dulzor aumentativo,
rompiendo entre relámpagos mortales,
denuncian la evidencia. Yo no quiero,
nunca quise atacar nada viviente,
porque a solas yo siento que me muero
y quisiera decir decentemente
que hay una luz terrible en ese cero
del hombre que se calla de repente.
2
Pero antes de callar, vuelvo al pasado,
recuerdo lo que fui, soñé no sido,
y me siento tan lejos, tan perdido
como aquella que nunca fue acabado.
Hablo sólo de mí. Ya estoy juzgado.
No cabe petición contra mi olvido.
Sólo sentimental -es un descuido-
Les doy explicaciones, desfondado.
Hablo de mi misterio prohibido,
del niño que yo fui, de la demencia
que no se lleva -sé-, mas es debido
al bajo- realismo. Yo, metido
en el ser germinal de la inconsciencia,
le busco a lo real otro sentido.
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